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La Genética Española en el Exilio y su

Repercusión en la Ciencia Mexicana

 

 

Susana Pinar *

Instituto de Historia

Consejo Superior de Investigaciones Científicas

 

INTRODUCCIÓN

 

El primer contingente de exiliados españoles que llegó a México en 1937 estuvo constituido por el grupo más afectado por la guerra, unos 500 niños huérfanos que con el paso de los años fueron conocidos como los "niños de Morelia".1 No obstante, el sesgo cambió en las siguientes oleadas de refugiados. Dado el cariz que la Guerra Civil española iba tomando, Daniel Cossio Villegas y Alfonso Reyes propusieron al presidente de México, Lázaro Cárdenas del Río (19341940), la acogida en su país de personajes intelectuales de gran reputación a los que se les ofreció cobijo y la oportunidad de seguir efectuando su labor bajo la invitación de pasar dos o tres años en la universidad mexicana. La aceptación de este acuerdo se materializó con la llegada de un segundo contingente de refugiados en 1938, que estuvo constituido por los intelectuales españoles que establecieron en México la Casa de España. El objetivo de esta institución fue el de funcionar como centro de investigación y acogida para los exiliados, constituyéndose, en último término, en un lugar de encuentro e intercambio entre intelectuales y científicos de ambos países. En 1940 esta institución cambió su denominación por la de Colegio de México.

 

El apoyo absoluto de México a la causa española, promovido por el presidente Cárdenas, condujo a la apertura de este pais a los refugiados españoles, que comenzaron a llegar masivamente a partir del final de la guerra en 1939. A pesar de las negociaciones antes comentadas, aún no está completamente aclarado si hubo una selección cualitativa de exiliados, tanto por parte de México, como por las instituciones republicanas Servicio de Evacuación de Republicanos Españoles (SERE) y Junta de Ayuda a los Republicanos españoles JARE).

 

Según la Ley General de Poblaciones de 16 de febrero de 1934, quedaba prohibida la inmigración a México de trabajadores remunerados, admitiendo únicamente a especialistas pertenecientes a los sectores industrial, comercial de exportación y agrícola, así como a los profesores solicitados por las universidades u organismos oficiales, grupo en el que pudo entrar el primer contingente de intelectuales refugiados. Las negociaciones que se efectuaron al final de la guerra fijaron los siguiente términos conforme al acuerdo de la JARE con las autoridades mexicana s firmado en enero de 1941:

 

Aún cuando es de suponer que no será posible realizar una rigurosa selección de los refugiados para satisfacer las necesidades del país desde el punto de vista demográfico, la propia Legislación procurará que, a excepción de hombres de ciencia prominentes, de intelectuales de valía, de artistas de mérito y de personas que, en verdad, de no ser aceptadas en México se vieran expuestas a peligros irreparables, no sean admitidos profesionales que pudieran constituir peligro de competencia y perjuicio para los nacionales; v. gr: abogados, médicos, farmacéuticos, ingenieros, civiles, periodistas, etc", Dése preferencia en los embarques, a agricultores -sobre todo a los de cultivos especializados-, a los pescadores [...], a los artesanos y trabajadores cualificados, etc...2

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Fuera como fuese, el exilio español en México se convirtió, sino en el más numeroso, "sí en el de mayor categoría intelectual".3 Esta afluencia de especialistas formados -que en México no tuvieron que sufrir la barrera idiomática, ni cultural, y a los que se les concedieron facilidades para reconocer sus títulos y conocimientos- coincidió con un período de expansión del país y de las propias ciencias mexicanas patrocinado por el gobierno de Lázaro Cárdenas, que a través de profundos cambios, como fueron la nacionalización del petróleo y la reforma agraria, favoreció el inicio del desarrollo industrial y la ampliación de mercados, Los exiliados españoles ayudaron a este desarrollo económico, por un lado, como mano de obra cualificada y, por otro, colaborando en la creación de nuevas industrias con fondos de sus instituciones, o bien, integrándose en empresas ya existentes.

 

En lo que se refiere al exilio científico, éste también cooperó con los científicos mexicanos del momento, tomando de inmediato las riendas de laboratorios, potenciando disciplinas ya encarriladas y contribuyendo a la formación de nuevas generaciones de investigadores mexicanos. En este sentido, los científicos exiliado s continuaron en México el papel renovador que, a través de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (1907), habían tenido para la ciencia española con el fin de sacarla del estancamiento científico y tecnológico en que se hallaba a comienzos del siglo XX.

 

De esta forma, mientras países como México se enriquecieron con el aporte científico de los exiliado s españoles, España y principalmente sus universidades, sufrieron las consecuencias de la guerra y el exilio. Entre los refugiados españoles en México llegaron 501 profesores de primaria, 462 profesores de universidad, 208 catedráticos y un total de 109 escritores.4 Así, como puede verse, la universidad española fue la que sintió con más rigor el drenaje de personal que supuso la guerra. Sus profesores e investigadores buscaron refugio en otras tierras y los que permanecieron en España fueron purgado s y en numerosas ocasiones separados de la investigación a consecuencia de ello. Con la guerra, se desvaneció la ilusión de la Junta por sacar a España del atraso científico y tecnológico que venía padeciendo. Se interrumpieron los contactos con la comunidad científica internacional durante largos años, mientras que la incipiente institucionalización de algunas disciplinas, como la Genética, quedó paralizada, de modo que durante la posguerra muchas áreas de las ciencias tuvieron que comenzar nuevamente, al haber sido borrados de un plumazo los logros y la memoria de muchas de sus personalidades científicas.

