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Ontología y Epistemología en Robert Boyle


  

 

                                                                                          Salvador Jara Guerrero

 

Robert Boyle ha sido considerado, por algunos, como el padre de la química o, por lo menos, como uno de los fundadores de la química moderna. Se le reconoce como un tenaz defensor de la concepción corpuscular de la materia, y es conocido, sobre todo, por la ley de los gases que lleva su nombre. Sin embargo, sus trabajos cubren un espectro mucho más amplio y, en realidad, se trata de uno de los hombres más cultos y prolíficos de su época. Las obras de Boyle van de la religión y la ética a la experimentación, escribió más de cuarenta trabajos, unas 2,500 páginas, y fue quien registro más hechos experimentales en Inglaterra en su tiempo.

La curiosidad de Robert Boyle se manifestaba ya a los veinte años con intereses que cubrían una gama increíblemente amplia. Entrelazó, durante toda su vida, la filosofía natural, la religión y la ética. Sus reflexiones, sus obras en ámbitos tan variados y su experiencia le llevaron a reconocer que el mundo es un complejo de relaciones, desde el cosmos hasta el cuerpo humano, la salud y la enfermedad;1 que debe estudiarse como un sistema. Incluso las Escrituras, de acuerdo con Boyle, debían estudiarse como un todo y no como una colección de pasajes individuales.2 Y aunque, ciertamente. Boyle no es el único con esta visión de interdependencia del mundo, que era compartida por muy diversas corrientes desde la Edad Media3 y esta muy arraigada en Paracelso,4 para Robert Boyle esa complejidad no implica la necesidad de la iluminación divina ni de la magia para conocer el mundo. La principal consecuencia que deriva Boyle, del reconocimiento de esta complejidad, es que se debe optar, como norma, por ser cauto y por presentar argumentos no dogmáticos.

Ya desde 1644, a sus escasos 17 años, Boyle luchaba por formular una respuesta apropiada a los problemas de sectarismo religioso,  que se encontraban en su apogeo, y muestra gran preocupación por los problemas de diferencias religiosas. Los primeros escritos de Robert Boyle son trabajos sobre ética y religión, y es por esto que al Boyle joven se le ha asociado más con su faceta moralista, y se supone, con frecuencia, que su interés por la filosofía natural fue una consecuencia de sus intereses religiosos.

Hay en Boyle una actitud persuasiva que se manifiesta tanto en su estilo como en su búsqueda afanosa de imparcialidad y en su actitud tolerante y cauta. En todos sus trabajos es notorio su interés por convencer de manera razonable a los lectores y por presentar una diversidad de opciones, casi siempre,  sin tomar partido de manera absoluta. En medicina como, en general,  en filosofía natural,  Boyle aboga por el abandono de la autoridad de los libros y sugiere adoptar una actitud mas abierta y propia, por mantener siempre una postura menos dogmática.

En materia religiosa Boyle considera que la tolerancia es la mejor respuesta a las diferencias entre las sectas (más de 200 según el mismo) que cualquier castigo. Boyle considera que aun si algunas creencias fueran heréticas, ningún individuo debiera ser castigado por mantener opiniones equivocadas; y comparaba la tortura con un vendaje aplicado en un pie para curar una herida en la cabeza.5

Ante la diversidad de hombres y formas de conocer y de entender que Boyle percibe, plantea el problema de la valoración de las acciones humanas que, si bien dependen de la voluntad de cada sujeto, no pueden en realidad evaluarse correctamente sin tomar en cuenta las circunstancias tanto en el tiempo como las relativas a las condiciones concretas en que se toma cada decisión.6

El Robert Boyle de actitud razonable, prudente y conciliatoria, e interesado en temas sobre ética y religión, mantiene, con su distancia, esa misma postura en sus trabajos de filosofía natural. Así como en sus primeras obras gusta de desenredar poco a poco cada posición y toma de cada una lo que le parece conveniente o útil, también en materia de filosofía natural mantiene esa práctica, y continua con un espíritu abierto, siendo más un cazador que un viajero, escribiendo más como un dudoso buscador de la verdad que como un hombre confiado en que la ha encontrado.7 Este andar un poco nómada de Boyle no solo esta presente en sus obras sobre asuntos religiosos y de filosofía natural sino, en general, en todos sus intereses. Boyle muestra siempre esa pluralidad y diversidad; mientras concluye obras sobre religión y teología, escribe borradores de filosofía natural; recopila testimonios y realiza experimentos y observaciones; en un ir y venir de los razonamientos a los testimonios y a los hechos. Es por ello que, escribe Boyle, todo lo que observamos puede tener diferentes motivos y, por tanto, sus causas son inseguras y, sin embargo, probables:8

 

Quizás té preguntes, Pirófilo, por que en casi todos los siguientes ensayos escribo con dudas y usa frecuentemente, quizá, parece, no es improbable, y otras expresiones como esas, así como también mantengo desconfianza sobre la verdad de las opiniones a que me inclino y no me atrevo a aventurar principios ni, a veces siquiera explicaciones. Pero debo confesarte libremente, Pirófilo, que me he encontrado con muchas cosas a las que no he podida asignar causa probable alguna, y otras, a las pueden asignarse muchas causas distintas sin poder decidir nada a favor de alguna de ellas, sino que todas son suficientemente probables.a

 

El propósito de este ensayo es mostrar la concepción rica y diversa de Robert Boyle acerca de la naturaleza, ubicándolo, si bien sucintamente, en el interesante tejido social, político y religioso de la Inglaterra del siglo XVII.

He dejado las citas originales en ingles de Robert Boyle como notas al pie de página para que puedan ser consultadas, las traducciones del .inglés del siglo XVII pueden no ser las más correctas y, por lo menos, al leerlas en la lengua original es posible acercarse más al sentido de los textos.

- I -

 

Boyle inició sus actividades experimentales alrededor de 1645. Muy probablemente comenzó a escribir sus obras sobre filosofía natural hacia finales de los años 40 o principios de los años 50. Es también durante esos años que Boyle aprendió Hebreo, Caldeo, Sirio y Árabe, preocupado por el conocimiento de los clásicos e interesado en interpretar las Escrituras. Es, sin embargo, hasta casi diez años después que concluye sus primeros trabajos sobre filosofía experimental, en Oxford, a donde se mudó a fines de 1655 persuadido por John Wilkins, miembro del grupo de filósofos naturales que se reunían regularmente en esa ciudad. Entre los trabajos que concluye Robert Boyle en esa época destacan: Usefulness of Experimental Natural Philosophy, Certain Physiological Essays, New Experiments Physico Mechanical Touchng the Spring of the Air, Free Enquiry into the Vulgarly Received Notion of Nature, Origin of Forms and Qualities, y The Scheptical Chemist.

Casi todos los trabajos de Boyle fueron largamente meditados y frecuentemente interrumpidos debido a la gran cantidad de actividades e intereses que mantenía, de tal forma que el tiempo que transcurría entre el inicio de una obra y su publicación podía ser fácilmente de diez años. Por ejemplo, escribió la obra de El Químico Escéptico entre 1651 y 1657; la concluye entre 1659 y 1660, y la publica hasta 1661. Una especie de resumen de ese mismo trabajo, Imperfección de la Doctrina del Químico, fue publicada quince años después. Es una obra mejor estructurada que El Químico Escéptico y trata, de manera más breve y mucho mas clara, algunos de los temas abordados en esta última. Formas y Cualidades se publicó en Oxford en 1666; y en 1667 apareció una segunda edición. La obra consiste en una serie de trabajos escritos en los años 50 en donde, como veremos, Boyle desarrolla una base teórico experimental de la filosofía corpuscular y expone, además, las bases de su concepción antológica. Free Enquiry tiene sus antecedentes en una sección de Usefulness, publicada hacia 1660, pero escrita también en los años 50. Free Enquiry puede ser vista como una continuación de Formas y Cualidades, y es quizás una de las obras que mejor refleja el pensamiento maduro de Robert Boyle. Él mismo menciona en el prefacio que una buena parte de la obra fue escrita hacia 1665, pero que la retorno hasta quince años después, alrededor de 1680 y se publico hasta 1686.

En todas estas obras Boyle muestra su insatisfacción con las principales teorías en boga, entre otras, la de los peripatéticos, la teoría de los químicos de la tría prima, y la de la naturaleza plástica. Los peripatéticos, seguidores de Aristóteles, mantenían que las primeras determinaciones de la materia eran cuatro elementos: agua, aire, tierra y fuego, cuyas combinaciones daban lugar a la materia que conocemos en todas sus manifestaciones. Los químicos mantenían tres elementos en lugar de cuatro, su tría prima, era la sal, el azufre y el mercurio. Al observar que en los experimentos con calor una gran cantidad de sustancias se separaba en tres partes, una volátil o "espirituosa", otra fluida y otra sólida, fueron propuestos tres nuevas elementos en el lugar de los cuatro de la antigüedad: mercurio (la esencia de los fluidos vaporosos, que no se relaciona con el elemento químico del mismo nombre) , azufre (la esencia de las sustancias aceitosas, nuevamente, sin ninguna relación con el elemento químico del mismo nombre) , y sal (la esencia de los desechos sólidos, nada que ver con el condimento de mesa). Mientras que la sal dictaba la consistencia y el sabor de los alimentos, el mercurio era la fuente de los olores y los aromas; y el azufre, o aceite, contenía las propiedades de humedad y dulzura, a la vez que unía a los otros dos elementos, normalmente antagónicos.9

La naturaleza plástica era la concepción panteísta que identificaba a Dios con el mundo, concibiendo a la naturaleza como si estuviera dotada de vida, como si se tratara de un ser intermediario de la voluntad de Dios. Boyle también critica tanto las doctrinas que asignan alguna finalidad o teleología a la naturaleza, como la actitud de los racionalistas de considerar conocimientos a priori, por obra de la razón, imposibles de demostrar experimentalmente. Contra los químicos, Boyle califica sus explicaciones como superficiales, les critica que cuando afirman que la fusibilidad de un cuerpo proviene del azufre, no declaren como es que el ingrediente sulfuroso introduce esa disposición en el resto del cuerpo. Actitud que evade las explicaciones filosóficas. Es por ello que escribe:10

 

", son explicaciones de este tipo las que un naturalista inquisitivo busca principalmente, y a las que por tanto denominaré filosóficas. a

 

Boyle concibe como objetivo de la filosofía la búsqueda de esas explicaciones inteligibles acerca de los mecanismos que operan debajo de los fenómenos porque, esta convencido de que, en principio, todas las casas son inteligibles,11 aunque a la vez admita que nos es imposible comparar nuestra limitada comprensión con la de Dios. Escribe en Free Enquiry:12

 

Para explicar un fenómeno, no es suficiente adscribirle a una causa general eficiente, sino que tenemos que mostrar inteligiblemente la manera particular en que la causa general produce el efecto propuesto.[1]

 

Basta decir por ahora que para Boyle la filosofía es justamente un cuestionamiento que trata del que y el cómo de los fenómenos. Boyle rechaza las interpretaciones demasiado fáciles, como la de los químicos, porque evitan el cuestionamiento fundamental de la filosofía. Las explicaciones simples son en realidad evasivas que más que ayudar, entorpecen el trabajo filosófico:13

 

...cuando permitimos explicaciones tan generales y tan fáciles de cuestiones que sabemos complicadas... nos privamos de buscar mejores y más ingeniosas razones, y la curiosidad sólo se desvaneceb.

