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CIE EXORDIO CERO MAYA LIBRO LIBRE HUATAPERA PROFESOR ESCRITOR
                          
 












 



 


     

 

 

 

 

 










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MEDICINA MUSULMANA

Patricia S.Warren

INSTITUTO DE INVESTIGACIONES HISTORICAS DE LA

UNIVERSIDAD MICHOACANA DE SAN NICOLAS DE HIDALGO

 

Este texto no pretende abordar lo que fue la medicina primitiva de los árabes, sí incluye la teoría y práctica de la química, la farmacología, la cirugía, la anatomía, la obstétrica, y la medicina interna del dominio islámico y de sus herederos en España. Se pondrá especial énfasis en Avicena, Maimónides y Albucasis quienes, a mi juicio, son los más representativos de la medicina musulmana. No utilizo la palabra "árabe" porque el dominio de los musulmanes abarcaba también a pueblos que no eran árabes -Maimónides fue judío, pero vivió en un mundo musulmán.

Cuando los ejércitos musulmanes salieron del desierto arábigo para crear un nuevo imperio, fueron seguidos por intelectuales, profesionistas y funcionarios civiles. Una de las regiones que tomaron fue Jundi-Shapur, en Persia. Lo que encontraron cambió la historia de la medicina por mil años.

En el siglo IV A.C. un arameo fundó una escuela en Edesa.[1] Más o menos al mismo tiempo surgió la herejía de Néstor, que negaba lá divinidad de Jesucristo desde el mismo momento de su concepción, al igual que a María el título de Theotokos (Madre de Dios).[2]

Esta herejía fue condenada por la Iglesia en el Concilio de Éfeso en 431, y sus seguidores fueron excomulgados. Muchos miembros de la escuela de Edesa habían aceptado la herejía y en 489 se vieron forzados a cerrar la escuela, lo que provocó que médicos y estudiantes huyeran hasta Jundi­Shapur[3] Llevaron consigo las traducciones siriacas de las autoridades griegas de medicina y los trabajos de Platón y Aristóteles.[4] Esas traducciones fueron el resultado de años de trabajo en Edesa. Los médicos, refugiados ahora en Jundi­Shapur, reconstruyeron su escuela y hospital y convirtieron ese lugar en un importante centro para la enseñanza de la medicina durante los 400 años siguientes. Sus egresados recorrieron toda la región de Persia, Iraq y Siria. El dominio musulmán, que había alcanzado poder y vastos territorios, mantenía contacto con estos médicos y con las escuelas descendientes de Jundi-Shapur.[5]

Los primeros califas cerca de Jundi-Shapur fueron Abasides.

 Se interesaron mucho en la ciencia y la medicina y comisionaron a los cristianos nestoriano s a traducir los textos de los griegos a su idioma. "Así ellos (los nestorianos) llegaron a ser los principales trasmisores de la medicina griega a los árabes."[6] Los musulmanes vieron a los nestorianos como diferentes de los demás cristianos, porque la herejía nestoriana era más acorde al Corán. La razón por la cual hubo tolerancia hacia esos cristianos fue el respeto que les tenían los Abasides por su erudición.

Aparte de la preservación del conocimiento médico de los griegos, los nestorianos hicieron otra contribución a la medicina de los musulmanes: consideraron a la escuela de medicina y el hospital como una unidad. Para ellos, el hospital era indispensable en la enseñanza de la medicina.[7] La escuela nestoriana fue un modelo a seguir en el imperio musulmán. En las clases, los textos hipocráticos y galénicos eran leídos a los estudiantes y después esos conocimientos eran aplicados a los pacientes en el hospital. La enseñanza alrededor de la cama fue considerada como lo más importante. Los médicos visitaban diariamente a sus pacientes en el hospital, y los estudiantes más avanzados podían disponer de los suyos en el departamento de pacientes externos. El fenómeno de especialización ocurría luego de dos años de clases y práctica. La cirugía era considerada como especialidad y los cirujanos ocupaban un sitio de honor en todo el imperio, no como sus colegas en la Europa de ese tiempo. Además, los cirujanos no eran despreciados por los médicos.[8]