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Francisco Giral comentaba lo siguiente sobre el período inmediato al final de la guerra en la universidad española:

 La pobreza en la vida universitaria y la lentitud en subsanarla fueron la causa de aquellos primeros años de la posguerra con la tristeza de los llamados "exámenes patrióticos". Hasta fines de octubre de 1940 no se cubre la primera cátedra por ausencia de un republicano y en los dos meses siguientes se cubren apresuradamente más de una veintena de cátedras, vacantes por el exilio de sus titulares.[...] Mientras tanto, los universitarios del exilio, a pesar de las dificultades por amoldarse a nuevos ambientes, comenzaron a trabajar y a publicar en el mismo año de 1939, demostrando que una buena parte de la Universidad española, acaso la mayoría, estaba viva y activa en el exilio.5

 

La historia de la Genética española ejemp1ifica perfectamente esta situación. El siglo XX ha estado marcado por el desarrollo extraordinario de esta disciplina, que en sucesivos avances ha ido abriendo posibilidades nunca pensadas que culminan hoy por hoy en el desciframiento del genoma humano. Uno de esos avances claves, ocurrido en los albores de este siglo y que permitió un salto cualitativo en el saber genético, fue la formulación de la teoría cromosómica de la herencia por Thomas H. Morgan (1866 1945), quien obtuvo por ello el premio Nobel en 1933. La mayor parte de los países europeos aceptaron la validez de esa teoría entre finales de los años treinta y comienzos de los cuarenta. Por lo que se refiere a España, el estallido de la Guerra Civil significó la paralización de su proceso de institucionalización.

 

La introducción inicial de esta disciplina científica en España data de la década de los años 1920 y tuvo lugar por tres frentes principales: el de la Biología experimental, el de la Agricultura y el de la Veterinaria. Evidentemente médicos, psiquiatras y otros profesionales de la ciencia también se hicieron eco de los nuevos descubrimientos gen éticos, pero en esas áreas su desarrollo no alcanzó la misma envergadura que en las antes mencionadas. Cuando la Guerra Civil estalló, algunos de los investigadores implicados en el desarrollo de la Genética en España se exiliaron a México. Con el fin de analizar su trayectoria científica durante su exilio en este país, hemos seleccionado a un representante procedente de cada una de las áreas donde la Genética enraizó con más fuerza.

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Giral también decía que la ciencia española:  

[...] no se trasladó al exilio para continuar la tarea científica en el sentido de que una escuela completa o una corriente madura propagase su pensamiento a sus técnicos en nuevos países. Si acaso, se podría pensar parcialmente en algunas especialidades científicas en que el sentido dé "escuela" había cuajado más, como la Histología, las Ciencias Naturales en su sentido más amplio o la Fisiología de la escuela catalana. La mayor parte de los científicos exiliado s tratamos de acoplamos en los países y en los lugares que nos acogieron como buenamente pudimos, es decir, lo que realmente ocurrió fue "el exilio de los científicos españoles" en una buena variedad de circunstancias y de situaciones personales de adaptación.6

   

Este es, sin duda, el sentido en el que se debe entender el exilio de las personalidades, nunca escuelas, que participaron en los primeros intentos de instaurar la Genética como disciplina en España, pues en ninguna de las ramas se puede hablar de una escuela como tal.

 Asimismo, resaltamos de nuevo la importancia que para los exiliados tuvo el ejercer una profesión a fin de poder integrarse en la sociedad de acogida. Ésta, que no siempre coincidió plenamente con la ejercida en su país de origen, fue una de las vías lógicas por las que discurrieron las actividades de los refugiados españoles en México. La otra fue la política. La de la reivindicación de la legitimidad de la República en el exilio y la promoción de la caída del gobierno franquista. Ambas trayectorias se observan en aquellas personalidades que participaron en la investigación genética en España. Una vez en México algunos contribuyeron al afianzamiento y expansión de su disciplina en el país de acogida, si bien para otros el cambio de país supuso también un cambio en el enfoque de sus estudios biológicos. Del mismo modo, algunos otros optaron por dar mayor relieve a su actividad política. De todos ellos trataremos a continuación.

 

DEL MUSEO DE CIENCIAS NATURALES DE MADRID A LA ESCUELA

NACIONAL DE CIENCIAS BIOLÓGICAS EN MÉXICO: FEDERICO BONET MARCO

Cuando se trata del exilio de los biólogos españoles en México es imposible no comenzar hablando de Ignacio Bolívar y Urrutia (1850-1944), quien fuera el Alma Materdel Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid. Durante su administración, Bolívar condujo al Museo a su renovación, in cremen tan do las colecciones tanto zoológicas como documentales y promoviendo la organización de cursos de ampliación de estudios, conferencias y seminarios, que favorecieron no sólo a su propia disciplina, la Entomología, sino también a aquellas otras nuevas a las que ofreció cobijo para su desarrollo. Ejemplo de ello fue el establecimiento del laboratorio de Biología de Antonio de Zulueta y Escolano (1885-1971), donde se practicó y difundió la Genética experimental de corte clásico.7

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En ese pequeño laboratorio, emplazado en lo que fuera un cobertizo para herramientas en el exterior del Museo y en los jardines de la Residencia de Estudiantes, numerosos estudiantes de todos los campos de las Ciencias Naturales -biólogos, farmacéuticos, veterinarios e ingenieros agrónomos, así como futuros maestros- tuvieron su primer contacto con la Genética. En los años siguientes un gran número de ellos destacó por sl,1s trabajos de investigación tanto en España como fuera de ella: Nicolás Achúcarro, Genaro Alas, Julio Álvarez, Emilio Anadón, Cándido Bolívar, Federico Bonet, Florencio Bustinza, Dolores Cebrián, Mario García Banús, Julio Garrido, José María González Berredo,José Fernández Nonídez, Francisco Fernández Pacheco, Eloy López García, Eugenio Morales Agacino, Bibiano Fernández Osorio- Tafall, Dionisio Peláez, Miguel Prado Such y Enrique Rioja-Lo Bianco, entre otros muchos.