 

Boyle ejemplifica lo anterior, con el caso del bombeo de agua, donde la explicación filosófica falsa a inadecuada de asignar intencionalidad a la naturaleza diciendo que esta aborrece al vació, sólo había impedido el conocimiento de mejores explicaciones:14

 

...las verdaderas causas físicas nunca hubieran sido establecidas, si los modelos hubieran consentido (como sus predecesores) en esa idea imaginaria de que el mundo esta gobernado por un ser vigilante llamado naturaleza, que esta aborrece él vació, y que por tanto esta presta a realizar sin resistencia lo que sea necesario para prevenirlo.[2]

 

Pero así como la filosofía debe indagar los mecanismos por los que se producen los fenómenos, a la vez él filósofo debe reconocer lo difícil de esa tarea, y proceder con cautela y prudencia, dada la multiplicidad con que se nos presenta la realidad donde distintas causas pueden dar lugar a los mismos efectos. Pero este reconocimiento de lo múltiple y lo diverso, no justifica que solo demos respuestas generales, porque de esa manera no pretendemos en realidad dar ninguna razón física particular, sino simplemente confesar que no sabemos:15

 

No niego que haya casas diversas -como el número y situación de las estrellas, las formas y los tamaños de los animales, etc.- acerca de lo que incluso un filósofo, al ser interrogado, puede decir poco... Pero cuando damos respuestas tan generales, no pretendemos dar la razones físicas particulares de la cosa propuesta, sino que en efecto confesamos que no las conocemos.[3]

 

Antes de aventurar explicaciones basadas en nuestra razón, Boyle esta convencido que para el estudio de la naturaleza se debe contar, en primer lugar, con evidencias, con elementos que ayuden a determinar la verdad a falsedad de esa explicaciones, y la mejor evidencia es un catalogo de hechos, una historia natural suficiente que permita ir conociendo las diferentes formas, los mecanismos diversos en que se producen los fenómenos, aunque no baste la mera recopilación empirista de los hechos, es menester contar en primer lugar con ellas, de lo contrario, no debemos esperar ningún avance:16

 

Ni debemos esperar progreso alguno en el descubrimiento de las verdaderas causas de los efectos naturales, mientras nos contentemos solamente con explicaciones distintas a las particulares e inmediatas.[4]

 

La homogeneidad del mundo natural esta en su materia prima o bruta, Boyle mantiene que hay una sola materia universal, común a todos los cuerpos:17

 

.., la naturaleza es el agregado de los cuerpos que forman el mundo, arreglado como está,.. en general, es el resultado de la materia universal o sustancia corpórea del universo, considerada como se encuentra dispuesta en la estructura y constitución presente del mundo, donde todos los cuerpos que lo componen pueden actuar y ser influidos unos a los otros, de acuerdo con las leyes del movimiento.[5]

 

Robert Boyle siempre se cuidó de mantener una separación metodo1ógica entre sus trabajos de religión y los de filosofía natural, desde sus primeras obras, como experimentador y filósofo natural madura, no deja duda de que existe un mundo externo cognoscible y suficientemente ordenado, un texto, del que el hombre puede y debe aprender,18 tanto porque ese conocimiento podrá usarlo en su beneficia como porque, si Dios ha dispuesto su obra a la luz de la razón humana, debe ser para su instrucción. El Robert Boyle corpuscula-rista concibe el mundo como independiente de la conciencia del hombre; escribe en Formas y Cualidades:19

 

...mientras que explicamos los colores, olores y otras cualidades sensibles, mediante una relación con nuestros sentidos, es evidente que tienen un ser absoluto no relativo a nosotros; la nieve (por ejemplo) sería blanca, y un carbón encendido estaría caliente, aunque no hubiera ningún hombre a animal en el mundo.[6]

 

Para Boyle los fenómenos son un producto de la interacción de la materia, que si bien esta sujeta a leyes universales simples de movimiento, da lugar a los fenómenos observables que, como sabemos y observamos, son muy complicados, puesto que se trata de relaciones entre el fenómeno bajo estudio y observación, y sus circunstancias. Esta complejidad es precisamente la justificaci6n de su filosofía experimental, y de la necesidad de contar, en primer lugar, con un catalogo de hechos o evidencias, como hemos comentado. Aunque los fenómenos son a fin de cuentas el resultado de las leyes universales de movimiento, es a partir de estos que nos seria posible conocer las causas y los mecanismos que les producen de manera particular.

La ciencia de Boyle es posible porque esta convencido de que el mundo no es arbitrario, sino que tiene una estructura.20 Probablemente Boyle estaría de acuerdo en que las leyes naturales no son ni enunciados empíricos (enunciados acerca de la experiencia) ni enunciados acerca de sucesos; mas bien, las leyes se refieren a las maneras de actuar de las cosas que existen de manera independiente y que son transfactualmente activas.21 Boyle no hace enunciados solo sobre la experiencia, sino justamente acerca de las maneras de actuar de las cosas; en este sentido, queda fuera de las interpretaciones, como la de McGuire,22 que le califican como empirista o nominalista.

Boyle no parte de principios previos o primeros sino que, en una actitud baconiana, procede del mundo de los fenómenos y va de ahí hacia la construcción de las explicaciones, y luego a la inversa. Afirma que no se ha familiarizado con los sistemas de Descartes, Gassendi, e incluso de Bacon, para "no ser prejuiciado con teoría o principio alguno.”23 Autores como Hooykaas24 y Sargent25 han coincidido en que Boyle, siguiendo a Bacon, invierte el orden racionalista descubrimiento-prueba porque en lugar de iniciar con especulaciones de causas universales, primero busca contar con un acervo considerable de hechos,26 y de variaciones de estos. Y es interesante notar que esta actitud, este oscilar de la práctica a los principios o doctrinas, que también usa en sus trabajos de ética y religión, inicia en la base de la experiencia diaria, ya sea en las acciones cotidianas de log hombres o en los fenómenos naturales.

Robert Boyle vincula los hechos, confirma sus enlaces, los organiza buscando relaciones; ordena los fenómenos, les da coherencia de tal manera que ya no puedan ponerse en tela de juicio, porque los alinea de tal forma, como dice Umberto Eco27 que pueden ser reconocidos por el pensamiento y se les puede ya mirar como hechos, y no solo como posibilidades. Esta práctica de Boyle de coleccionar hechos y de producirlos experimentalmente era necesaria para establecer categorías; y en esa colección incluye incluso testimonios. Michael Hunter28 ha observado que la costumbre de Robert Boyle de clasificar y documentar ampliamente los hechos, es notoria desde la manera en que ordena los materiales escritos, sus notas, en las que agrupa lo que seria su acervo de historia natural o colección de hechos, con recetas e información suelta obtenida de otros testimonios, y los yuxtapone con hallazgos experimentales y datos observados por él mismo.

 

En esta búsqueda de una base constituida por una historia natural, lo más amplia posible, que permita averiguar las causas de los fenómenos y desentrañar los mecanismos particulares que los producen, Boyle intenta descubrir poco a poco las interacciones complejas de los fenómenos, pero antes, se requiere de dar cuenta de los fenómenos particulares y sus variaciones; se necesita un enorme catalogo de hechos donde, como lo han señalado Sargent y Wojcik, son, en el sentido mas general, afirmaciones referidas a efectos naturales que han sido probadas en alto grado,29 aunque no necesariamente de manera experimental.

 

- II -

La polémica entre Robert Boyle y Thomas Hobbes permite observar con mayor nitidez la posición epistemológica de Boyle. Hobbes30 mantenía que la filosofía experimental nunca llevaría al grado de certidumbre requerido por la filosofía natural, pero para Boyle tal filosofía debía generarse a través de experimentos; los fundamentos de ese conocimiento se constituirían justamente con hechos producidos experimentalmente. El objetivo de la filosofía no es encontrar la certidumbre absoluta, sino la búsqueda de explicaciones inteligibles acerca de los mecanismos que operan debajo de los fenómenos,31 cada hecho contribuye a la certidumbre moral que Boyle define como una concurrencia:32

 

Aunque el testimonio de una solo testigo no es suficiente para probar que el acusado es culpable de asesinato, el testimonio de dos testigos, aunque de igual crédito ...deben ser ordinariamente suficientes para probar la culpabilidad de un hombre: Porque se supone razonable pensar que, si bien cada testimonio es solamente probable, la concurrencia de sus probabilidades (que debe ser racionalmente atribuidas a la veracidad de lo que juntas tienden a probar) pueden muy bien dar certeza moral, i.e. la certeza, que garantiza a un juez a proceder con la sentencia de muerte contra la parte acusada.[7]

 

Para Hobbes, la filosofía experimental no tenía nada de certidumbre más allá de la experiencia de cada hombre, la concebía como una mera colección de historias civiles; el conocimiento de la experiencia era solo memoria, pero no raciocinio.33 Entre otras cosas Hobbes critica el carácter semi privado de los experimentos y la confiabilidad de los testigos.34 En cambio, Robert Boyle le da especial importancia tanto a la experiencia como a la práctica, pero también esta convencido de que el mundo tiene un orden, una estructura debajo de la diversidad que se nos muestra. Cada paso en el descubrimiento de ese orden y de los mecanismos del mundo debe ser contrastado con la experiencia que es, a fin de cuentas, el acervo más rico con que contamos.

 

La insistencia de Boyle en la práctica y la experiencia como evidencia y justificación del conocimiento y el apetito por los hechos extraños y las maravillas durante el siglo XVII, son la razón por la que con frecuencia se le ha calificado de empirista (los hechos empíricos son los últimos objetos de conocimiento). Aunque existen además otros elementos que han contribuido a esta interpretación, como el rechazo de Boyle a una descripción matemática del mundo.

 

Por una parte, Boyle tiene sus reservas respecto al apetito por las maravillas, William Eamon en Science and The Secrets of Nature35  escribe que Boyle denunciaba el culto a las curiosidades porque consideraba que constituía una distracción de los verdaderos objetivos de la filosofía. Por otra parte, efectivamente, a Boyle le parece que el mundo es demasiado complicado para que se pueda describir matemáticamente; sin embargo, reconoce que las matemáticas son útiles porque con estas se pueden describir fenómenos, aunque las matemáticas no nos dan las razones por las que los cuerpos actúan de la manera en que lo hacen. El tratamiento matemático de los fenómenos naturales nos daría como resultado un sistema, dando lugar a reglas matemáticas y no a explicaciones causales.36

 

Rose Mary Sargent afirma que el uso que hace Boyle de las analogías legales indica que su noción de experiencia era mucho más amplia que la de un empirista. Boyle no considera que las causas finales estén totalmente fuera del entendimiento humano, lo que también le coloca fuera del empirismo. No acepta la visión de los epicureanos de que el universo es producto del azar y que, por tanto carece de sentido hablar de las causas finales; pero tampoco esta de acuerdo con los aristotelicos en que no hay diferencia entre las causas eficientes y las causas finales; ni con Descartes, quien considera que las causas finales están fuera de la comprensión humana.37

 

Otro elemento que ubica a Boyle fuera del empirismo es su intención de marcar un limite entre los químicos vulgares o anti filósofos, y los químicos cultos. Los primeros eran prácticantes y Boyle no esta de acuerdo con que su trabajo se pueda asemejar al de los filósofos naturales, puesto que estos no daban una interpretación filosófica de los experimentos.38

 

Boyle sigue a Bacon al concebir que lo que es la naturaleza no debe ser pensado o razonado sino, en primer lugar, descubierto; además de que esta de acuerdo en que la ciencia debe buscar la forma de ser útil a la humanidad. Pero Boyle va más allá, le interesan las causas y los mecanismos. Su amigo Burnet dirá que el principal objetivo de sus estudios es filosófico, que su ambición en el estudio de la química es con una mente desinteresada, solo para conocer la naturaleza.39

 

Pero Boyle considera que el descubrimiento paulatino de las formas de operar de la naturaleza debe vencer otro obstáculo epistemológico; además del de hacer inteligible la complejidad natural. Se deben vencer también ciertas costumbres. Dado que el hombre esta general mente prejuiciado por cierta noción de la naturaleza, desde su infancia, a través de la educación, y obedece a la propensión innata de pensar que sabemos más de lo que en realidad sabemos, existe una tendencia a sobre valorar algunas ideas y a subestimar otras. Además, la costumbre general del hombre es hablar y pensar de todo como si fueran seres reales y positivos;40 por ejemplo, se habla de la muerte como si fuera una cosa real cuando no es ni sustancia ni una entidad positiva sino una mera privación, y mucho menos debemos creer que de las acciones atribuidas a la naturaleza se infiera la existencia de esta como un ente físico.41

En sus experimentos, Boyle busca recabar la mayor cantidad de información, tiene la firme convicción de que a través de la metodología experimental es posible conocer los modos de operar de la naturaleza y que, mediante los experimentos, se pueden estudiar los fenómenos naturales de manera más simple que la forma en que se nos presentan cotidianamente. Por ello, Boyle distingue entre la observación y la experimentación. Con la primera podemos ver lo que la naturaleza hace, tal y como se nos muestra, mientras que con los experimentos podemos establecer una guía de lo­ que deseamos conocer, a la vez que podemos, con la información recabada, construir hipótesis plausibles que permitan o provean de una interpretación coherente de como los particulares naturales están conectados en un gran mecanismo.42

 

La filosofía natural que Boyle concibe no es sólo la mera acumulación de datos o hechos. En E1 Cristiano Virtuoso escribe que es impropio decir que la experiencia corrige a la razón, es la razón, por si misma, la que corrige los juicios previos basados en la información de la experiencia:43

 

...(es) una manera impropia de hablar... (decir que) la experiencia corrige a la razón... es la razón por sí misma la que con la información que provee la experiencia, corrige los juicios que esta ha hecho antes.[8]

 

En Aretología leemos:

 

...... en el hombre, la Razón manda, o debe mandar, y con frecuencia corregir o desaprobar los juicios de los caprichosos, que consideran solo lo que es placentero o conveniente, .y no lo razonable y honesto.[9]

 