Según George Sarton, "Desde el punto de vista de la historia de la ciencia, la difusión es igual de esencial como el descubrimiento".9[9] Estas palabras contienen la clave de una de las contribuciones musulmanas al conocimiento de la medicina. En ese sentido, cabe preguntamos: aparte de difundir la ciencia griega, ¿en qué contribuyeron los musulmanes a la teoría y práctica de la medicina.? La religión islámica, como la cristiana, no estuvo de acuerdo con la disección del cuerpo humano, razón por la cual se obtuvieron pocos conocimientos de anatomía o fisiología. Sin embargo, los aportes en las ramas de la farmacología y la química fueron significativos.[10]

Marianus de Alejandría enseñó a Khalid ibn Yazid ibn Muzwiyah la química, y Khalid fascinado pidió traducciones de los textos al árabe. De esas traducciones Imán Jafar al-Sadiq (699-765) aprendió química e instruyó a Jabir ibn Hayyan al-Kufi, considerado el fundador de la química "moderna" de los musulmanes. Se dice que Jabir escribió más que 500 libros, probablemente no todos de él.

Pero sí es el autor del al-Kitab al-Kha.li y el Kitab al-Rahmah, libros que influyeron en la enseñanza de la química en Europa. Jabir fue el primero en preparar ácido sulfúrico y descubrir ácido nítrico, agua regia, hidróxido de so dio, sublimate corrosivo, iodide de mercurio y antimonio.

Hay que acreditar a los científicos musulmanes el desarrollo de la destilación, filtración, reducción, calcinación, evaporación, sublimación, solución y cristalización. Ellos investigaron y experimentaron, y fruto de su metodología científica son los alcoholes, álcalies, amonio, nitrato de plata, borax y otras substancias de gran utilidad.

Khairallah pensaba que la búsqueda de la transmutación o alquimia de elementos había dado lugar al interés musulmán en la química. Puede ser, pero lo cierto es que los conocimientos resultantes fueron utilizados en la farmacología.

En los formularios y farmacopeas existentes se encuentran los resultados del trabajo de los musulmanes: canfor, casia, sena, tamarindo, jarabes y pastillas de colores.[11] Esos farmacéuticos introdujeron el uso del opio y la belladona, utilizados en lo sucesivo por los cirujanos.[12]

Los farmacéuticos estaban obligados a presentar un examen para obtener la licencia respectiva. Cada ciudad tenía un deán de los farmacéuticos, responsable de la inspección anual de farmacias y farmacéuticos.[13]

Respecto a la cirugía y la anatomía, pese a la prohibición de realizar disecciones del cuerpo humano hubo quien las hizo. Uno de ellos fue Abi al-Hasan Ala al¬Din ibn Abi-al-Hazam, conocido como Ibn Nafis. Él nacióen Damasco en 1210 y pasó su vida en el Cairo, donde ejerció la medicina y fue rector del hospital Mansuri. No temió oponerse a Galeno y aprovechó la anatomía veterinaria, utilizándola hasta cierto punto como anatomía comparativa. Al leer sus libros se puede concluir que practicaba autopsias e hizo disecciones cuidadosas. Fue observador cuidadoso, describió todo lo que hizo y vio, y recurrió a una metodología que para entonces era adecuada. Son de destacar sus descripciones en torno a la circulación pulmonaria y coronaria, correctas en todos los aspectos. Según Sarton, Ibn Nafis fue el fisiólogo más importante del medioevo.[14]

Pero hubo otros dos cirujanos que debemos mencionar. El primero, Abu al-Fasim Khalaf ibn al-Abbas Alzahwari, conocido como Albucasis, nació en España y desarrolló la mayor parte de sus actividades en la segunda mitad del siglo décimo. Reconocido como uno de los cirujanos más destacados de su tiempo, escribió un texto de cirugía llamado AI- Tasrij li-man Ajaz an al-1Talij (Guía para el que no puede estudiar un libro grande). Este escrito fue utilizado como guía por los cirujanos musulmanes en el medioevo, y dado a conocer en las escuelas de Europa. Gerardo de Cremona de la Universidad de Salerno lo tradujo, y llegó también a Montpellier. Cuy de Chauliac lo citó frecuentemente, y otros cirujanos siguier0n sus instrucciones en el "quirófano".[15]