 

En realidad, el laboratorio de Biología de Antonio de Zulueta surgió como complemento a un curso de Embriología y Citología, que se celebró ininterrumpidamente en el Museo desde 1914 hasta el inicio de la Guerra Civil y que estuvo dirigido a la preparación de aquellos aspirantes que deseaban obtener una pensión de la Junta en el extranjero. El interés de Zulueta por la Genética tuvo también su origen en ese curso, siendo su formación autodidacta, puesto que en España, en esos momentos, los estudios genéticos:

 

[...] eran considerados por muchos biólogos y naturalistas con no poco escepticismo, y sus cultivadores mirado s en los congresos de zoología o de botánica con piadosa indulgencia, como colegas sumamente ingenuos que se entretenían en comprobaciones, al parecer, tan triviales e intrascendente s cuales las de ver cuántos guisantes salen redondos y cuántos rugosos [...] Zulueta fue quien, entre nosotros los españoles y sin dejar de estar en España [...], no sólo supo reconocer tempranamente la grandísima importancia que entrañaban aquellos -al parecer- ingenuos estudios (que andando el tiempo habrían de convertirse en la Genética moderna), sino, además, quien primero se dedicó a trabajar experimentalmente en ellos y a procurar, así, su implantación en nuestros propios lares científicos.8

 Por todo ello, Zulueta es considerado actualmente el iniciador de la experimentación Genética en España, así como su mayor difusor en los años previos a la Guerra Civil. Pese a ello, fue uno de sus primeros estudiantes, José Fernández N onídez (1892-1947), quien introdujo la teoría cromosómica de la herencia en España desde su lugar de origen, la "fly room" de Thomas H. Morgan en la Universidad de Columbia.9  

Como pensionado por la Junta, Nonídez pasó casi tres años (1917-1920) en el laboratorio de Morgan, en donde aprendió los nuevos conocimientos y técnicas genéticas, aunque no participó en el proyecto de cartografiado cromosómico de la mosca del vinagre Drosophila melano gaster, colaborando más activamente con Edmund B. Wilson (1856-1939), dado que sus intereses se inclinaban más hacia la Citología y la Histología que hacia el estudio de la herencia.  

Tras su estancia en Norteamérica, Nonídez volvió a España en 1920, en donde se le animó a que impartiera las ideas y teorías del americano en un curso que se celebró en el Museo ese mismo verano. Como resultado del curso, la Junta publicó un compendio de sus lecciones con el título La herencia mendeliana: Introducción al estudio de la Genética (Madrid, 1922). La importancia del texto de Nonídez se debe a que fue la primera obra en castellano en la que se expuso con todo detalle la teoría cromosómica de la herencia, así como muchos otros de los conceptos vinculados a esta teoría que se originaron en el grupo americano, destacando la idea de ligamiento cromosómico de determinados factores o linkage, el entrecruzamiento de segmentos cromosómico o crossing-over, los primeros mapas cromosómicos de Drosophila, los conceptos de no-disyunción, interferencia, genes letales, etc... Asimismo, el texto incluía un apéndice de instrucciones para el estudio práctico de los mutantes de Drosophila.

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A este libro le siguió otra nueva obra que Nonídez enfocó hacia la mejora genética de animales y plantas: Variación y herencia en los animales domésticos y las plantas cultivadas (Madrid, 1923). Como en el caso anterior, Variación y herencia se convirtió en libro de texto de gran repercusión entre los agrónomos y veterinarios del mundo hispano, 10 editándose cuatro veces entre 1923 y 1946.11

Nonídez volvió a los Estados Unidos a los pocos meses de su regreso a España, afincándose allí definitivamente como histólogo, mientras que en el laboratorio del Museo de Ciencias, Zulueta iniciaba sus primeras investigaciones genéticas. Para resumir su carrera investigadora en los años previos a la Guerra Civil, diremos que el éxito más destacado de Zulueta fue la obtención, en 1925, de pruebas concluyentes para afirmar la presencia de genes dominantes en el cromosoma Y, el cual hasta la fecha se consideraba, sino vacío, sí carente de información expresable. Ello quiere decir que se le suponía portador únicamente de genes recesivos, que, por tanto, nunca se expresaban al quedar "enmascarados" por la dominancia de los genes del cromosoma X.12 Todos estos experimentos, que alcanzaron resonancia internacional,13 fueron efectuados con el coleóptero crisomélido Pi¿ytodecta variabilis, así como gran parte de las investigaciones que llevó a cabo posteriormente.

 

Al corriente de las investigaciones gen éticas internacionales, Zulueta efectuó durante su carrera varias estancias en Alemania y en Francia, así como una visita a Morgan en el Instituto Tecnológico de California en 1930, a donde se había trasladado el laboratorio del americano desde la Universidad de Columbia.

 

Del mismo modo, Zulueta sobresalió como educador, tanto por el curso impartido en el Museo, como por su labor en la primera cátedra especializada de Genética, creada en 1932 por la Fundación Conde de Cartagena, entidad privada al margen de la universidad y ligada a la Academia de Ciencias de Madrid. Asimismo, efectuó una importante labor de difusión de la Genética a través de numerosas reseñas y traducciones que realizó a lo largo de su vida como investigador.14 Zulueta también fue editor de la revista científicaInvestigación y Progreso; director de la nueva Revista Española de Biología y corresponsal en España de la revista Berichte ueber die Wissenschaftliche Biologie de Berlín y de la holandesa Resumptio Genética.