Rose Mary Sargent41 y Reyer Hooykasss45 han visto en la epistemología de Boyle una lucha o vaivén entre el empirismo y el racionalismo que la actividad experimental limita y concilia. Boyle considera que el experimento es un medio para vencer los prejuicios de la razón, y pone en duda las afirmaciones simplistas, y en cierto modo optimistas, acerca de la naturaleza, explicaciones que en realidad se niegan a reconocer lo complejo del mundo natural. Boyle sostiene que el que el alma humana sea verdadera y positiva nos hace concebir muchas otras cosas como verdaderas y buenas, y por ello teme que, con frecuencia, cometamos errores.46 Boyle afirma que, en materia de filosofía, no debemos confiar ni tomar en cuenta nada con base en creencias, sin pruebas;47 un ejemplo es el argumento de que el agua no pesa en el agua porque es su lugar natural, "niego ese hecho", dice Boyle, "he convencido a diversas personas con un experimento, que el agua pesa en el agua, como fuera de ella, pero es balanceada por un peso igual de agua colateral que no le permite descender”.48

 

Este vaivén entre el empirismo y la razón, aunado a su negativa de afiliarse dogmáticamente a cualquier doctrina, ha sido interpretado también como una prueba de la inconsistencia de sus pensamiento, y ha dificultado tanto la clasificación de sus ideas religiosas como filosóficas que, sin embargo, lo único que muestran es una actitud prudente ante un mundo complejo" Por ejemplo, Boyle rechaza comprometerse con vacuistas o plenistas, si bien sus experimentos lo hacen inclinarse al vacuismo, la razón parece aconsejarle el plenísimo y al final, como casi siempre, recomienda prudencia. Se observa, en el Boyle experimentador, una actitud similar a la que toma también en materia de religión, la misma cautela y desconfianza de los grandes sistemas teóricos y, a la vez, la apertura suficiente para no rechazar casi nada de manera absoluta. Así como considera que la diversidad de opiniones en política y religión, deben ser evaluadas de acuerdo a las condiciones especificas en que surgen y no pueden ser desechadas injustificadamente o con premura innecesaria; también las doctrinas acerca de la naturaleza son dignas de complementarse y evaluarse. En consecuencia, contra los atomistas sospechosos de ateísmo, Boyle sugiere el usa de la razón; contra los cartesianos sugiere el uso de experimentos; y así como en ocasiones argumenta del experimento a la teoría, otras lo hace en sentido contrario, combinando de la mejor manera inducción y deducción.

 

En Free Enquiry Boyle analiza las concepciones más comunes de la época acerca de la naturaleza; se opone tenazmente tanto a los radicales panteístas, que postulaban una naturaleza viva, como a los defensores de sistemas teóricos y metafísicos. Boyle ataca especialmente la concepción aristotélica y galenica de la naturaleza, en el sentido de concebirla como un ser benevolente y sabia, que se asocia con frases como "la naturaleza no hace nada en vano".[10]

 

Se pregunta si la naturaleza será algo real a una noción, algo ficticia, que denota muchas cosas con el misma nombre, pero afirma, refiriéndose a los mecanismos mecánicos de la filosofía corpuscular: "lo que observo es que los hombres adscriben a una cosa nocional lo que es realizado por agentes reales”.49

 

Boyle mantiene ese escepticismo metódico que le hace dudar casi de todo excepto de los hechos. Escribe en Free Enquiry, hacienda gala de su usa de analogías:50

 

Así como nunca rechazare una verdad porque sea generalmente conocida o aceptada, no concluiré que una opinión sea verdad sólo porque esta sea apoyada por un gran número de personas, ni pensare que alguna opinión es errónea solo porque sea desconocida para muchos o porque se oponga a lo que apoya la mayoría. Estoy acostumbrado a juzgar las opiniones como si fueran monedas: considero menos, en cualquiera que reciba, la inscripción que porta, que el metal de que está hecha. Es indiferente para mí si ha sido sellada desde hace mucho tiempo, o si apenas ayer salió de la casa de moneda. Tampoco me interesa saber si ha pasado por muchas o pocas manos, siempre y cuando yo sepa, mediante algún criterio a prueba segura diseñada especialmente para ello, si es genuina, y si vale como circulante. Y si después de la prueba debida resulta legítima, el que sea vieja y haya pasado por muchas manos no me harán rehusarla. Pero si es encuentro que es falsa, ni la inscripción o imagen del príncipe, ni la fecha (por más antigua que sea), ni la multitud de manos por las que haya pasado desapercibida me harán recibirla. Y una prueba desfavorable, bien realizada, la desacredita más conmigo que todas esas cosas aparentes que he mencionado y que pueden recomendarla. [11]

 

La cautela de Boyle parece rayar, con frecuencia, en un temor permanente a tomar partido. Así como se niega a definir su postura en la polémica sobre el libre albedrío, en torno a la noción de naturaleza dice que es probable que los lectores esperen una definición suya, pero declina hacer cualquier afirmación dogmática y confiesa ser frecuentemente paradójico al poner en seria duda lo que el mismo afirma.51 Dice además: "Espero que recuerden que la intención de este trabajo es examinar la noción vulgar de naturaleza y no la de proponer una propia, no presumiría una definición de algo tan polémico”.52

 

Robert Boyle parece esforzarse por comunicar a sus lectores los problemas que rondan su cabeza, se niega permanentemente a dar a conocer solo las conclusiones, prefiere compartir los laberintos de sus preocupaciones y dudas; en el fondo lo que parece comunicar con mayor vehemencia es un ejemplo de actitud, un ideal ético­ metodológico. Boyle presenta a la filosofía experimental como instrumento no solo metodológico de la ciencia sino como un instrumento ético.

 

La actitud mediadora o conciliadora y cuidadosa que se observa en las obras sobre religión y filosofía natural de Robert Boyle, también está presente en sus trabajos experimentales, especialmente cuando se trata de interpretar los resultados de los experimentos. Por ejemplo, en uno de sus reportes experimentales, se niega a dar una opinión definitiva en la controversia acerca de la existencia del vació; dice que aunque seguramente el lector esperara su opinión acerca de la controversia, no tiene ni el tiempo ni la capacidad de entrar en un debate formal, pero admite que ambos bandos tienen buenos argumentos. Por un lado, Boyle menciona que si los objetos que se encuentran dentro de la campana de su máquina de vació pueden observarse aun después de sacar el aire, esto indica que la luz puede transmitirse y que, en consecuencia, debe estar presente algún cuerpo que sirva de vehículo, sin embargo, admite, a la vez, que bien puede tratarse de alguna materia sutil o efluvio como el de la piedra imán.53

 

A pesar de que su cautela, a veces extrema, le hace parecer como un escéptico radical, Boyle se defiende:54

 

...por más que algunas veces haya tenido ocasión de expresarme como un escéptico, disto de ser uno de los de esa secta... Yo no propongo dudas, como el verdadero escéptico, para persuadir a la gente de que todas las cosas son dudosas, habiendo de permanecer así por siempre (al menos) para el entendimiento humano; por el contrario, yo propongo dudas no solo con la intención, sino también con la esperanza, de verme a la larga liberado de ellas al alcanzar la verdad indubitable.

 

     La actitud de Robert Boyle frente a la naturaleza guarda una importante analogía con su actitud frente a las acciones humanas: ambas tienen componentes externos difíciles de controlar, contienen muchas dimensiones que dependen del contexto; y tanto en el estudio de la naturaleza como en la práctica de la virtud, el obstinado Robert Boyle observa que el humano tiene el potencial positivo necesario para salir adelante, solo es necesario mantener una duda metódica que garantice la prudencia necesaria.

 

Así como Boyle considera que las acciones humanas no pueden ser valoradas sin tomar en consideración el tiempo y el lugar, es decir, el contexto; también los fenómenos naturales deben ser estudiados tomando en cuenta que son producto de una interrelación de cuerpos, por lo que no deben ser estudiados solo con base en la naturaleza particular de cada objeto:55

 

No hemos de considerar cada cuerpo aisladamente tal y como es en si mismo, una porción distinta y completa de materia, sino que hemos de considerarlo en cuanto parte del universo, y consecuentemente situado entre un gran número y variedad de otros cuerpos, sobre los que puede actuar y que pueden actuar sobre el de diferentes maneras.[12]

 

Boyle explica que muchas de las cualidades que observamos en los cuerpos provienen justamente de la variedad de sus relaciones con muchos otros; por ejemplo, el sol tiene el poder de endurecer el barro, ablandar la cera, derretir la mantequilla, fundir el hielo, convertir el agua en vapores y hacer que el aire se expanda, además contribuye a blanquear la ropa, a poner morena la piel, amarilla la hierba cortada, a madurar el fruto, a incubar los huevos de los gusanos de seda, orugas e insectos similares, y a realizar otras cosas diferentes. Sin embargo, no se trata de distintas virtudes o cualidades del sol, sino de los efectos de su calor (que no es en sí mismo sino movimiento local de las pequeñas partes de un cuerpo) .56

 

El mundo, afirma Boyle, ahora en Free Enquiry, debemos observarlo como un gran sistema interconectado y considerarlo como el mejor, de acuerdo a los fines para los que fue diseñado, de lo contrario pudiera parecermos un mundo imperfecto:57

 

Si observamos la variedad de especies de las criaturas visibles bajo una consideración más absoluta, sin tomar en cuenta el gran sistema del universo del que son parte o las intenciones más particulares del creador, parece manifiesto que muchas de las criaturas pudieran haber sido hechas de mejor manera.[13]

 

Sin embargo, Boyle nota que todo fue hecho de la mejor manera de acuerdo a los sabios fines del creador, tal y como diversos relojes pueden ser más exactos o más lujosos, y no podemos decir que ninguno sea mejor o más completo que otro, puesto que cada.58 Para Boyle, el comportamiento complejo en la producción de los efectos particulares y los fenómenos, no es producto de la naturaleza intrínseca de uno y otro cuerpo, sino resultado de las relaciones que involucran e1 tejido general del mundo y las particularidades del diseño de cada cuerpo, que son tan necesarias como el movimiento.59

 

La diversidad que contemplamos en los cuerpos no puede derivarse necesariamente de la materia de que constan. Y puesto que no vemos como podría haber algún cambio en la materia si sus partes se hallasen perpetuamente en reposo entre si, esta diversificación debe provenir del movimiento de sus partes, con diversas tendencias, y del acomodo entre ellas. Boyle afirma que el movimiento no es parte de la naturaleza de la materia, tan materia es cuando reposa como cuando se mueve, y sin embargo es el movimiento la causa mas importante de lo que ocurre en la naturaleza:60

 

...el movimiento local parece ser de hecho la causa principal entre las segundas causas, y el agente más importante de todo lo que ocurre en la naturaleza. Porque aunque el tamaño, forma, reposa, situación y la textura, participan en los fenómenos naturales, en comparación con el movimiento parecen ser en muchos casos efectos, y en otros muchos poco más que condiciones, o requisitos.[14]

 

El mundo natural de Robert Boyle fue creado por el sabia autor de las cosas, quien estableció las leyes del movimiento entre los cuerpos y, en el principio, guió los primeros movimientos de las pequeñas partes de la materia, y las hizo reunirse según el modo requerido para componer esas maravillosas, curiosas y elaboradas maquinas de la naturaleza, que son los cuerpos de las criaturas vivas, "dotando a la mayoría de ellas del poder de propagar la especie”.61 La multiplicidad de cualidades y la diversidad de fenómenos que se encuentra en el mundo, así como la variedad en una misma especie, proceden de la enorme cantidad de combinaciones de los movimientos, arreglos y textura de los corpúsculos y otras afecciones mecánicas de su materia.

 

Boyle vive y experimenta un mundo diverso y múltiple, esa percepción marca tanto sus ideas de teología como las de filosofía natural. Boyle concibe que es posible conocer y entender la naturaleza como si se tratara de una gran maquina porque esta convencido de que funciona como tal; una maquina compuesta de maquinas más pequeñas y cada una formada con piezas individuales que tienen cada una, como en un reloj, tareas especificas y simples, pero que, en conjunto, dan lugar a este maravilloso universo, el mundo, escribe Boyle:62

 

...es más bien como un reloj, como el de Estrasburgo, donde todas las partes están tan perfectamente acomodadas, que una vez que el mecanismo se pone en movimiento, todas las piezas actúan como lo dispuso el diseñador".[15]

 

El modelo de mundo natural que Boyle construye es uno fundamentado en leyes microscópicas simples, las leyes universales de la materia y el movimiento, pero tuyas potencialidades y combinaciones dan lugar a la diversidad que le rodea. Boyle acepta que hay regularidades o leyes en lo que hay denominaríamos mesocosmos, producto de las combinaciones y movimiento corpuscular, pero se muestra extremadamente cauto porque sabe, por experiencia, que la simplicidad bien puede dar lugar a cosas muy complejas y que además, con frecuencia, es engañosa.