Albucasis señala al principio de su libro, "el conocimiento de la anatomía es la base de la cirujía, y fuertemente favorece la disección".[16] Entre sus enseñanzas encontramos métodos para la extracción de pólipos, ligatura de los vasos sanguíneos, tratamiento de

deformidades de la boca, litostomía de la vagina, el uso de cauterización para abrir abcesos y la extirpación de órganos cancerosos. También fue uno de los primeros escritores médicos que utilizó ilustraciones de técnicas e instrumentos.[17]

Un texto anterior al de Albucasis fue AI-Kitab al- Maliki, de la autoría de Al-Majusi. Este fue un compendio del conocimiento quirúrgico de su tiempo. En AI-Kitab se incluye una interesante descripción de la amigdalectomía.

Si el hinchazón en las amígdalas persiste y se aumenta, y medicinas y gárgaras no sirven, deben quitarlas quirurgicamente. Siente su paciente en frente de ti con su cara hacia el sol, y dile que abra su boca. Mande a un sirviente que tome la cabeza del paciente desde atrás y a otro sirviente que empuje la lengua hacia abajo con un depresor. Jale la amigdala con un gancho lo más posible hacia usted sin jalar las membranas y otras estructuras cercanas. Corte una amígdala desde sus raíces con el instrumento correcto. Corte la otra del otro lado. Detenga la sangre si lo hay. [18]

 

Los cirujanos musulmanes aportaron nuevos conceptos en el ramo de la ginecología y la obstétrica. Al-Mujasi, supuestamente, fue el "primero en enseñar que la expulsión del feto se debe a las contracciones de la matriz".[19] Otros cirujanos y médicos enriquecieron el conocimiento obstétrico durante el medioevo. Al-Biruni describió las deformidades congénitas, Albucasis realizó craniotomías en cabezas grandes de fetos y escribió sobre patologías del sistema reproductivo de la mujer, tales como tumores de la matriz. AI-Mujasi también escribió sobre el uso de abortofacientes y preservativos.

 

Aunque no debemos mencionar medicamentos que prevengan la concepción, para que no sean utilizados por mujeres malas, a veces estamos obligados a darles a mujeres con pelvis chicas o que tienen enfermedades que pueden ser fatales si la mujer concibe o da luz. Aparte de tales casos un médico nunca debe recetar tales medicamentos que prevengan concepción o causen que aparezca un menses suprimido por el embarazo. Ni debemos recetar medicamentos que causan la expulsión del feto si no estamos seguros de que el feto es muerto; de otro modo mataremos el feto y causaremos un aborto.[20]

 

Antes de hablar de la medicina interna de los musulmanes, debemos examinar el tratamiento especializado del ojo. La contribución de los musulmanes fue importante y su influencia se sentía en Europa hasta el siglo XVII.

Avicena describió los músculos del ojo; ibn Ishaq hizo dibujos correctos y muy interesantes de cortes transversales del ojo, 10 mismo que dio a conocer el progreso y tratamiento de cataratas; ibn Masamayh fue el primero en escribir de manera comprensible sobre enfermedades del ojo. A su libro Daghd al-Ayn siguió muy pronto el de Hunayn ibn Ishaq Al-Ashr Maqalat Fi ql-Ayn  (Diez discursos o tratados sobre el ojo).

Los dos oftalmólogos cuyos trabajos influyeron más a los europeos fueron: Ali ibn Isa (Jesu Haly) e ibn al-Haytham (Alhazen). El trabajo del primero dependía mucho de Galeno, aunque era mas preciso en sus descripciones anatómicas. Alhazen fue egipcio, físico, astrónomo y médico; exitosamente refutó la explicación griega de la visión y enseñó que la luz entra alojo y no sale del ojo. Asimismo, habló de la retina como órgano de visión y describió las funciones del nervio óptico. El trabajo de Alhazen, Kitab al-Manazir, sirvió de base para la mayoría de los tratados sobre el ojo y estuvo vigente hasta los nuevos descubrimientos del siglo XVII. [21]

De todos los médicos filósofos del dominio musulmán sobresalen dos: Avicena y Maimónides. Ellos tuvieron gran influencia en la medicina de la España musulmana, recuérdese que la Península Ibérica fue invadida por los musulmanes en 711 hasta su expulsión en 1492.