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Por su actividad investigadora, el laboratorio de Genética del profesor Zulueta llegó a estar en la punta de mira de los planes expansivo s de la Fundación Rockefeller, gracias a la sugerencia efectuada por el gen ético Alemán Richard B. Goldschmidt (1878-1958) poco antes del estallido de la Guerra Civil española. De este modo, la Rockefeller acordó con las autoridades españolas contribuir al equipamiento del laboratorio de Zulueta, recientemente trasladado a los locales del Museo, si por parte española se aceptaba el compromiso de seguir comprando revistas especializadas para la biblioteca y se creaba una plaza de ayudante de laboratorio que, en primera instancia, debía ocupar una antigua alumna de Goldschmidt, Käte Pariser (1893-?), presente en el laboratorio del español desde hacía tres años.15

 

Además de esto, la Rockefeller becó al discípulo más estable de Zulueta, Fernando Galán (1908-1999), con el objeto de viajar a los Estados Unidos y efectuar una investigación junto a Morgan sobre las técnicas de tinción de la escuela histológica de Santiago Ramón y Cajal aplicadas al estudio de los cromosomas gigantes de las glándulas salivares de Drosophila. En los años siguientes este material rendiría excelentes observaciones a Theophius S. Painter (1889-1969), con relación a los fenómenos de duplicación, traslocación, delección e inversión cromosómica.

 

Los planes de renovación del laboratorio se paralizaron con el estallido de la Guerra Civil española y puede decirse que con ello, esta línea de investigación que comenzó en el Museo de Ciencias Naturales tenía sus días contados. Pese a todo, Zulueta y Galán continuaron sus investigaciones durante el conflicto bélico, como lo ilustra el siguiente comentario de John B. S. Haldane para la revista Nature:

 

During a recent visit to Madrid [...] I was able to visit some of my collegues there, and was delighted to find that research work in genetics was continuing. Prof. A. de Zulueta, in the interoals of hiding the more precious contents of the biological museum in cellars, was continuing this work on the polymorphic beetle Phytodecta variabilis. Prof. Galan, of Salamanca, was very appropriately breeding the 'explosive cucumber', Ecballium elaterium. [...] Our discussion of these topics was interrupted by an air raid considerably more severe than any of those on London in 1914-1919. However, no bombs fell very near us, and at the time I left, the Museum de Ciencias had not yet shared the late of the University City, the Prado and the Museum of Antropology. 1 think that the persistence of de Zulueta and Galán under conditions which are, to say the least, uncongenial for research, deserves to be recorded, and augurs well for the future of biology in Spain.16

Al comienzo de la guerra, Ignacio Bolívar se refugió en Valencia, desde donde partió a su exilio en México. Las labores de dirección del Museo fueron asumidas interinamente durante ese período por Zulueta, pero tras la guerra se le juzgó, determinando que fuera separado de la investigación por unos años. La dureza de esa medida parece deberse a sus relaciones familiares -Antonio era hermano de Luis de Zulueta (1878-1964), político y pedagogo, así como ministro del gobierno republicano de Manuel Azaña y con cuñado de Julián Besteiro (1870-1940), líder del PSOE y la UGT-, y a su cercanía a Bolívar. Como dijimos, en principio se le prohibió la entrada a su laboratorio y durante algunos años se le retiró el sueldo. Mas tarde recuperó su cargo, pero su papel en el desarrollo de la Genética en esta nueva etapa fue muy reducido.

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Muchos fueron los exiliados que tuvieron relación con el Museo de Ciencias y que fueron a afincarse en México. Por citar a algunos, mencionaremos a Ignacio Bolívar y a su hijo Cándido, o a Enrique Rioja Lo-Bianco, quien junto a Orestes Cendrero escribió en 1927 uno de los primeros libros de texto en los que se incorporó la Genética tras su aprobación en los planes de estudio de bachillerato en 1926 como parte de la asignatura de Biología.17 No obstante, nos detendremos por su relación con la Genética en Federico Bonet.

 

Federico Bonet Marco (1906-1980) estudió Ciencias Naturales en Madrid, licenciándose en 1927.18 Durante este tiempo simultaneó la carrera de Medicina con el doctorado en Ciencias Naturales, finalizando ambos estudios en 1930. Desde los primeros años de su preparación biológica, Bonet mantuvo un activo contacto con el Museo de Ciencias Naturales de Madrid y con la Real Sociedad Española de Historia Natural, en donde efectuó diversos cursos de ampliación de estudios, entre otros el que impartía sobre Entomología Cándido Bolivar y el de Antonio de Zulueta sobre Genética. Concretamente, a este último asistió en el año académico 1923-1924.19  

Al término de sus estudios en 1930 obtuvo una cátedra de Fisiología e Higiene en Zafra. Cargo que no llegó a desempeñar, continuando en Madrid como profesor y luego como director del Instituto de Segunda Enseñanza "Antonio de Nebrija". Del mismo modo, en abril de ese año consiguió un nuevo puesto como profesor auxiliar en la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Central de Madrid y un año más tarde fue nombrado catedrático de Geología, Zoología y Botánica de la Escuela Superior de Veterinaria de la misma ciudad. Conjuntamente al puesto anterior, en 1931 Bonet fue nombrado conservador auxiliar en el Museo de Ciencias Naturales, sustituyendo en el cargo a Zulueta, a quien también reemplazó en la docencia de su curso de Genética durante su estancia en California junto a Morgan.20 En los años siguientes Bonet continuó ejerciendo como profesor, mientras sus investigaciones se fueron decantando hacia la entomología, a cuyo fin efectuó diversas expediciones a Guinea y al norte de Marruecos, así como la exploración de cuevas en el País Vasco, Levante, Canarias, etc...

Al comienzo de la guerra Bonet entró al mando de Vicente Rojo en Guadarrama, formando parte más tarde de la XI Brigada Internacional que participó en los combates de la Ciudad Universitaria y de la Casa de Velázquez. De allí paso al frente de El Escorial, luego al de Brunete y, posteriormente, se trasladó a la Escuela de Aviación de los Alcázares. Al final de la guerra se encontraba en Barcelona y desde esta ciudad partió Bonet a Francia, llegando a México en julio de 1939.