 

La riqueza que observa Robert Boyle va mas allá de las diferencias entre especies, ilustra la diversidad a que nos enfrentamos en el estudio de la naturaleza y que, con frecuencia, no observamos. En Certain Physiological Essays hace notar que casi todos los hombres, sin pensarlo, observan los metales y los minerales como si se tratara de objetos de la misma naturaleza y denominación, cuando estos difieren entre sí, "casi tanto como los vegetales o los animales de la misma especie”.63

 

El estereotipo de complejidad, y a la vez de prodigio y excelencia, del mundo de los fenómenos naturales como un sistema interconectado es, para Robert Boyle, el cuerpo humano; lo concibe como una "incomparable maquina" diseñada para que dure muchos años;64 y que para ser comprendida adecuadamente requiere de conocimientos de muchas disciplinas, de anatomía, de física y química. En su modelo de un sistema interrelacionado, Boyle considera que cada cuerpo siempre debe ser considerado como un partícipe entre otros, aunque sea el principal de un cuerpo compuesto o de un complejo de cuerpos, y la estructura de todos y cada uno participa en el fenómeno exhibido, porque puede existir "una gran diferencia entre un cuerpo considerado absolutamente (o en si mismo) y el mismo cuerpo considerado en las circunstancias en que se encuentra”.65 Como ejemplo, Boyle menciona que el aire contenido en los poros de la sangre puede verse afectado, incluso, por los cambios en la atmósfera e influir en la circulación.66 Barba Kaplan ha notado que Robert Boyle mantenía la idea holística de que las interacciones combinadas en los componentes del cuerpo daban lugar a un todo con características que no se encuentran en los componentes separados.67 Ciertamente, Boyle afirma que cuando se unen dos cuerpos con diferentes cualidades o propiedades, estas no se suman, sino que frecuentemente desaparecen algunas o emergen cualidades nuevas.68

 

El cuerpo humano es para Boyle, el modelo de un sistema complejo e interdependiente; es un autómata viviente que, con la ayuda de la razón y hacienda uso de la amigable, pero imprevista asistencia de varios cuerpos a nuestro alrededor, puede conservar a recobrar la salud. Como una balanza que al ser movida, oscila y regresa al equilibrio; o como una brújula que es sacudida y regresa a su posición, la recuperación es efectuada por el puro mecanismo del instrumento y por otros cuerpos que le rodean y en cuya esfera de actividad se encuentran.69 El cuerpo humano es, al menos, más complicado que un reloj a un molino:70

 

...no veo el cuerpo humano como un reloj o un molino -i.e. como una maquina hecha solo de partes sólidas o cuando menos de partes consistentes.- sino como una maquina hidráulica o mejor, como una maquina hidrauliconeumática, que consiste no solo de partes sólidas y estables, sino de fluidos en movimiento orgánico."[16]

 

Los ejemplos en que apoya Boyle la idea de que el cuerpo humano puede ser visto como un autómata independiente son muchos: el sueño, la nutrición; la circulación de la sangre, los latidos regulares del corazón, la digestión, la respiración, etc., que son realizados sin la agencia inmediata o el conocimiento de la mente, la voluntad e incluso la conciencia de ella. El cuerpo es una maquina, como lo es el mundo, aunque más compleja que este y que no requiere de ninguna participación externa para su funcionamiento, ni requiere de la voluntad del sujeto. Cuando estamos despiertos hay muchas casas que se realizan sin la dirección de la mente; el cuerpo humano es una maquina exquisita, formada sin la intervención del alma racional.71

 

El cuerpo humano provee a Robert Boyle del modelo de una máquina que, además de interaccionar con el exterior, constituye un excelente ejemplo de la diversificación en la naturaleza, porque el mundo mismo es de manera manifiesta un autómata admirablemente diseñado.72 Boyle ratifica que también el mundo debe estudiarse como un sistema integrado e interrelacionado, porque el estudio fragmentario de los fenómenos no garantiza un conocimiento integral. Como hemos mencionado, y como ejemplo de lo anterior, Boyle señala que la mera unión de las cualidades o propiedades de los cuerpos no se suman simplemente al unirlos, sino que con frecuencia emergen cualidades nuevas o desaparecen otras, por ejemplo, al criticar la doctrina de las cualidades de los peripatéticos, Boyle enumera casos donde emerge una cualidad distinta y aun contraria a cualquiera de las visibles en los ingredientes, pues dos cuerpos transparentes, dice, pueden formar una combinación opaca; un cuerpo amarillo y uno azul, otro verde; dos cuerpos maleables, uno frágil; dos cuerpos actualmente fríos, uno caliente; dos cuerpos fluidos, uno consistente, etc.73 Las cualidades no son causas ni cosas, son efectos, pero son justamente uno de los productos de la naturaleza que observamos.

 

La diversidad y complejidad que observa Robert Boyle tanto en la sociedad como en la religión, en la política y en la filosofía natural, influyen en la conformación de esa actitud de duda metódica y de búsqueda permanente que dan lugar a su apertura y prudencia, que también significan un rechazo a la autoridad y al dogmatismo. Por eso Boyle busca, en la experiencia y, posteriormente, en la evidencia de los hechos, la prueba, un fundamento suficiente para guiar el conocimiento y para limitar y flexibilizar las posturas radicales. Boyle tiende puentes, al mismo tiempo que reconoce que los hechos por si mismos no resuelven las disputas, puesto que con frecuencia se requiere realizar interpretaciones adicionales y de mecanismos más complejos que valoren a la autoridad sin aceptarla dogmáticamente y que a la vez no rechacen por anticipado lo plausible ni lo extraordinario, critica a quienes obstaculizan la comprensión, y que estando convencidos por alguna autoridad o doctrina pretenden imponer condiciones a priori, derivadas de ese convencimiento, a las explicaciones.74

 

Boyle esta en contra de quienes han postulado principios o axiomas generales sin una base inductiva suficiente y sin penetrar en las distintas naturalezas de las cosas incluidas en sus axiomas,75 y reitera que es con más experimentos como podría llegarse a principios más universales y comprensivos.76 Sin embargo, en el proceso experimental, y ante los hechos. Boyle no deja de ser cauto; también reconoce que los experimentos por si mismos pueden resultar insuficientes para decidir entre dos teorías, aún más, Boyle se percata de la dependencia teórica en la interpretación de los experimentos:77

 

...muchos (y. entre ellos, algunos de mis mejores amigos) me han presionado para que de mi opinión acerca de la famosa controversia a detur vacuum (sobre si puede obtenerse el vació) , porque piensan que soy quien ha realizado más experimentos acerca de este, sin embargo, me he negado a asumir una postura pro o contra (en favor o en contra) en la disputa, puesto que la respuesta parece depender de como se defina la noción de cuerpo, cuya esencia los Cartesianos afirman y otros filósofos niegan, consiste solo de extensión, de acuerdo con las tres dimensiones largo, ancho y profundo o grueso. Si se admire la noción de Descartes, admitir él vació es irracional, puesto que deberá reconocerse que cualquier espacio pretendidamente vació tendrá las tres dimensiones, y consecuentemente todo lo necesario para constituir un cuerpo. Y todos los experimentos que se realicen con la machina Boyliana (como le llaman) , u otro instrumentos diseñados para ese uso, serán eludidos por los Cartesianos, quienes alegarian que el espacio que deja el mercurio o el aire no esta vació, puesto que tiene longitud, ancho y profundidad, sino que esta lleno con su materia subtilis (materia sutil) que es suficientemente fina como para moverse libremente hacia dentro y hacia fuera de los poros del vidrio, como lo hacen los efluvios del imán.[17]

 

Como se advierte, Boyle no sólo comunica las dificultades que observa sino que también prevé, se adelanta a las objeciones y a las posibles explicaciones ad hoc; pero quizás lo más importante es que reconoce que los mismos experimentos requieren ser interpretados a la luz de conocimientos teóricos que se suponen como verdaderos, es decir, admite la necesidad de contar con un marco teórico más general en la interpretación de los resultados experimentales.

 

Robert Boyle busca comprender el mundo natural suponiendo que esto es posible a partir de los principios simples o leyes universales mínimos de la materia y el movimiento; comparte la gran tarea de “muchos y verdaderos filósofos" que ha sido "reducir los principios a un número mínimo, sin hacerlos insuficientes”78 y que, sin embargo, puedan dar lugar y explicar la diversidad que observamos. Uno de los argumentos que esgrime Boyle a favor de su hipótesis corpuscular, y en contra la tria prima (sal mercurio y azufre), es que es más fértil (se aplica a un número mucho mayor de fenómenos) y aunque ambos principios son simples y requieren sólo de algunos elementos básicos, los principios corpusculares son los que permiten "una casi infinita diversificación de arreglos... y en consecuencia las estructuras resultantes de los cuerpos particulares y el tejido del mundo”.79 Aunque los principios corpusculares son solo principalmente tres (tamaño, forma, y movimiento); en los fenómenos específicos se involucran sus combinaciones y además la posición, el orden, la situación y el reposo de los corpúsculos o pequeñas partes que dan lugar al arreglo del mundo.80

 

Los corpúsculos se pueden agrupar de muy diversas maneras dependiendo de su forma y su textura, pero solo potencialmente dan lugar a conjuntos infinitos de estructuras estables ya que no todas las combinaciones pueden producir arreglos o disposiciones con estabilidad suficiente, del tipo de las configuraciones que han dado lugar a los objetos que nos rodean. Boyle piensa que las configuraciones posibles de los corpúsculos pueden ser alteradas con procesos naturales para dar lugar a otros conjuntos predeterminados por voluntad divina,81 es decir, que a pesar de que en teoría pueda existir un infinito de combinaciones, en la práctica solo las vislumbradas por Dios son posibles, dada su estabilidad. A esta visión básica de los arreglos posibles de la materia Boyle agrega que la interacción de corpúsculos es la responsable de las texturas varias de todos los cuerpos materiales.82 Los principios corpusculares los lleva Boyle a prueba, en el sentido de su poder explicativo, hasta hacerlos compatibles, incluso, con la muerte, que se puede explicar con la teoría de los corpúsculos como una alteración física de la textura o configuración de los componentes del cuerpo.83

 - III -

        La sabia indecisión permanente de Boyle para tomar partido en un sin número de cuestiones podría verse, y file vista, como muestra de un, escepticismo radical que Boyle niega, pero debajo de esa apariencia esta la búsqueda de medios que ayuden en la evaluación de doctrinas y teorías, pero también de reportes orales o escritos sobre la existencia de curiosidades y fenómenos, ya sean del ámbito religioso o de filosofía natural.

 

Barbara Shapiro ha llamado la atención acerca de los criterios usados, tanto en los juicios civiles como en los penales, para la evaluación de los testimonios, pero también para evaluar que de quienes testificaban. Criterios que cobran importancia, sobre todo, a partir de 1563 cuando se legislo como obligatoria la asistencia de los testigos requeridos por las partes y se tipifico el perjurio como delito.84 Se trataba de una búsqueda para asegurar alguna certidumbre razonable; así fuera parcial, que ayudara a resolver los problemas de confiabilidad en la evaluación de testimonios que cobraban una importancia más allá de los juicios legales, donde los jurados se enfrentaban a evidencias poco familiares y a testigos desconocidos, como lo ha mostrado Barbara Shapiro en Beyond Reasonable Doubt and Probable Cause.85 El problema de confiabilidad no sólo estaba presente en el derecho y en la filosofía natural, sino también en la política y en la religión donde las disputas y la intolerancia entre las innumerables sectas y grupos urgían nuevas procedimientos para una solución civil de los conflictos. El papel fundamental de los testigos y su testimonio es evidente en los juicios legales, son ellos quienes aportan la información que da sentido a la evidencia o incluso quienes la aportaren lo cotidiano, dado que las narraciones orales o escritas de viajeros y experimentadores era común, la importancia que se les otorgaba iba en aumento, y estanco, la necesidad de su valoración también se incrementaba, en general, en todo testimonio el problema era el de su adecuada evaluación, y este problema se extendía tanto a la religión como a la naciente filosofía, lo que se aprecia en cartas, reportes escritos, diarios y actas acerca de hechos ocurridos en lugares lejanos o de objetos maravillosos observados en otras latitudes.

 

La nueva filosofía, en su intento de hacer un acopio de fenómenos, se enfrentaba a la dificultad de que muchas observaciones y experimentos habían sido realizados en otros lugares o se referían a cosas y fenómenos naturales vinculados con el clima y, por tanto, igualmente distantes y difíciles de repetir y corroborar. Al incrementarse los viajes, las observaciones científicas y los experimentos de laboratorio, también aumentaron los reportes de maravillas, observaciones y experimentos y, con ellos, las narraciones, por lo que era esencial para los filósofos naturales la verificación o evaluación de ese cúmulo casi cotidiano de información, lo que no siempre era posible a través de experimentos y observaciones directas, sino cruzando y comparando distintos reportes o testimonios disponibles o simplemente juzgando su plausibilidad. Aunque muchos, como Thomas Hobbes, dudaban o negaban que a través del acopio de hechos y de la realización de experimentos pudiera conocerse la naturaleza, puesto que "la filosofía es la práctica de demostrar como los efectos se siguen de las causas" y, en consecuencia, lo que hay que hacer es inferir racionalmente las causas;86 otros, especialmente los virtuosos, Boyle incluido, creían que, dependiendo de la calidad y cantidad de la evidencia derivada, podrían arribar a conclusiones suficientemente verdaderas, tanto en asuntos de religión como de filosofía natural que, además, pudieran servir de base en la conducta humana de manera cotidiana. Barbara Shapiro ha notado que, en este sentido, la nueva filosofía no era ni baconiana ni cartesiana,87 quizás entonces se le pudiera llamar, como ha denominado Hooykaas88 a las ideas religiosas de Boyle, filosofía empírico-racional.