Abu Ali al Hussein ibn Abd, Allah ibn Sina, o Avicena, vivió más o menos entre 980 y 1037.[22] En su Poema de la Medicina, la definió en los siguientes términos: "La medicina es la conservación de la salud y la curación de patología y enfermedad que sale de causas conocidas que existen adentro del cuerpo".[23]

Recreación estilizada de Avicena.

Avicena redactó quince libros alusivos a la medicina y ochenta y tres libros sobre filosofía y ciencia. Sus contemporáneos y los que vinieron después lo consideraban un genio. Nació en Balkh, su papá fue un colector de impuestos y su mamá era de Persia. Su papá notó su inteligencia y capacidad de aprender, y lo mand6 a Abu bin Mansur e Isa bin Yahya para estudiar medicina. Comenzó el ejercicio médico a la edad de 16 años y atendió a los gobernantes y sus familiares, hasta convertirse en visir.[24]

Entre sus libros más conocidos podemos citar el Canón de la Medicina y el ya referido Poema de la Medicina, que Avicena redactó con el propósito de utilizarlos como textos. Para este destacado médico era importante establecer la diferencia entre los médicos y los charlatanes.[25] El Poema fue traducido por Gerardo de Cremona, como había ocurrido en el caso de Albucasis, y dado a conocer en las escuelas de medicina de Europa, como Montpellier y Salerno, y en España e Inglaterra.[26]

El libro considera la medicina en dos categorías: teórica y práctica. En el primer caso, existe un fundamento hipocrático que considera siete componentes naturales: 1) elementos; 2) temperamento; 3) humores; 4) órganos; 5) inspiración; 6) fuerzas; y 7) acción.[27] Avicena vio el cerebro como uno de los órganos nobles. “Una mente sana posee una imaginación, razonamiento, y una memoria precisa; movimiento normal y sentimiento indican la integridad del cerebro; alteraciones significan enfermedad".[28]

En cuanto al diagnóstico, se resalta la importancia del pulso con sus varios ritmos y fuerzas. Avicena puso énfasis en el color y el olor de la orina, y es obvio que sabía que ciertos alimentos alteraban el color de la orina.[29]

El carácter humanista de éste es notable, un ejemplo de ello es cuando se refiere en el Poema al tratamiento de los ancianos. "La gente vieja ve sus fuerzas en descendencia y todos los días se nota el empeoramiento", a partir de este señalamiento advertía a los médicos que los viejos debían ser tratados con compasión y entendimiento. [30]

            Avicena se concentró en la prevención de la enfermedad, excluía a los pacientes que por su avanzada edad ya no podían obtener beneficios de las prácticas preventivas. Su Cañón de la Medicina contiene una serie de consejos para evitar las enfermedades. Sostenía que eran dos las facultades responsables para la conservación del cuerpo: “El primero que discutir es la facultad de nutrición... El segundo es la facultad vital responsable para la reposición de los desgastes naturales de la fuerza vital, compuesta principalmente de los elementos de fuego y aire".[31]

 

            Sigue el consejo para preservar el equilibrio entre los factores esenciales:

 

a)     el mantenimiento del temperamento en equilibrio bajo las circunstancias variables de la vida; b) el consumo de alimentos y bebidas sanas; c) eliminación de los productos; d) el cuidado adecuado y la protección de los órganos; e) la pureza del aire respirado; f) un ambiente sano; g) moderación en actividad física y mental, incluyendo sueño y desvelo.[32]

 

            Después de esta sección introductoria del Cañón, la tercera parte contiene un capítulo sobre el cuidado de los niños, que tiene cuatro secciones. Avicena considera el fin de la niñez a la edad de los catorce años, después la persona estaría obligada a seguir el régimen de salud de los adultos y más adelante el de la vejez.[33]

            Avicena viajaba mucho y algunos de sus consejos pueden ser válidos para el viajero contemporáneo; reconocía que los viajes alteraban la vida cotidiana y esto podía dañar la salud. El viajero tendía a cansarse por lo que era recomendable comiera regularmente y descansara. De manera especial había que tener cuidado con el agua en lugares no conocidos, recomendándose en todo caso filtrarla o hervirla.[34] El Cañón también trata de enfermedades específicas y su tratamiento, y tiene una sección sobre medicamentos y su uso.