Como hemos dicho al comienzo, el despegue de la investigación biológica mexicana tuvo lugar a partir de 1938, durante el sexenio de Lázaro Cárdenas, hito marcado por el establecimiento, en ese mismo año, de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México y, posteriormente, de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico, así como por la llegada a México de un buen número de los mejores investigadores españoles que se incorporaron a esos centros, entre ellos Bonet. El exilio español en México encontró a su llegada tierra abonada para poder desarrollar sus investigaciones, hallando a personalidades que gozaban ya de una formación privilegiada. Este es el caso de Isaac Ochoterena (1885-1950,21 entonces director del Instituto de Biología Universitario, con amplia formación en reproducción celular, transmisión hereditaria, histología comparada, cáncer y oncocercosis. Su obra muestra, además, una primera introducción básica de los nuevos conceptos gen éticos, de la que puede ser ejemplo la 6ta edición de su Tratado de Elemental de Biología (México, 1922), publicada en 1942, en la que el mexicano comentaba las leyes de Mendel y la teoría cromosómica de la herencia. Sin embargo, Ochoterena se inclinó más por la Biología médica que por la evolucionista. De la misma tendencia que el anterior fue Fernando Ocaranza Carmona, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, cuyo tratado de Biología fue un clásico en su campo.

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Por el contrario, los escritos de Alfonso L. Herrera (1868-1942)22 han sido considerados la obra darwinista más importante del siglo XIX mexicano. Destaca especialmente Nociones de Biología, publicado en 1904 como libro de texto de la primera cátedra de Biología de la Escuela Normal para Profesores regentada por Herrera desde 1902. En ese libro, Herrera desarrollaba por primera vez el tema central de sus ulteriores investigaciones, la teoría de la plasmogenia, con la que quiso explicar el origen de la vida en la tierra, aunque sobre la herencia sólo esbozó los estudios de Mendel sobre híbridos de guisantes. Igualmente famosos fueron sus estudios sobre el posible hibridismo entre el mono y el hombre. Otro destacado científico mexicano del mundo de la Biología y discípulo del anterior fue Enrique Beltrán, fundador de la Estación Biológica Marina del Golfo y del Instituto Biotécnico de la Secretaría de Agricultura y Ganadería.

 

A este plantel se fueron uniendo los científicos españoles refugiados en México. Bonet se incorporó rápidamente como profesor de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, en donde se ocupó, con especial aplicación, de la renovación de los planes de estudio de la carrera de ciencias biológicas, incorporando a ella la cátedra de Zoología, de la que se hizo cargo desde entonces. Asimismo, en 1941 Bonet estableció en la Escuela el primer Laboratorio de Zoología que dirigió entre el período comprendido entre 1945 y 1962.

 

Uno de sus más destacados alumnos, el también exiliado Gonzalo Halffter, al escribir sobre Bonet resaltaba la positiva influencia que éste ejerció en favor de la carrera de Biología que se impartía en esta Escuela, en donde durante muchos años preparó tanto los planes de estudio, como estudió y dirigió los programas de las cátedras, siendo uno de los pilares clave para conseguir establecer estudios de doctorado en la Escuela, Además, Bonet fue el profesor encargado de impartir la signatura "variación y evolución",23 A este respecto cabe citarle como autor de un pequeño artículo en la revista del exilio, Ciencia, dedicado a celebrar "un siglo de darwinismo".24 Bonet formó parte del comité de redacción de esta revista sustituyendo a Bibiano Osorio Tafall a final de los años cuarenta. En sus últimos años, Bonet ocupó el cargo de jefe del Departamento de Biología de la Sección de Graduados, así como el de coordinador de la División de Biología y Medicina en el Instituto Politécnico Nacional.

 

En lo que respecta a su carrera investigadora, durante los primeros años tras su llegada a México, sus estudios estuvieron centrados en la taxonomía de colémbolos, complejo grupo de artrópodos microscópicos de la fauna edáfica sobre los que efectuó contribuciones de gran valor. A partir de 1950, compaginó su puesto como profesor en la Escuela con el de geólogo en Petróleos Mexicanos, más tarde conocido como Instituto Mexicano de Petróleos, Desde 1951 fue investigador científico del Instituto de Geología de la Universidad Nacional Autónoma de México. A partir de los años cincuenta, inició una serie de investigaciones sobre temas paleontológicos, que intercaló con estudios espeleológicos y entomológicos.

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LOS INGENIEROS DE MONTES Y LA GENÉTICA MEXICANA:

 JOSÉ LUIS DE LA LOMA Y OTEYZA

 

La política migratoria que siguió el gobierno mexicano con los exiliados españoles fue reglamentada, como hemos dicho, por la Ley General de Poblaciones de 16 de febrero de 1934. Por ella, se prohibía la inmigración a México de trabajadores remunerados, admitiendo únicamente a especialistas pertenecientes a los sectores industrial, comercial de exportación y agrícola, así como a profesionales de la educación previamente solicitados por las universidades u organismos oficiales. Pero en este momento nos referiremos a los primeros sectores, sobre los que se basó el crecimiento económico mexicano de esos años25 y, en concreto, a la agricultura, que venía siendo. fomentada desde el gobierno de Porfirio Díaz, al igual que su investigación y docencia. Durante ese gobierno se crearon las primeras estaciones experimentales y se reorganizó la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo, planeándose el establecimiento de una estación experimental aneja, cuyo fin fuera la coordinación de las actividades de otras estaciones ubicadas en distintos puntos del país. Sin embargo, este plan pudo llevarse a cabo sólo a medias durante el período del porfiriato. Así, el mayor empuje para el desarrollo agrícola tuvo lugar después de la llegada al poder de Lázaro Cárdenas, quien promovió la transformación de las macro haciendas capitalistas en cooperativas de campesinos.