 

Boyle, como hemos mencionado, percibía claramente una gran diversidad en el libro de la naturaleza, pero también observaba esa misma diversidad en las Escrituras y en la política. Experimentaba la incapacidad de adquirir una certeza absoluta en religión, política y filosofía, pero admitía que el conocimiento, así fuera poco a poco, iría progresando. Mantenía entonces la idea de que el conocimiento científico es una construcción permanente, no acabada, que, incluso, una ciencia experimental nunca termina con la prueba del experimento porque este siempre esta sujeto a errores; la falta de exactitud esta asociada a todos los experimentos delicados.89 En Mechanical Origins of Qualities Boyle afirma que el progreso venidero sugerirá nuevas hipótesis y explicaciones,90 y en Formas y Cualidades advierte que su doctrina o hipótesis habrá de cotejarse, para ser confirmada o refutada, con la evidencia futura.91

 

Boyle cree que la aceptación de cualquier pretensión teórica debe ser una concurrencia de resultados experimentales razonados; se trata de una epistemología desarrollada en la práctica experimental, donde los limites de las regularidades encontradas en los experimentos deben analizarse y establecerse con los experimentos mismos. En Usefulness pone como ejemplo el caso de una moneda de la que no estamos segura si es de oro, aunque pueda alegarse que es dorada, o mas pesada que el latón:92

 

...probar cualquiera de esas afirmaciones no es un argumento suficiente para asegurar que la moneda sea de oro, sin embargo la prueba de cada uno de esos particulares, es de mucha utilidad hacia el acopio de la demostración de la gran conclusión, siendo esta el resultado de todas esas pruebas tomadas en conjunto.[18]

 

Los intentos por construir un nivel intermedio de conocimiento, que se situara entre la mera opinión y la certidumbre absoluta, se daban tanto en la religión como en el derecho y la filosofía natural. En los tres casos la conclusión era que existían verdades plausibles y suficientemente útiles, que un hombre razonable, usando su razón y sus sentidos, no podría dudar, aunque no se tratara de verdades plenamente confirmadas o con certidumbre absoluta.93

 

Esta actitud de optimismo, pero a la vez de modestia frente al conocimiento, no es exclusiva de Robert Boyle.

 

Lorraine Daston94 afirma que muchos pensadores de esa época estaban convencidos de la vanidad de las pretensiones humanas de certidumbre, lo que daba lugar a una posición mas modesta frente al conocimiento y que, además, lo anterior es una consecuencia de las controversias religiosas del siglo XVII,95 causa de que los intelectuales de la época desarrollaran bases para la toma de decisiones buscando un método basado en la evidencia. Muy probablemente, tanto la nueva actitud modesta, como la búsqueda de certidumbre fuera del dogma y la autoridad, en particular en Robert Boyle, fueron producto, no sólo de las controversias religiosas, sino de toda la complejidad presente en la vida cotidiana, agobiada por problemas también políticos y sociales.

 

Daston coloca a Boyle con John Wilkins, Joseph Glanvill, Marin Merssene, Pierre Gassendi y otros, quienes insistían en la incertidumbre inevitable de casi todo el conocimiento humano, pero a la vez confiaban en la capacidad humana para lograr grados de conocimiento, si bien inferiores a la certidumbre absoluta, suficientes para propósitos prácticos.96 Estos filósofos esperaban tender un puente al abismo entre la duda absoluta de los escépticos y la certidumbre, también absoluta, de los dogmáticos. Si bien Robert Boyle consideraba que no siempre era posible la certeza, también, como hemos visto, estaba convencido que, en principio, todas las cosas eran comprensibles y que, poco a poco, la filosofía se acercaba a la verdad, asumía, incluso, que la causalidad podía entenderse en el mundo físico, que principios cognoscibles podían explicar también la operación del mundo mental.97 En asuntos relacionados con los testimonios, Boyle afirmaba que aunque cualquier testimonio es sólo probable, los testimonios individuales se añaden hasta alcanzar certidumbre moral, que es la guía más segura para las acciones humanas.98 Donde Boyle encuentra que no es posible una comprensi6n total es en cuestiones que denomina "por encima de la razón" , y que las relaciona fundamentalmente con cuestiones teológicas.99

 

- IV -

 

En esta pretensión por situar el conocimiento entre los extremos de la certidumbre absoluta y el escepticismo radical, lo cotidiano, los aspectos prácticos de la vida diaria, emergieron como base, al menos probable, temporal y funcional, para definir un nuevo tipo de racionalidad. Como afirma Sargent, se trataba de que la experiencia limitara la arbitrariedad de la razón individual,100 pero también el caos a que daban lugar las múltiples controversias.

 

Según Steven Shapin, el concepto de experiencia se refiere, para muchos en esa época, a la declaración de un hecho universal: se trata de "lo que pasa en el mundo", y forma una base importante para la práctica en Galileo, Pascal, Descartes y Hobbes.101 Pero Sargent ha notado que es justamente en el siglo XVII cuando el término experiencia, cuyo sentido aristotélico era una afirmación universal y evidente, cambio a ser un evento histórico discreto.102 Svetlana Alpers, en su estudio acerca de la pintura holandesa de la época dice que la experiencia, dada la influencia del baconismo, implicaba el usa atento de la vista, lo cual implicaba no solo una noción acerca del dibujo, sino toda una visión acerca de como es visto el mundo, como lleno de una diversidad de cosas individuales,103 es decir, que si bien la experiencia, considerada aislada, puede ser considerada como universal o indudable, su interpretación y su usa son relativas al contexto: toda experiencia es parte de esa gran diversidad, cuestión que Boyle nota extraordinariamente al definir la experiencia como algo más allá de una acumulación de años o del mero hecho de vivir. Para Boyle, la experiencia útil representa una evidencia, pero requiere de destreza en la conducta; se trata de una consideración, una revisión de lo que ha acontecido y de lo que se ha observado. La experiencia es a la vez, análisis y base de análisis, es un examen que permite que el hombre sea a la vez maestro, alumno y guía de sí mismo.104 De esta manera, como bien afirma Daston, la vida diaria podía proveer de suficientes criterios, aunque imperfectos, de certidumbre moral.105

 

La experiencia tenia, entre algunos de los virtuosos incluido Boyle, una importante función reguladora de los juicios a priori; significaba una prueba, tanto en los preceptos de la cristiandad como en la filosofía natural, que no tenía que lograr rigor matemático sino solo estar en el umbral de certidumbre que necesita un hombre razonable en su vida diaria. Dentro de esa noción de experiencia se encuentran también las prácticas experimentales donde, para reducir la complejidad, se provocan los experimentos como fenómenos artificiales106 dando, de hecho, lugar al inicio de la tecnología científica. Para Boyle las repeticiones experimentales son las que permiten observar los cuerpos y los fenómenos de una manera más simple, a con menor complejidad, de lo que la naturaleza nos los presenta.107 Ve al experimento como una alternativa viable para el estudio de la naturaleza, pero no confunde los fenómenos naturales con su simplificación experimental; reconoce que en in situ se incrementan las relaciones can otros cuerpos y fenómenos, pero también en la simplificación experimental esta conciente de los problemas del diseño y del control del experimento y de los errores que esto puede acarrear; previene Boyle:108

 

 

Aquel que no conoce la naturaleza o las propiedades de todos los otros cuerpos (en el experimento) , por lo tanto aquello en que se basa el experimento,... puede difícilmente discernir cuales son los efectos que el experimento posiblemente contribuya a producir, porque muchos inventos y experimentos se componen de varias partes o requieren de distintas acciones, y para algunas de ellas, aunque se trate de las principales, algo pudiera no ser útil, siendo necesario para alguna de las partes es útil para el experimento en general, aunque para cada parte distinta de él.[19]

 

- V -

 

Es interesante analizar la analogía entre los argumentos utilizados en el derecho y los usados par Boyle en filosofía natural. La "ley común" inglesa usada para los juicios de  asesinato y traición no consistía en un sistema simple y susceptible de codificación sino, en su mayoría, en una gran colección de casos anteriores, es decir se trataba de una ley basada fundamentalmente en la jurisprudencia; por tanto, la certeza estaba fundamentada en la experiencia acumulada,109  pero ya no se trataba solo de la experiencia de un individuo, sino de un grupo heterogéneo de personas, el jurado, donde el objetivo era buscar la concurrencia de probabilidades para alcanzar la certeza moral.

 

Mientras que la ley romana requería de la prueba total, probatio plena, que solo se satisfacía con la confesión, así fuera con tortura, la ley común requería un juicio publico con jurados que, con frecuencia, se enfrentaban a evidencia poco familiar y casi siempre circunstancial, por lo que, cada vez más, debían considerar los testimonios de los testigos paralelamente con su calidad moral; evaluar, con la evidencia, la credibilidad de ambos, testigo y testimonio.110 En el primer caso, con la confesión, el jurado se convencía de la culpabilidad plena del acusado; mientras que en el segundo, sin importar si se le declaraba culpable o inocente, esto siempre seria una conjetura, una inducción a partir de la evidencia, pero nunca tendría la certeza de una demostración.

 

Estas prácticas y teorías legales del siglo XVII relacionadas con la credibilidad del testimonio y el diseño   de los tribunales, influyeron también en las primeras expresiones de la probabilidad matemática y la marcaron con dos características: la interpretación epistémica de la probabilidad como grado de certidumbre y la primacía del concepto de esperanza o expectativa.111 La probabilidad constituía una herramienta útil que servía de guía para la acción, sobre todo con lo relacionado con los prestamos, los juegos y las inversiones relativas a las importaciones, cuyo precio fluctuaba con frecuencia. Nuevamente, con esto se destaca el importante papel de lo cotidiano y de la acción práctica: la experiencia toma el papel de evidencia o prueba que es usada como un fundamento o base, para después ser retroalimentada y reinterpretada a la luz de los nuevas conocimientos. Así, los criterios de "más allá de la duda razonable" y la "certeza moral", tan arraigados en las cortes anglo-americanas, parecen haber sido producto del esfuerzo realizado, desde el siglo XVII,112 por encontrar criterios de evidencia y prueba en varias áreas del conocimiento, desde la religión hasta la filosofía natural, como un punto media entre certeza y opinión.

  

Afirma Barbara J. Shapiro que, en general, se reconocían tres tipos de certidumbre o conocimiento, durante el siglo XVII, que Robert Boyle comparte:

 

a) Matemático, establecido o derivado de demostraciones lógicas o pruebas geométricas.

b) Físico, derivado de los datos sensoriales o de principios físicos.

c) Y moral, que se basaba tanto en testimonios como en reportes de datos sensoriales, se alcanzaba como una concurrencia de probabilidades en el sentido de evidencia convergente. Esta certidumbre moral, en la que asentían aquellos "cuyo juicio estaba libre de prejuicios", era la más relevante para el derecho, la historia, y la filosofía natural; y seria indudable para cualquier persona razonable.

 

Shapin y Schaffer observan que la búsqueda de un método que permitiera una adecuada valoración de los testimonios y de las doctrinas, tiene también como fondo la necesidad de acuerdos civiles que evitaran la violencia. Consideran que las nuevas soluciones al problema del conocimiento corresponden a soluciones para el orden social y aseguran, además, que existía un consenso acerca de esos objetivos políticos entre los filósofos experimentales de la Royal Society.113 Sin embargo, si bien es muy plausible que la búsqueda de una valoración adecuada de los testimonios y las doctrinas haya tenido la motivación de erradicar la violencia o de promover acuerdos civiles, como se observa en los trabajos de ética de Boyle, la afirmación de Shapin y Schaffer sobre la ideologización de la Royal Society parece un poco excesiva porque, en realidad, no es fácil encontrar una politización homogénea en los miembros de la Royal Society; no parece haber un grupo político con ideas semejantes. Lo que sí se observa, es una preocupación ética en varios de ellas, pero en una diversidad de posiciones políticas, religiosas y filosóficas.