            O. Cameron Gruner en su estudio sobre el Canon menciona que Avicena fue un médico destacado por haber incursionado en la filosofía. Es indudable, después de leer el Canón, que Avicena no habla de un "cuerpo" o "cerebro" o "brazo" o "pierna", siempre trata al ser humano como un todo.[35] Este aspecto es importante, en especial en estos momentos en que se impone la especialización.

            Maimónides, como Avicena, fue más que un médico. Fue teólogo, estadista y filósofo, pero se sostuvo por la práctica de la medicina y fue considerado como el mejor de su tiempo. Aún los médicos modernos 10 ven con reverencia. Su actitud hacia la medicina se puede apreciar en un texto suyo, escrito después de un día largo y con muchos pacientes.

 

            Me siento demasiado cansado para seguir estudiando lo demás del día y noche.             Porque usted sabe qué largo y difícil es esta arte para un hombre dedicado y             exacto que no quiere decir nada que no puede apoyar con bases sólidas o sin             saber en dónde alguna cosa se ha dicho y cómo se puede demostrar.[36]

 

Moisés ben Maimón, o Maimónides, nació el 30 de mayo de 1135 en Córdoba, Andalucía, miembro de una familia española ilustre que había ocupado un lugar importante en la vida de los judíos de esa región.[37] Fue educado por los rabinos hasta que llegó un grupo de musulmanes fanáticos dirigidos por Mahdi ibn Tumart que conquistaron Córdoba, en 1148. El Mahdi aplicó una política de intolerancia contra los cristianos, los judíos y los otros grupos de musulmanes. La familia de Maimónides, como muchas otras, huyó del Mahdi fingiendo de ser parte de su secta para evitar su detención o la muerte.

El padre de Maimónides enseñó a su hijo filosofía y teología y Maimónides empezó a escribir. Al final él y su familia escaparon de España y Maimónides, ya de 23 años de edad, pasó siete años en Fez. Luego visitó Jerusalén, algo atrevido de su parte porque los cristianos habían prohibido la entrada de los judíos a la Santa Ciudad. Más tarde se estableció en Egipto, donde finalmente murió en 1204, a la edad de 69 años.[38]

            Dónde y cuándo Maimónides estudió medicina, no lo sabemos. Según Meyerhof[39] y Friedenwald[40] es posible que no haya ingresado formalmente a la universidad. Sin embargo, durante los años que pasó en España quizá tuvo contacto con Avenzoar o Averroes.[41]      

            Su estancia en Fez también le ofreció la oportunidad de estudiar medicina. Por lo menos sabemos que en 1167 Maimónides había dejado de ser rabino, y el ejercicio de la medicina llegó a ser el trabajo de toda su vida[42] .Tenía éxito en su profesión y llegó a ser el médico del Gran Vizir de Saladito.[43]

            Maimónides empezó a escribir sobre la medicina en la tercera parte de su vida, y sus escritos muestran rigor metodológico. "El hombre no debe creer nada que no se demuestra 1) por prueba racional como es la ciencia de la matemática, 2) lo que observan los sentidos, 3) lo que tiene la autoridad de los profetas y los santos".[44]

Aunque aceptaba la teoría galénica no tenía reparo en criticar a Galeno.[45]Maimónides escribió diez obras de medicina, la más famosa los Aforismos de Moisés. En sus escritos se insiste en la medicina preventiva y las medidas de higiene. No le gustó usar medicamentos y, como Avicena, vio a cada paciente como un ser humano. Del mismo modo, creía que algunos factores sicológicos podían causar o simular enfermedades. Conoció la relación entre azúcar, grasas y diabetes, e insistió que el cáncer si era detectado a tiempo podía curarse. [46]

            Otros de sus libros que merecen destacarse son: El libro sobre venenos y sus antivenenos y El tratado al honorable AI-Fadhilize. El primero lo escribió porque había \gran necesidad de ello en Egipto. La primera parte es sobre las mordeduras "de víboras venenosas y de algunas otras criaturas". La segunda parte está dedicada al envenenamiento por sustancias vegetales y minerales, y la redacción es sencilla pues está dirigida a los integrantes de la casa.