 

Durante el sexenio cardenista destacó en el campo de la agricultura el ingeniero agrónomo Edmundo Taboada Ramírez.26 Taboada inició su carrera en la Escuela Nacional de Agricultura en San Jacinto en 1922, concluyéndola con el título de ingeniero agrónomo especialista en irrigación de la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo en 1928. Más tarde realizó estudios de postgrado en los Estados Unidos, donde junto a R. A. Emerson y H.K. Hayes, de la Universidad de Cornell (Nueva York), estudió Genética general y vegetal aplicada, Citología, Fisiología vegetal y mejoramiento de maíz, trigo y frijol, entre 1932 y 1933. Además, durante su estancia en los Estados Unidos atendió a otros cursos de ampliación de estudios, entre los que destaca el de parasitología vegetal impartido en la Universidad de Minessota por al profesor E. Stackman.27

 

A su regreso se estableció en la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo, en donde fue uno de los primeros profesor de la asignatura de Genética general y Genética vegetal aplicada, así como de la de experimentación e investigación agrícola entre 1936 y 1937. Como parte de las clases que impartía en Chapingo, Taboada escribió un par de volúmenes que sirvieron como libros de texto a las mismas. N os referimos a Apuntes de experimentación agrícola (México, 1936) y a Apuntes de Genética (México, 1936). Con ese último Taboada se erigió en el primer autor mexicano que escribía un libro íntegramente dedicado a la disciplina a la que nos estamos ref1riendo; si bien, esta obra no contemplaba mucho más allá de las experiencias de Mendel.28

Taboada ejerció una labor de relieve para la agricultura mexicana a nivel de lo que ha venido a llamarse "tendencia zapatista", es decir, no capitalista, pues esta última fue ejercida a través de la Fundación Rockefeller en México.29 En la primera vertiente se creó, en 1940, la Oficina de Campos Experimentales, primera de su clase dedicada a la experimentación agrícola en la que se puso al frente a Taboada. En sus estaciones asociadas se ensayaron numerosas variedades de maíz de polinización abierta y se realizaron ensayos de todo tipo con trigos, arroz, ajonjolí, hule, etc. En 1947 la Oficina se transformó en el Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas, dirigido por Taboada hasta 1960.

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Por otra parte, la tendencia capitalista de los programas de investigación agrícola mexicanos fue iniciada en 1943 en virtud de la actuación de la Fundación Rockefeller.30 Tras los sondeos iniciales, se creó en 1944 la Oficina de Estudios Especiales en San Jacinto, mientras los campos de experimentación quedaron situados en los terrenos de la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo, en donde se emplazaron algunos laboratorios e invernaderos más, y se instalaron especialistas en todos los sectores de la ciencia agrícola. En Chapingo se trabajó principalmente en la selección de maíz y de trigo, vegetales primordiales en la dieta mexicana. Las investigaciones partieron con la creación de un banco de germoplasma, para luego pasar a centrarse en la realización de ensayos de hibridación y adaptación a distintos terrenos y climas. Si nos extendemos en este punto es porque Norman Ernest Bourlag, quien recibió en 1970 el premio Nobel de la Paz por sus investigaciones agronómicas, llevó a cabo sus estudios inicialmente en México, extendiéndolos luego a otros países.

 

 Nueve fueron los ingenieros agrónomos españoles que se exiliaron a México al final de la Guerra Civil española: Adolfo Vázquez Humasqué, José Andrés de Oteyza y Baringa, José Andrés de Oteyza y de la Loma, José María Dorronsoro y Dorronsoro, Nicolás García Dalmau, Simón Paniagua, Enrique Lara y Carrillo de Albornoz, Manuel Pedrero y José Luis de la Loma y Oteyza. El escaso número lo justificaba José Luis de la Loma de la siguiente manera: "En España la carrera de Agronomía la siguen fundamentalmente los hijos de terratenientes. Por lo tanto, es gente de formación derechista. Los menos como yo, eligen esta profesión por pura vocación, sin ningún interés económico en particular".31 En esta ocasión no trataremos de todos ellos, concentrándonos en la labor llevada a cabo por el propio De la Loma en la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo, uno de los focos de mayor importancia en la expansión de la Genética mexicana.

José Luis de la Loma y Oteyza (1901-?)32 era miembro de una gran familia de ingenieros agrónomos, todos ellos emigrados a México, donde ocuparon diferentes puestos como profesores tanto en Chapingo y como en otras instituciones.33 Cuando en 1922 José Luis de la Loma se licenció como ingeniero agrónomo de la Escuela Especial de Ingenieros Agrónomos de Madrid, en ésta ya se enseñaban los rudimentos de las que iban a ser conocidas como leyes de Mendel, aunque se impartían conjuntamente con las leyes que Galton formuló para explicar la herencia conforme a sus ideas. Ambas teorías eran parte del temario del curso de Herbicultura34 y se englobaban en los temas dedicados a los métodos de mejora vegetal. Con respecto a ellas, el profesor que impartía el citado curso, Vicente Crespo, se decantaba por el mendelismo, pues para él la aplicación de esta teoría presentaba mayores ventajas al predecir el resultado en la creación de nuevas razas por hibridación.

Durante esa época, inicio de los años veinte, hasta la guerra, en el campo de la agronomía española no existían textos dedicados en exclusiva a explicar las teorías de la herencia, a excepción de los ya citados de Nonídez que aparecieron en 1922 y 1923, respectivamente. En general, no fueron muchas las contribuciones teóricas de este colectivo, pero siguiendo los proyectos de mejora de plantas que se acometieron durante esos años se observa una sucesiva introducción de los conceptos genéticos básicos, acompañados de los métodos de obtención de líneas puras de Wilhelm Johannsen y, más tarde, de las técnicas de creación de híbridos, tanto simples, como dobles y múltiples. De este modo es posible afirmar que los ingenieros agrónomos, al igual que los veterinarios, tuvieron una formación bastante sólida en Genética básica, lo que explica tanto el papel que ingenieros como De la Loma jugaron en otros países a consecuencia del exilio, como el que las primeras cátedras que se crearon en la universidad española en los años 1960 fueran en su mayoría regentadas por agrónomos.35

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Volviendo a De la Loma, entre 1920 y 1936 fue profesor de matemáticas y de Biología en la preparatoria para el ingreso en la Escuela Superior de Ingenieros Agrónomos de Madrid. Con este objeto la familia Oteyza y De la Loma poseía una academia en la que trabajaban ingenieros agrónomos como Daniel Nagore, autor de varias obras dirigidas a la enseñanza de la Biometría aplicada a la mejora de plantas.36 Tras los experimentos de Johannsen sobre líneas puras efectuados en judías, que llevaron a determinar el error de los postulados biométricos en materia de herencia -si bien, se lograron aplicando esa misma metodología la Biometría perdió valor como posible teoría de la herencia, pero se afianzó como herramienta fundamental para el análisis de poblaciones. Es en este sentido en el que fue tratada por Nagore en su obra Biometria, publicada por primera vez en 1925 y reeditada por tercera vez tras la guerra en 1941.