 

El problema de la confianza y la verdad esta asociado, como ya hemos observado, a las personas, porque la legitimidad de quien dice haber tenido una experiencia no podía separarse del hecho empírico. Tanto para Robert Boyle, como para otros miembros de la Real Sociedad, un testimonio era digno de tomarse en cuenta dependiendo de la experiencia, conocimiento y habilidades la fuente,114 es decir, no se trataba de erradicar de manera absoluta a la, autoridad sino de flexibilizarla, desplazarla hacia cuerpos colegiados y utilizarla como mediadora de testimonios. Pero ni duda cabe que la confianza en la autoridad, aunque se tratara de un nuevo tipo de autoridad, seguía siendo importante, tanto para el orden social como para el conocimiento empírico.

 

El nuevo papel de la autoridad colegiada se ejemplifica muy bien en el derecho, donde a pesar de que los jurados podían estar constituidos por personas ordinarias, se presumía que el gran jurado debía estar formado por personas con mayor capacidad, de prestigio, quienes podrían distinguir mejor lo verdadero de lo falso.115 Y aun en la interpretación de las escrituras, la veracidad de los testimonios en torno a los hechos narrados era discutida por Hale en 1677 como si se tratara de un juicio legal. Hale analizaba el peso que debería otorgarse a la calidad y desinterés de la persona: si el reporte era narrado por uno o por varios testigos, o si lo narrado había sido visto o se sabia de él por oídas.116 Robert Boyle, en varias ocasiones, apela a la autoridad con experiencia calificada como sustituto de la evidencia empírica o experimental. Por ejemplo, al defender su doctrina corpuscular frente a la tria prima, dice que aunque no descarta la posibilidad de analizar los cuerpos en su tria prima; no hará ningún juicio en tanto no este convencido mediante la experiencia, o un testimonio competente.117

 

- VI -

 

La nueva filosofía y las prácticas experimentales incluían, además, desde una nueva manera de hablar, de comunicar y trabajar, hasta nuevas formas de debatir y argumentar. Shapin y Schaffer arguyen la existencia de tres tecnologías involucradas en la producción y validación del hecho experimental: material, literaria (producción de un testigo virtual) y social; cada una de ellas funciona como recurso objetivador.118 Quizá uno de los mejores exponentes de esas tecnologías sea Robert Boyle. Aunque pudiera sonar reiterativo, Robert Boyle es un excelente experimentador. Su habilidad en el laboratorio va más allá del diseño de los experimentos y su realización; destaca por su capacidad en la evaluación de la factibilidad de experimentos y el control experimental. En sus narraciones acerca de los experimentos, no solo reporta resultados sino que, asemejando sus escritos a un recetario de cocina, explica los pasos seguidos y sus problemas, se adelanta a objeciones y sugiere cambios.

 

Sargent ha identificado varios usos que da Boyle a la práctica experimental: suplir y rectificar los sentidos, sugerir hipótesis, ilustrar explicaciones, confirmar verdades, refutar errores y sugerir cuestionamientos. Además, los experimentos permiten diseñar otros experimentos para contrastar doctrinas filosóficas que dependan de principios, nociones y razonamientos, o diseñar instrumentos y variar y mejorar los experimentos; ayudar al hombre a estimar lo que es físicamente posible y prácticable, a demarcar limites y causas de experimentos dudosos a indefinidos.119

 

A pesar de que Boyle contó con los servicios de Robert Hooke y de Denis Papin, además de otros ayudantes, y se sabe de la importancia que estos tuvieron en la realización de las prácticas experimentales y en la construcción de las bombas de vació que utilizaba; en las obras de Boyle es notorio su intenso y prolongado contacto con el laboratorio. Una muestra de esa experiencia es su opinión acerca de uno de los experimentos de Pascal. Boyle considera que Pascal tenia una excesiva confianza en las matemáticas para acomodar resultados experimentales sin realizar los experimentos, puesto que estos requieren componentes técnicos complicados. Así, los experimentos de Pascal son más ingeniosos que prácticables; son mas bien una inferencia matemática que una realidad. El conocimiento experimental de Boyle le permite establecer alternativas estratégicas para una distinción más clara de los hechos reales y los fantásticos a inventados; reconoce, como buen experimentalista, las complicaciones técnicas en la descripción de Pascal, y concluye, por tanto, que se trata mas bien de una retórica experimental.120

 

En Paradojas Hidrostáticas, Boyle se refiere a cómo "algunos matemáticos" han deducido que la cera debe flotar en agua fría y hundirse en agua tibia. En su razonamiento utilizan el hecho de que el agua tibia es más ligera; sin embargo, observa Boyle, al realizar el experimento se observa el hecho contrario.121 Boyle describe los experimentos con un detalle tal que parece estar enseñando a realizarlos, como en un manual; por ejemplo, en el Experimento XVII122 inicia con una pequeña discusión teórica acerca de si la verdadera y única razón de que el mercurio no caiga dentro del tubo torriceliano, es que se encuentra en equilibrio con el cilindro de aire que se supone va del mercurio adyacente a la parte superior de la atmósfera. Boyle infiere que si es posible evacuar el aire que presiona al mercurio externamente, entonces bajaría la altura de la columna en el tubo, y eso es precisamente lo que observo en el experimento.

 

Más adelante, Boyle describe con todo detalle la preparación del material experimental y su montaje, así como cualquier característica que juzga interesante para el lector, que mas bien parece, un compañero experimentador o un aprendiz. Al llegar a la realización del experimento, también lo describe detenidamente y menciona que se repitió durante varios días con la presencia de los excelente y merecidamente famosos Dr. Wallis, el Dr. Ward, y el Señor Wren. Al detenerse para ilustrar algunas de las dificultades tenidas durante la realización del experimento, a la vez, ilustra la aplicación del juicio prudencial y de la duda razonable. Boyle se refiere al hecho de que no le ha sido posible bombear perfectamente el aire, y conjetura que la razón puede ser las pequeñas fugas por donde pudieran entrar las partes más sutiles del aire exterior. Después, con su acostumbrada modestia, declara que quizá se espere de él alguna opinión acerca de la controversia de la existencia del vació, pero se niega a entrar en el debate, y solo manifiesta que no se puede negar la existencia de materia sutil dentro de la campana aunque el aire haya sido evacuado, puesto que tanto la luz como los efluvios del imán pueden penetrar fácilmente en el recipiente herméticamente sellado, lo cual muestra que existe algún cuerpo como vehículo para su propagación.  

 

En Dos Nuevos Experimentos relativos a la medida de la fuerza del resorte del aire comprimido y dilatado,123 Boyle describe, con el mismo detalle que en el caso anterior, un experimento cuya finalidad es poner de manifiesto que el resorte del aire es capaz de hacer mucho mas de lo que precisamos atribuirle y, con esto, refutar la hipotesis de Linus sobre la existencia de los funículos, que se suponían como hilos invisibles que sostenían el mercurio en el experimento de Torricelli. En el primero de los experimentos de esta obra se midió que tanto se comprime el aire en función del peso que le oprime, usando un tubo largo doblado en U en la parte inferior (con ayuda de una lámpara, describe Boyle) donde se deja un espacio con aire, este extrema estaba sellado, y se va añadiendo mercurio, poco a poco por la parte superior abierta. Indica Boyle que para la mejor comprensión del experimento, no esta de más dar a conocer algunos detalles, y enumera en seis puntos que el tubo, era demasiado largo y se tuvieron que usar un par de escaleras, que la parte inferior doblada del tubo estaba situada en una caja de madera para no perder los derrames del mercurio; las observaciones las realizaban dos personas; el mercurio se vertía poco a poco dirigido por quien estaba en la parte inferior dando instrucciones. Al comienzo de la operación se utilizo un espejo para que reflejase hacia el ojo el punto que se deseaba observar y que una vez que el aire se había comprimido de manera que ocupara un espacio de una cuarta parte del original, se probo si un paño húmedo podría condensarlo, y en ocasiones parecía encogerse un poco; así mismo, se probo con el calor acercando una flama, notando un efecto mas sensible de expansión.

 

Boyle manifiesta, con cautela, que no se aventurara a determinar si sus hallazgos rigen universalmente, pero que si puede asegurar, a pesar de discrepancias pequeñas seguramente debidas a la inexactitud propia de las mediciones en estos delicados experimentos, que cuando el aire común se reduce a la mitad de su extensión habitual adquiere un resorte o presión cercana al doble de la que tenia antes, manteniendo una proporción más estricta de lo que hasta entonces se sabia.

 

A Boyle le interesan los mecanismos, las formas en que los fenómenos se nos muestran de manera tal que causen los efectos que percibimos con nuestros sentidos y que, con frecuencia, son la causa de que les asignemos cualidades, aunque no exista en ellos ninguna entidad real distinta o diferente de la propia materia dotada de tamaño, figura u otras modificaciones mecánicas.124 Hacer de los accidentes entidades físicas reales, explica Boyle, como si no fuera el mismo hombre quien respecto a distintas condiciones o relaciones con otras cosas se denomina con distintos nombres como padre, esposo o príncipe, describiéndose mediante varias definiciones que, sin embargo, no implican tantas entidades reales y distintas en la persona tan variadamente denominada.125

 

Boyle busca explicar los fenómenos; declara en Free Enquiry: 126

 

.., para explicar un fenómeno, no es suficiente adscribirlo a un eficiente general, sino que tenemos que mostrar de manera inteligible la forma particular en que la causa general produce el efecto propuesto. Seria tanto quien al preguntar acerca del fenómeno del reloj, se diera por satisfecho cuando se le contestara simplemente que es una maquina fabricada por el relojero, aunque de esa forma no se declarara nada acerca de su estructura ni de la adaptación del resorte, los engranes, el péndulo y otras partes de la maquina, ni de la manera en la actúan una sobre otra, de la forma en que cooperan para hacer que la manecilla marque la verdadera hora del día.[20]

  

Boyle abunda lo anterior con algunas analogías, entre Dios y la naturaleza, un rey y su reina, y el resorte y el reloj; en todos los casos no basta con nombrar las partes, ya sea de la naturaleza, del reino a del reloj, sino que se hace necesario hacer referencia a los modos de operación y de administración, y en general, a los procesos que se entablan entre cada parte;127 como si al hablar de estado de la política de un reino se hablara de los jueces, de los oficiales, magistrados, de los diferentes rangos de los plebeyos pero se guardara silencio acerca de la administraci6n del reino; a se hablara de los engranes y manecillas de un reloj sin referirse al resorte que pone todo en movimiento.128

 

En su descripción de la pupila del ojo, Boyle ejemplifica su idea de explicación, afirma que su funcionamiento no es sino mecánico. La pupila no es una parte substancial del órgano, escribe Boyle, sino un agujero o ventana, de tal manera que el tamaño del área varia con luz diferente, y afirma que ha encontrado variaciones mayores en los gatos jóvenes, "y todo esto es producido por meros mecanismos”.129 En otra parte, Boyle describe el mecanismo de la ascensión de agua por un popote: cuando se mete la punta de un popote en un líquido y e1 otro extremo en la boca, inhalando, el líquido sube; se dice que la naturaleza sube el líquido para evitar el vacío, pero esto nada nos dice acerca de como se efectúa esa ascensión. Se sabe que el aire externo es un fluido pesado que presiona más sobre las partes del líquido que el aire dentro del popote que esta rarificado debido a la succión, entonces la menor presión sé vera vencida por la mayor y dará como consecuencia la ascensión del líquido, empujado por la presión externa. De acuerdo a esta doctrina, que no recurre al cuidado de la naturaleza de evitar el vacío, se puede entender el fenómeno.130 Para Boyle todos los mecanismos tienen su base en leyes simples y universa1es; los cuerpos inanimados, por ejemplo, actuando sin conocimiento propio, no pueden detener o moderar su propia acción, sino que tienen que moverse de acuerdo a las leyes del movimiento, de acuerdo con las cuales, un trozo de madera que se hunda a fuerza en el agua, no solo ascenderá hasta la superficie del agua sino que podrá elevarse sobre el aire y volver a bajar y se sumirá par segunda vez, y así hasta que quede en reposo sobre la superficie del agua, cuando este en equilibrio, por la presión que el agua ejerce sobre el hacia arriba.131

 

- VII-

     El mundo básico boyleano formado por corpúsculos en movimiento, y gobernado por dos grandes principios universales de los cuerpos que son la materia y el movimiento, fue creado y concebido por Dios, quien, en el principio, creó los corpúsculos, los ordeno y les imprimió determinados movimientos, que se transmiten de unos corpúsculos a otros.132 Es decir, que toda la materia del universo debe estar dividida y cada fragmento debe poseer dos atributos: su propia magnitud o tamaño y su propia figura o forma. Así pues, hemos de admitir, dice Boyle, tres propiedades esenciales de cada parte de materia entera o indiviso, aunque imperceptible; la magnitud, la forma y el movimiento o reposo.133

 