 

En el caso de una mordedura sugiere cortarla en su mero centro, apretar con una tela limpia, chupar y escupir el veneno, siempre y cuando la persona que lo haga no tenga dientes podridos o heridas en la boca para que no sufra el efecto del veneno.[47] Otro remedio, muy usado en lugares fronterizos, consistía en que "las víctimas deben tomar todo el alcohol posible, debe formar parte de su alimentación, especialmente después del piquete de un alacrán, porque el efecto narcótico del alcohol es suficiente para curar".[48]

En el Tratado sobre la asma, escrito para la familia real porque el hijo y heredero de Saladino de Egipto sufría asma y había sido tratado con éxito por Maimónides, expresa su deseo de que el libro pueda "servir a la humanidad para que Su Realeza como los demás hombres puedan aprovecharse de ello".[49]

 

            A propósito del asma, Maimónides escribió "tiene muchos aspectos etiológicos y debe tratarse según las varias causas que la provocan".[50] Creía que a veces el asma era hereditaria. "Aunque uno de los órganos del cuerpo es débil desde el nacimiento y sufre de una respiración de humores patológicos, todavía con un régimen rígido... se puede aliviar la condición del paciente".[51]

            Reconoció la relación entre ciertos alimentos y el asma, por lo que recomendaba en el libro \ varias restricciones a la dieta. Es interesante ver su apreciación sobre el efecto del clima y la composición sicológica del paciente en el número, intensidad y duración de un ataque asmático.[52]

            Los libros de Maimónides fueron traducidos y utilizados en Padua, Salerno, Montpellier y otras universidades europeas.[53] Él y otros médicos musulmanes influyeron el desarrollo de la medicina occidental por muchos años, aun después de muertos.

 


 

[1] Whipple, Allen Oldfather, The Role 01 the Nestorians and Muslims in the History of

Medicine, Princeton, New Jersey, Princeton University Press, 1967, p. 12.

[2] Ibid, p. 14. 3 Ibid

[3] Ibid, p. 14. 3 Ibid

[4] Ibid, p. 16. Véase también Edward G. Browne, Arabian Medicine, Inglaterra,

Cambridge University Press, 1921, pp. 28-29; Donald E,.H. Campbell, Arabian Medicine and ils Influence on Ihe Middle Ages, London, Kegan Paul, Trench, Trubner and Co. Ltd., 1926, pp. 3-35.

 

[5] Khairallah, Amin A., Oulline of Arabic Conlribulions lo Medicine, Beirut, American Press, 1946, pp. 22-23; Allen Oldfather Whipple, The Role..., pp. 17­18; Edward G. Browne, Arabian Medicine..., p. 22.

 

[6] "Whipple, Allen Oldfather, The Role..., p. 19; Edward G. Browne, Arabian Medicine..., pp. 23-25.

[7] Whipple, Allen Oldfather, The Role..., pp. 21-23, 28-29; Edward G. Browne, Arabian Medicine..., pp. 101-109; Amin A. Khairallah, Arabic Contributions...,

               pp. 59-75.

[8] Whipple, Allen Oldfather, The Role..., pp. 59-60, 63. 9 ¡bid, p. 1.

[9]  Ibid, pp. 21-23, 29.

[10] Ibid, pp. 21-23, 29.

 

[11] Khairallah, Amin A., Arabic Contributions..., pp. 145-150.

[12] Whipple, Allen Oldfather, The Role..., pp. 69-70.