 

Desde su licenciatura y hasta el comienzo de la Guerra Civil, De la Loma trabajó entre 1922 y 1936 como ingeniero en la Sociedad General Azucarera del Ministerio de Agricultura.37 En esta Sociedad se realizaba la mejora de la remolacha azucarera a través de la obtención de líneas puras portadoras de caracteres deseados que, bien se ensayaban en distintas condiciones edáficas, bien se utilizaban para la formación de híbridos; aunque estos últimos experimentos tuvieron lugar a partir de los años 1930, Fue principalmente en este centro donde de la Loma se inició en Genética aplicada:

 

La otra línea era la Genética, porque la Sociedad General Azucarera había establecido un sistema nacional de producción de semilla mejorada de remolacha, ya que anteriormente toda la semilla que se empleaba era importada; entonces, se estableció un centro de Genética aplicada para formar mejores variedades de remolacha, sobre todo, con mayor adaptación a las condiciones del país. Me tocó participar en algunos de estos proyectos y así fue cuando aprendí Genética y principalmente, Genética aplicada; entonces, como ve usted, desde que acabé la carrera me inicié en los campos de la experimentación y de la Genética.38

 

Posteriormente trabajó desde 1929 en la Sección de Estadística y Economía Agrícola del Ministerio de Agricultura, de la que fue nombrado jefe en 1937. Fue presidente de la Sociedad Nacional de Horticultura, así como miembro del Comité Mixto para el Problema de la Alimentación de la Sociedad de las Naciones de Ginebra entre 1937 y 1939 y, por último, delegado de España en el Comité Internacional de Industrias Agrícolas.

 

De la Loma llegó a México en 1939, nacionalizándose en 1941. En 1940 se incorporó a la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo, de la que fue profesor durante aproximadamente treinta años. Inicialmente sustituyó en su cargo a Taboada, impartiendo las clases de Genética general y Genética aplicada, así como las de experimentación agrícola y Ecología vegetal. Y; al igual que hiciera su antecesor mexicano, De la Loma escribió un par de textos como apoyo a sus clases: Apuntes de Genética vegetal aplicada (México, 1942) y Apuntes de experimentación agrícola (México, 1943). Aunque no fueron éstos los primeros libros publicados por De la Loma en México, pues con anterioridad habían salido a la luz otros textos relativos a la aplicación del cálculo aritmético y de la Geometría a la agricultura: La aritmética del agricultor (México, 1940) y La geometría del agricultor (México, 1940).

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Años más tarde, De la Loma dio al público especializado una obra mucho más completa y elaborada, Genética general y aplicada (México, 1946), que fue reeditada con amplias correcciones y adiciones en dos ocasiones más, correspondientes a los años 1954 y 1966, si bien ha sido reimpresa muchas más veces, una de las últimas en 1982. Según el autor, la idea de escribir esta obra surgió de la escasez de textos especializados en castellano, "hecho que constituye una seria dificultad para la enseñanza y divulgación de los principios genéticos en los países de habla española".39 Los destinatarios del libro fueron los agricultores y los ganaderos, así como los estudiantes de Genética de habla hispana y, muy especialmente, los alumnos de la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo.

Asimismo, la obra posee una amplia bibliografía que recoge, como era de esperar, además de las propias obras de De la Loma, los estudios en castellano de Nonídez, Taboada, de C. G. Valle, Estudios genéticos sobre el maíz (La Habana, 1944), y aquélla a la que nos referíamos anteriormente de Daniel Nagore: Biometría (Madrid, 1925). Las traducciones al castellano que Zulueta efectuó de las obras de Darwin, Morgan y otros, no están presentes en la bibliografía, pero sí se mencionan sus experiencias con Phytodecta al referirse al alelismo múltiple y a la herencia ligada al sexo.40 A otro de los exiliado s españoles que ya mencionamos anteriormente, el biólogo Enrique Rioja Lo- Bianco, se deben las correcciones y sugerencias que dieron forma final al libro.

Aparte de numerosas traducciones de obras de interés genético y agronómico, en los años siguientes De la Loma publicó otros dos pequeños trabajos relativos a la Genética: Sexo, genio y figura: el cómo y el por qué de la herencia (México, 1945) e Ideas nuevas e ideas viejas sobre la evolución y la herencia (México, 1949). El primer librito se trataba de un estudio de divulgación en el que se explicaba de forma muy sencilla los conceptos básicos que la Genética había desarrollado hasta ese momento, así como sus posibles usos para el hombre. Sin embargo, la segunda obra era el resultado de unas conferencias pronunciadas en el Ateneo Español en México entre los días 19, 21 y 22 de julio de 1949, que posteriormente fueron publicadas por la revista de la Escuela de Chapingo. En las tres conferencias, enlazadas para conseguir un fin común, de la Loma trató primeramente de la "sucesión de ideas y explicaciones de la herencia" y de la evolución, realizando un recorrido histórico por las mismas desde finales del siglo XVIII, pasando por las de Lamarck, Geoffrey Saint Hilaire, Darwin, Mendel, Weismann, hasta llegar a la formulación de la teoría cromosómica de la herencia de Morgan. En la segunda lectura, "la evolución de las especies según la Genética ortodoxa", De la Loma intentó dar respuesta a la pregunta de si la teoría de Morgan estaba o no en pugna con la teoría de la evolución de las especies de Darwin, llegando a la conclusión de que no era así en su mayor parte, si bien señalaba la primacía de las mutaciones como motor evolutivo sobre los cambios graduales del darwinismo ortodoxo. La siguiente y última lectura fue titulada "Postulados y alcance de la escuela heterodoxa". En ella, basándose en todas las explicaciones dadas anteriormente, quiso hacer patente el error de Trofin Lysenko e Ivan Michurin al rechazar las teorías de Mendel y Morgan, dando una explicación en clave mendeliana a los experimentos rusos que intentaba11 probar nuevamente la validez de la herencia de los caracteres adquiridos. Del mismo modo, De la Loma denunciaba en su discurso el uso político por parte de la Unión Soviética de estas teorías genéticas.