A partir del modelo anterior, Boyle mantiene que el Autor diseñó con precisión el acomodo inicial de los corpúsculos en el mundo dando lugar a la diversidad de formas que observamos. Y así como las acciones humanas tienen dos componentes, uno voluntario y otro sujeto a las circunstancias y el contexto, del mismo modo, los fenómenos naturales son como un autómata, producto del diseño original del mundo, pero cuya evolución esta sujeta a las leyes del movimiento y las posibilidades de cambio y combinación corpuscular, donde “la naturaleza por si misma, a veces de otra manera, y a veces por azar, produce muchas cosas que establecen nuevas relaciones con otras",134 lo que da lugar y explica la diversidad de formas y fenómenos. Como hemos señalado, Boyle considera el mundo como una gran maquina:135

 

De acuerdo con mi hipótesis, considero el sistema del mundo... como un gran, y si se me permite hablar así, autómata preñado.,. como una maquina que contiene muchas pequeñas maquinas. Y esta maquina compuesta, en conjunción con las leyes del movimiento libremente establecidas y mantenidas por Dios entre sus partes, la observo como un principio complejo, que ha dado lugar al curso de las cosas corpóreas.[21]

 

Se trata de una combinación de maquinas diseñada por el autor que, "como lo manda el buen ingeniero", la ha construido como un mecanismo complejo que no deberá “necesitar de nada, mas que el diseño adecuado de sus piezas para alcanzar sus fines, así Dios diseño el mundo como una maquina que funciona a partir del arreglo de materia bruta y de las leyes de movimiento”.136

 

El mundo es un autómata con maquinas subordinadas en él, con muy diversos fines, algunos, que pueden ser descubiertos por los hombres, otros probablemente no,137 lo que le permite, como en sus ideas de religión y teología, mantener abiertas las posibilidades de interpretaciones distintas. El mundo es una combinación, aparentemente simple, de un componente determinista, otro azaroso contingente y un tercero potencialmente desconocido. En virtud del diseño original del mundo y el establecimiento de las leyes del movimiento - con la licencia de Dios-, los cuerpos están necesariamente determinados para actuar de la manera en que lo harían si tuvieran un auto objetivo de preservación.138 Pero a la vez que Boyle deja ver un mundo sujeto a leyes deterministas, le agrega componentes que hacen que no sea posible o fácil predecir todo debido a la gran complejidad a que dan lugar, pero que a fin de cuentas es acorde con lo que percibe del mundo. Esta combinación de factores explica lo que en ocasiones nos parecen irregularidades o rompimientos abruptos e inesperados: siempre pueden formar parte del orden del este gran autómata, el mundo. Boyle explica esa complejidad con un ejemplo:139

 

...consideremos que si cuando los jesuitas llegaron por primera vez a China hubieran presentado al rey un curioso y sorprendente reloj, y que el encargado hubiera ajustado la alarma para que sonara un poco después de la una ... los chinos que le contemplaran como una criatura viviente a un animal europeo, pensarían que cuando la manecilla estuviera en las dos y sonara esa hora, o las tres o las cuatro, y así sucesivamente, juzgarían que los sonidos se producen regularmente, porque ellos (a iguales intervalos de tiempo) los escucharían cada vez que la manecilla apuntara la hora, y solo entonces, Pero cuando la alarma  sonara de manera inesperada, hacienda un ruido fuerte, confuso y más duradero, difícilmente evitarían el pensamiento de que el animal estuviera enfermo o excesivamente desordenado, y sin embargo, el ruido de la alarma hubiera sido una consecuencia producto de la estructura de la pequeña maquina, diseñada así por el relojero, tanto como los sonidos del reloj que aparecen claramente regulares. [22]

 

Los fenómenos naturales son procesos que, en ocasiones, pueden dar lugar a regularidades tales que nos hacen pensar que son producidos por algo más que un mecanismo, aunque en el fondo sean procesos que producen cambios de manera permanente. En Some Physico Theological Considerations about the Possibility of the Resurrection, que apareció como la segunda parte de Some Considerations about the Reconcilableness of Reason and Religion, y fue publicado en Londres en 1675, Boyle busca, además de conciliar la religión y la filosofía natural, explicar como la noción de permanencia puede bien ser una mera cualidad construida por la razón. Lo que permanece son los corpúsculos en movimiento, que intercambiándolo y asociándose de muy diversas maneras dan lugar a las formas, procesos y fenómenos naturales. Este trabajo contiene, además, una interesante discusión acerca de la identidad, que refleja la visión antológica de Boyle madura, es decir, del que retoma sus pensamientos sobre ética y religión, pero los enriquece con su práctica experimental y su modelo de un mundo maquina corpuscular, mostrando una visión dinámica del mundo natural.

 

El modelo final del mundo a que arriba Robert Boyle es un universo sistémico interrelacionado pero comprensible y explicable de manera inteligible. Un mundo máquina formado con una materia universal que sigue leyes simples y que, sin embargo, da lugar a la multiplicidad de fenómenos y regularidades que observamos. A partir de esta complejidad, Boyle intenta explicar los mecanismos o las formas de operar de la naturaleza que dan lugar a los fenómenos observados; ello requerirá, en primer lugar, de un inventario de lo que ocurre en el mundo, un catalogo de hechos que deberá irse construyendo a través de la experiencia, la experimentación y la recopilación de testimonios que, en conjunto, constituirán la evidencia o base de prueba de la que deberá partirse para postular las explicaciones de los mecanismos y contra la que deberá contrastase o evaluarse también cualquier doctrina o modelo. En este proceso los sujetos juegan un importante papel. Por una parte, Boyle reconoce la necesidad de evaluar e interpretar los resultados experimentales y que la naturaleza del trabajo experimental implica errores o inexactitudes inevitables, y por otra, que los sujetos estamos prejuiciados de diversas formas y que, tanto la evaluación de la experiencia como de los testimonios, no puede alcanzar una certidumbre absoluta; por tanto, habrá de admitirse que la certeza a que se llegara es del tipo moral: una concurrencia de probabilidades de acuerdo a la evidencia can que se cuente. Y aquí, en este proceso, la razón juega un papel crucial, ya que corrige los prejuicios y desaprueba los juicios de los caprichosos que consideran solo lo que es placentero o conveniente, y no lo razonable y honesto.

 

Boyle considera que la mejor manera de incrementar la evidencia y garantizar la prudencia y lo razonable en la búsqueda del conocimiento del mundo es comunicando y haciendo públicos esos conocimientos, creando y promoviendo nuevas testigos que evalúen y aporten experiencias, experimentos y testimonios y que conformen una especie de gran jurado de la filosofía experimental.

  


BIBLIOGRAFÍA

 

1 Kaplan, Barbara Beigun, 1993. "Divulging of Useful Truths in Physick". The medical Agenda of Robert Boyle, Jhon Hopkins University Press, Baltimore.

2  Wojcik, Jan W., 1997 Robert Boyle and the limits of Reason, Cambridge University Press Cambridge, p. 21.

3 Yates, Frances, A., 1983. Giordano Bruno y la Tradición Hermética, Ariel Filosofía, Barcelona, p. 179.

4 Paracelso, 1997. Manual de la Piedra Filosofal y otros Textos Alquímicos, MIRA, Barcelona, especial mente pp. 39 y .

5 Wojcik, op. cit., pp. 15-16.

6 Boyle, R., The Dayly Reflection, p. 207, en Harwood, Jhon T., 1991. The Early Essays and Ethics of Robert Boyle, Southern Illinois University Press, Carbondale and Edwardsville.

7 Boyle, R., A Free Enquiry into de Vulgarly Received Notion of Nature, Editado por Edward B. Davis y Michael Hunter, 1996, Cambridge University Press, p. 165.

8 Boyle, R., Some Considerations Touching Experimental Philosophy, citado en Daston, Lorraine, 1988, Classical Probability in the Enlightment, Princeton University Press, Princeton, p. 227.

9 Laudan, Rachel, "Birth of Modem Diet", Scientific American, August 2000. pp. 62-67.

10 Boyle, R., On the Imperfection of the Chemists' Doctrine of Qualities, p. 128, en Stewart, M. A. (Editor), 1991, Hackett Publishing Company, Indianapolis, p. 128.

11 Hooykaas, Reyer. 1997. Robert Boyle, University Press of America. Lanham, p. 22.

12 Boyle, R., A Free Enquiry into de Vulgary Received Notion of Nature, Editado por Edward B. Davis y Michael Hunter, 1996, Cambridge University Press, p. 150.

13 Ibid., p. 15.

14 Idem. 15 Idem. 16 Idem.

17 Ibid., p. 36.

18 Sargent, Rose-Mary. 1995. The Diffident Naturalist, The University of Chicago Press, Chicago, p. Ill.

19  Boyle, R., Origin of Forms and Qualities, en Stewart, M. A., p. 32.

20 Ver Sargent, Diffident, pp. 131-132, y Wojcik, Limits, p. 165.

21 Bhaskar, R., 1993. Filosofía y Realismo Científico, UNAM, México, p.47.

22  McGuire, M.E., 1972. "Boyle's Conception of Nature", Journal of the History of Ideas, vol. xxxiii, n.4, pp. 528-536.

23 Boyle, "Some Specimens of an Attempt to Make Chymical Experiments Useful", citado en S. Shapin y S. Schaffer, 1985. Leviathan and the Air Pump, Princenton University Press, p. 68.

24 Hooykaas, op. cit., p. 32.

25 Sargent, R. M., "Learning from Experience: Boyle's contruction of an experimental philosophy", p. 58, en Michael Hunter, Robert Boyle Reconsidered, Cambridge, Cambridge University Press, 1994, pp. 57-78.

26 Idem.

27 Eco, U., 1992. Los Limites de la Interpretación, Ed. Lumen, Barcelona, p.50.

28 Hunter, "Mapping the Mind of Robert Boyle: the Evidence of the Boyle Papers", p. 133, en Archives of the Scientific Revolution, Michael Hunter Editor, Boydell Press, Woodbridge, 1998, pp. 121-136.

29 Ver Sargent, Diffident, pp. 131-132, Y Wojcik, Limits, p. 165.

30 Shapin S., y Schaffer, S., 1985, Leviathan and the Air Pump, Princeton University Press, Princeton, p. 22.

31 Boyle, R.,On the Imperfection of the Chemists' Doctrine of Qualities,en Stewart, M.A., p. 128.

32 Boyle; "Some Considerations about Reason and Religion" 1675 ,p.182. Citado en Leviathan, p. 56.

33 Shapin S., Schaffer, S. Leviathan, p. 108.

34 Ibid.,p.113.

35 Eamon, William, Science and the Secrets of Nature, Princeton University Press, Princeton, 1994.

36 Ver Hooykaas, p. 40 y Sargent, Diffident, p. 66.

37 Shanahan, T., "Teleological reasoning in Boyle's Disquisition about  Final Causes", p. 179, en Hunter, op. cit. pp. 177-192.

38 C1ericuzio, A., "Carneades and the chemists: a study of The Sceptical Chymist and its impact of seventeeenth-century chemistry", p. 82 en Hunter, op. cit. pp. 79-90.

39 Hooykaas, p. 17.

40 Boyle, R., A Free Enquiry., p. 16.

41 Ibid., p. 17.

42 Sargent, Diffident, pp. 122 Y 137.

43 Boyle, Christian Virtuoso, citado en Sargent, Diffident, p. 127.

44 Sargent, Diffident, p. 61.

45 Hooykaas, p. 15.

46 Boyle, R., A Free Enquiry..., p. 9.

47 Ibid., p. 58.

48 Ibid., p. 81.

49 Boyle, R., A Free Enquiry..., p. 33.

50 Boyle, R., Ibid., pp. 5-6.

51 Ibid., p. 32.

52 Ibid., p. 36.

53 Boyle, Robert, "Experimento XVII", p. 64, en Solis, Carlos, 1985, Robert Boyle, Fisica, Quimica y Filosofia Mecamca, Alianza Editorial, Madrid, pp. 51-70.

54 Boyle, R., citado en Solis, Carlos, 1985. "La filosofía experimental", p. 29, en Solis, Carlos, op. cit., pp. 9-31.

55 Boyle, R., Origin of Farms and Qualities, en Stewart, M. A., pp. 26-27.

56 Boyle, R., Ibid., p. 27.

57 Idem. 58 Idem.

59 Ibid., p. 24.

60 Boyle, R., Origin of Forms and Qualities, en Stewart, M. A., p. 18.

61 Ibid., p. 19.

62 Boyle, Free Enquiry..., pp. 13 y 40.

63 CPE, Works, I, p. 132. Citado par Sargent en Hunter, p. 69.

64 Boyle, R., A Free Enquiry..., p.92.

65 Ibid., pp. 155-156.

66 Kaplan, op. cit., p. 5.

67 Ibid., p. 63.

68 Boyle, R., On the Imperfection of the Chemists' Doctrine of Qualities, en Stewart, M. A., p. 129.

69 Boyle, R., A Free Enquiry..., pp.125-128.

70 Ibid., pp. 127-128.

71 Ibid., p. 144.

72 Ibid., p. 146.

73 Boyle, R., On the Imperfection of the Chemists' Doctrine of Qualities, en Stewart, M. A., p. 129.

74 Boyle, Style, Works, vol. 2, pp. 266-267, citado en Wojcik, Limits, p. 96. Ver cita completa en 1a sección anterior.

75 Sargent, Diffident, p. 52.

76 Sargent, Ibid., p. 73.

77 Boyle, R., A Free Enquiry... p. 120.

78 Ibjd., p. 59.

79 Boyle, R., On the Imperfection of the Chemists Doctine of Qualities, en Stewart, M. A., p. 133.

80 Idem.

81 Daston, op. cjt., pp. 247-248.

82 Kaplan, op. cit., p. 99

83 Boyle, Some Physico Theologjcal Considerations about the Possibility of the Resurrection, en Stewart, pp. 192-208.

84 Shapiro, Barbara J., 1991. Beyond Reasonable Doubt and Probable Cause, University of California Press, Berkeley, Los Angeles, London, p. 6.