[13] Fernández Martínez, Fide!, La medicina árabe en España, Barcelona, Editorial

Juventud S.A., 1936, p. 173; Amin A. Khairallah, Arabic Contributions..., p. 150; Allen Oldfather Whipple, The Role..., p. 29.

[14] Whipple, Allen Oldfather, The Role..., pp. 46-51; Amin A. Khairallah, Arabic Contributions..., pp. 129-132.

[15] Whipple, Allen Oldfather, The Role. .., p. 63; Fidel MartÍnez Fernández, La Medicina..., pp. 219-225; Amin A. Khairallah, Arabic Contributions..., pp. 135¬

               137.

[16] Khairallah, Amin A., Arabic Contributions..., p. 136.

[17] Ibid, pp. 136-137; Fidel MartÍnez Fernández, La Medicina..., pp. 220-22.

 

[18]Khairallah, Amin A., Arabic Contributions..., pp. 134-135.  

[19] Ibid, p. 137

[20] Ibid, pp. 137-139.

[21] Ibid, pp. 140-143. [21]Khairallah, Amin A., Arabic Contributions..., pp. 134-135.  

[21] Ibid, p. 137

[21] Ibid, pp. 137-139.

[21] Ibid, pp. 140-143.

[22] Shah, Mazhar H., The General PrincipIes of Avicenua's Canon of Medicine,

Karachi, Naveed Clinic, 1966, p. 439.

[23] Krueger, Haven C., Avicenna's Poem on Medicine, Springfield, III, Charles

C. Thomas Publishers, 1952, p. 15; Mazhar H. Shah, General Principies..., p. 17.

[24]Shah, Mazhar H., General Principies..., pp. 439-441.

[25] Ibid, p. 14.

[26] Krueger, Haven C., Avicenna's Poem..., p. 9. 27 [bid, pp. 15-21

[27] Ibíd., pp. 15-21.

[28] Ibid, p. 32.

[29] Ibid, pp. 33-37.

[30] Ibid, p. 62.

[31] Shah, Mazhar H., General Principies..., p. 282.

[32] Ibid, p. 283.

[33] Ibid, pp. 284-341.

[34]Ibid, pp. 349-350, 354.

[35] A Treatise on the Canon of Medicine of Avicenna, New York, Augustus M.

Kelley Publishers, 1970, pp. 11-12.

[36] Meyerhof, Max, "The Medical Works of Maimonides", Essays on Maimonides, edited by Salo Wittmayer Boron, New York, A.M.S. Press Inc.,

1966, p. 27.

[37] Zeitlin, Solomon, Maimonides, a Biography, New York, Bloch Publishing   Co., 1955, p. 1.

[38] Ibid, pp. 3-18, 181.

[39] Meyerhof, Max, "The Medical Works...", p. 267.

[40] Friedenwald., Harry, "Moses Maimonides The Physician", Bulletin of the

Institute of the History of Medicine, Vol. III, No. 7, July 1935, p. 556.

[41] Zeitlin, Solomon, Maimonides..., pp. 172-173; Harry Friedenwald, "Moses

Maimonides...", p. 556.

[42] Meyerhof, Max, "The MedicalWorks...", pp. 266-268.

[43] Friedenwald, Harry, "Moses Maimonides...", p. 559.

[44]  Ibid, p. 563.

[45] Maimonides, The Medical Writings of Moses Maimonides. Treatise on Poisons

and their Antidotes, edited by Suessman Muntner, Philadelphia, J.B. Lippincott Co., 1966, p. xxvi; Harry Friedenwald, "Moses Maimonides...", pp. 564-567.

[46]  Maimonides, The Medical Writings 01 Mases..., pp. xxvi-xxvii.

 

[47]Ibid, pp. 3, 5, 9.

[48] Ibid, p. 45.

[49] 49 Maimonides, The Medical Writings 01 Mases Maimanides, Treatise an Asthma,

edited by Suessman Muntner, Philadelphia, T.B. Lippincott Co., 1963, pp. xii, 1, 3.

[50]  Ibid, p.1.

[51] Ibid, p. 5.

[52] Ibid, pp. 11-27,31-38, 73-75.

[53] Meyerhof, Max, "The Medical Works...” p. 9.

 

 

 
 
 
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