85 Idem.

86 Shapin and Schaffer, Leviathan, p. Ill.

87 Shapiro, op. cit., p. 7.

88 Hooykaas, op. cit., p. 95.

89 Boyle, Dos nuevas experimentos relativos a la medida de la fuerza del resorte del ajre comprimido y dilatado, en Solis, op. cit., p.79.

90 Boyle, Mech. Ong. of Qual. , Works, iv, 235, citado en Hunter, op. cit., p. 65.

91 Boyle, Origin of Forms and Qualiues, en Stewart, p. 18.

92 Boyle, Usefulness... citado por Sargent en Hunter, p. 68.

93 Shapiro, op. cit., p. 7.

94 Daston, Lorraine, 1988. op. cit., p. 10.

95 Ver  tambien Shapiro, op. cit., p. 2.

96.Daston, orrame, op. Cl., p. XI.

97 Harwood, p. xlviii.

98 Daston, Lorraine, 1988. op. cjt., p. 6'4.

99 Wojcik, en Hunter, p. 140.

100 Sargent, Diffident, p. 42.

101 Shapin, S:, 1996. The Scientific Revolution, The University of Chicago Press, Chicago, pp. 81-82.

102 Dear, P., Discipline and Expenence, Chicago and London, The University of Chicago, 1995, p. 4.

103 Alpers, Svetlana, 1983. The Art of Describing, The University of Chicago Press, Chicago, p. 77.

104 Boyle, Daily Reflection, p. 208.

105. Daston. Lorraine. op. cit., p. Xl.

106 Boyle, "Use of Experiment", citado por Sargent en Hunter, p. 69. Ver tambien Shapin, S., 1996. The Scientific Revolution, p. 85.

107 Sargent, Diffident, p. 70.

108 Boyle, "Use of Experiment", citado por Sanrgent en Hunter, p. 69.

109 Sargent, Diffident, pp. 42-61. 110

115. Shapiro,op.c.l.,p. .

116 Ibid., p. 12.

117 Boyle, Sobre los Principios Químicos de los Cuerpos Mixtos, en Solis, op. cit., p. 131.

118 Shapin y Schaffer, op. cit., pp. 76-77.

119 Sargent, Diffident, p. 164.

120 Sargent, Ibid., p. 67.

121 Sargent, Ibid., pp. 67-68.

122 Boyle, Experimento XVII, en Solis, op. cit., pp. 51-70.

123 Boyle, Dos Nuevos experimentos, en Solis, op. cit., pp. 71-90. 124 Boyle, R., Origin of Forms and Qualities, en Stewart, M. A., p. 20. 125 Ibid., pp. 22-23.

126 Boyle, R., A Free EnqlJiry..., p. 150.

127Ibid.,p.11.

128 Ibid., p. 3.

129 Ibid., pp. 128-129.

130 Ibid., p. 35.

131 Ibid., p. 117.

132 Ibid., p. 25.

133 Boyle, R., Origin of Forms and Qualities, en Stewart, M. A., p. 20. 134 Ibid., p. 24.

135 Boyle, Free Enquiry..., p. 40.

136 Ibid., p. 11.

137 Ibid., p. 160.

138 Ibid., p. 112.

139 Ibid., pp. 102-103.

 

 


 

a "Perhaps you will wonder, Pyrophilus, that in almost everyone of the following essays I should speak so doubtingly, and use so often, perhaps, it seems, it is not improbable, and such other expressions, as argue a diffidence of the truth of the opinions I incline to, and that I should be so shy of laying down principles, and sometimes of so much as venturing at explications But I must freely confess to you, Pyrophilus, that I have met with many things of which I could give myself no one probable cause, and some things, of which several causes may be assigned so differing, as not to agree in any thing, unless in their being all of them probable enough".

 

a “... it is such explication as these an inquisitive naturalist chiefly looks after, and which I therefore call philosophical”

[1] “For to explicate a phenomenon, it is not enough to ascribe it to one general efficient, but we must intelligibly show the particular manner how that general cause produces the proposed effect “.

 

b" while men allow themselves so general and easy a way of rendering accounts of thing that are  difficult.. shame will not reduce them to a more industrious scrutiny into the reasons of thing, and curiosity itself will move them to it the more faintly"

[2]    “... whose true physical causes had never been found out if the moderns had acquiesced (as their predecessors did) in that imaginary one, that the world was governed by a watchfull being called nature, and that she abhors a vacuum, and consequently is still in a readiness to do irresistibly whatever is necessary to prevent it”.              

[3]  “It is not that I deny that there are divers things -as the number and situation of the stars, the shapes and sizes of animals, etc -about which even a philosopher being asked can say little. But when we give such general answers, we pretend no to give the particular physical reasons of the thing proposed, but do in effect confess we do not know them".

[4]  “Nor must we expect any great progress in the discovery of the true causes of natural effects, while we are content to sit down with other than the particular and immediate ones".

 

[5] “….nature is the aggregate of the bodies that make up the world, framed as it is... in general, is the result of the universal matter or corporeal substance of the universe, considered as it is contrived into the present structure and constitution of the world, whereby all the bodies that compose it are enabled to act upon, and fitted to suffer from, one another, according to the settled laws of motion"

 

[6] "... whereas we explicate colours, odours and the like sensible qualities by a relation to our senses, it seems evident that they have an absolute being irrelative to us; for snow (for instance) would be white and a glowing coal would be hot though there were or any other animal in the world".

 

[7] "For though the testimony of a single witness shall not suffice to prove the accused party guilty of murder; yet the testimony of two witnesses, though but of equal credit. ..shall ordinarily suffice to prove a man guilty; because it Is thought reasonable to suppose, that, though each testimony single be but probable. yet a concurrence of such probabilities, (which ought in reason to be attributed to the truth of what they jointly tend to prove) may well amount to a moral certainty, I.e. .such a certainty, as may warrant the judge to proceed to the sentence of death against the indicted party".

 

[8] “… (it is merely) an improper way of speaking", (to say that) experience corrects reason", (since it is) reason itself, that upon the information of experience, corrects the judgments she had made before",

[9] "…. in Man, Reson dos, or Shud, command, and often times corrects or Disapproves the ludgment

of the Fancy, which considers only what is Plesant or Conuenient, not what is Resonable or Honest".

[10] Es interesante notar la similitud de esta teleología con algunas concepciones modernas de grupo, ecologistas o naturistas asociadas con calificar como sana todo proceso o alimento "natural" otorgando a lo natural y a la naturaleza una especie de intencionalidad siempre buena.

 

 [11] And, as I would never reject a truth for being generally known or received, so I will not conclude an opinion to be truth merely because great numbers have thought it to be so, nor think an opinion erroneous because it is not yet known to many or because it opposes a tenent embraced by many, For I am wont to judge of Opinions as of coins: I consider much less, in anyone that I am to receive, whose inscription it bears, than what metal it is made of It is indifferent enough to me whether it was stamped many years or ages since, or came but yesterday from the mint, Nor do I regard through how many, or how few, hands it has passed for current, provided I know by the touchstone or any sure trial purposely made, whether or no it be genuine, and does or does not deserve to have been current For if upon due proof it appears to be good, its having been long and by many received for such will not tempt me to refuse it But if [ find it counterfeit, neither the prince's image or inscription, nor its date (how ancient soever), nor the multitude of hands through which it has passed unsuspected will engage me to receive it. And one disfavouring trial, well made, will much more discredit it with me than all those specious things I have named can recommend it",

  

[12]  “For we must consider each body not barely as it is in itself an entire and distinct portion of matter, but as it is a part of the universe, and consequently placed among a great number and variety of other bodies, upon which it may act and by which it may be acted on in many ways".

 

 

[13]   “For if we look upon the several species of visible creatures under a more absolute consideration, without respect to the great system of the universe of which they are parts or to the more particular designs of the creator, it seems manifest that many sorts of creatures might have been more perfect than they are"

[14] “ local motion seems to be Indeed the principal amongst second causes, and the grand agent all that happens in nature, For though bulk, figure, rest, situation, and texture, do concur to the phenomena of nature, yet in comparison of motion they seem to be in many cases effect, and many others little better than conditions, or requisites”.

 

[15]  “it is like a rare clock, such as may be that at Strasburg, where all things are so skilfully contrived that the artificer's first design”.

[16] … I llok not on human body as on a watch or a hand mill -i.e as a machine made up only of solid or at least consistent parts -but as an hydraulical; or rather hydraulopneumatical, engine, that consists not only of solid and stable parts, but of fluids and those in organical motion”.

 

[17] “...though many (and. among them. some of my best friends) pressed me to a declaration of my sense about the famous controversy an detur vacuum (whether a vacuum is obtained). Because they were pleased to suppose I had more trials than others had done about it, yet I have refused to declare myself either pro or contra (for or against) in that dispute, since the decision of the question seems to depend upon the stating of the true notion of a body. whose essence the Cartesians affirm and most other philosophers deny. to consist only in extension. according to the three dimensions length, breadth, and depth or thickness. For if Monsieur Descartes' notion is admitted, it will be irrational to admit a vacuum, since any space that is pretended to be empty must be acknowledged to have the three dimensions. and consequently all that is necessary to essentiate a body. And all the experiments that can be made with quicksilver or the machina Boyliana (as they call it). or other instruments contrived for the like uses, will be eluded by the Cartesians, who will say that the space deserted by the mercury or the air is not empty, since it has length, breadth and depth. but is filled by their materia subtilis (subtie matter) that is fine enough to get freely in and out of the pores of the glasses, as the effluvia of the loadstone can do But though for these and other reasons I still forbear (as I lately said I have formerly done) to declare either way in the controversy about vacuum, yet I shall not stick to acknowledge that I do not acquiesce in the axiom of the schools that nature abhors a vacuum”.

   

[18] “.. to  prove any of these be not a sufficient argument that the proposed piece of coin is true gold, yet the evincement of each of these particulars, is of considerable use towards the compiling of a demonstration of the grand conclusion this being the result of all these proofs taken together",

 

[19]  "He that knows not the nature or properties of all the other bodies (in the experiment), wherewith that on which the experiment proper is made".. can hardly discern what effects the experiment may possibly concur to produce, for many inventions and experiments consist as it were of several parts or require distinct actions, to some of which, though it should happen to be the principal, athing may not be useful, which by being requisite to another is of use to the experiment in general though not to each distinct part of it",

 

[20] "…. to explicate a phenomenon, it is not enough to ascribe it to one general efficient, but we must intelligibly show the particular manner how that general. cause produces the proposed effect He must be a very dull. enquirer who, demanding an account of the phenomena of a watch, shall. Rest satisfied with being told that it is an engine made by a watchmaker, though nothing be thereby declared of the structure and coaptation of the spring, wheels, balance and the other parts of the engine; and the manner how they act on one another, so to co-operate to make the needle point out the true hour of the day",

 

[21] “According to the foregoing hypothesis, I consider the frame of the world already made as a great and, if I may so speak, pregnant automaton", is such an engine as comprises or consists of several lesser engines And this compounded machine, In conjunction with the laws of motion freely established and still maintained by God among its parts, I look upon as a complex principle whence results the settled order or course of things corporeal”.

 

[22]

“…. let us consider that if, when the Jesuits that first came into China presented a curious striking watch to the king, he that looked to it had wound up the alarm so as to strike a little after one" these Chinese that looked upon it as a living creature or some European animal, would think that when the index pointing at two of the clock likewise struck the same hour, and so three, four and onward, they would judge that these noises were regularly produced, because they (at equal intervals of time) heard them, and whensoever the index pointed at an hour, and never but then. But when the alarm came unexpectedly to make a 1011d, confused and lasting noise, they could scarce avoid thinking that the animal was sick or exceedingly disordered, And yet the alarming noise did properly flow from the structure of the engine and was as much designed by the manager of it, as those sounds of the clock that appeared manifestly regular.”