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Con respecto a sus investigaciones, el español dedicó sus esfuerzos en Chapingo a la mejora genética del maíz, base de la alimentación mexicana. No cabe duda de que debió conocer los trabajos de hibridación doble en maíz que Cruz Gallástegui y su equipo llevaron a cabo en la Misión Biológica de Galicia desde 1921. Por su parte, De la Loma centró sus investigaciones en la selección y el mejoramiento de semillas de alto rendimiento que permitieran aumentar la productividad maicera mexicana.

 

Del mismo modo, como profesor en la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo, De la Loma contribuyó a formar a numerosas generaciones de ingenieros agrónomos, entre los que iban a sobresalir en los años siguientes: Oscar Brauer, que ocupó la Secretaría de Agricultura, Eduardo Álvarez Luna, director del Instituto de Investigaciones Agrícolas, y Gabriel Valdovinos, representante de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos.

 

Adicionalmente a su magisterio, De la Loma desempeñó cargos de confianza en el Consejo Nacional de Economía, formando parte de la Comisión de Planificación Económica entre los años 1942 y 1945 y de la Dirección General de Distritos de Riego de la Comisión Nacional de Irrigación, conocida más tarde como Secretaría de Recursos Hidráulicos. Del mismo modo, fue jefe del Servicio de Planeación, Investigaciones y Estadísticas en 1951, director de Estadística y Estudios Económicos en 1966, subdirector general de Economía Agrícola de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos en 1977, así como miembro de distintas entidades, entre ellas de la Sociedad de Geografía y Estadística, de la Sociedad Agronómica Mexicana, del Colegio de Ingenieros Agrónomos y de la Asociación Mexicana de Ingenieros y Arquitectos.

 

En adición a estos cargo, De la Loma fue miembro del Ateneo de México desde su fundación en 1949, cuando asumió la secretaría general de esta institución, puesto que detentó hasta 1977. Junto a José Puché, De la Loma fue nombrado presidente honorario del Ateneo, donde pronunció memorables conferencias como la anteriormente mencionada, "Ideas nuevas e ideas viejas sobre la evolución y la herencia” y otras relativas a la producción alimentaria mundial. Junto a él, destacó por su labor en el Ateneo, Adolfo Vázquez Humasqué, otro de los ingenieros agrónomos exiliado s, que tomó a su cargo la dirección de la sección de ciencias biológicas.41

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Francisco Giral, en su conocida obra sobre el exilio español, nos ofrecía el siguiente comentario acerca de este ingeniero:

 

Puedo dar fe de la emoción que me produjo en la Cuba de Fidel Castro oír a los técnicos químico-agrícolas cubanos encargados de la recolección de la caña: "El mejor bioestadístico que nos está prestando un gran servicio en Cuba es ese Ingeniero mexicano, José Luis de la Loma, que es el que más sabe de Bioestadística en Hispanoamérica". Fue una de tantas ocasiones en que yo pensé: "El exilio republicano español está cumpliendo".42

 

LOS HÍBRIDOS DOBLES DE MAÍZ Y LA MISIÓN BIOLÓGICA DE GALICIA:

 BIBIANO FERNANDEZ OSORIO TAFALL

 

En la sección anterior ya mencionábamos someramente la importancia de las técnicas de hibridación en el desarrollo de una agricultura extensiva a nivel mundial, movimiento que ha venido a denominarse "revolución verde" y que tuvo como figura central a Norman Ernest Boulaug, por cuyas investigaciones para lograr una producción extensiva de cereales que paliara el hambre en el mundo le fue concedido el premio Nobel de la Paz en 1970. El origen de estas investigaciones tuvo lugar, como hemos dicho, en México, gracias a un programa de cooperación entre el gobierno mexicano y la Fundación Rockefeller iniciado en 1943, como parte de la tendencia que antes llamamos "capitalista" y que culminó con la obtención de un híbrido de trigo altamente productivo y resistente a determinadas enfermedades.

 

Sin embargo, las técnicas de mejora de plantas tienen un origen anterior, pues ha sido una metodología aplicada por el hombre desde antiguo. Una vez se hubieron redescubierto los trabajos de Mendel, se pensó que la mejora de plantas y animales iba a revolucionarse, pero no fue así. Aún fue necesario que tuviera lugar una serie de avances, como fueron el desciframiento de la herencia de los caracteres múltiples, la definición de los conceptos de genotipo y fenotipo, derivados de las experiencias de líneas puras de Johannsen, y el desarrollo de las técnicas de hibridación, para que los métodos de mejora obtuvieran el carácter de ciencia experimental.

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Con respecto a las técnicas de doble hibridación en maíz, su desarrollo tuvo lugar a lo largo de la década de 1919, interviniendo en el proceso varios científicos que estudiaron los fenómenos de endocruzamiento y heterosis, término este último que hace referencia a la observación de un notable incremento en el vigor de las plantas procedentes del cruce de dos líneas puras, también conocido como "vigor híbrido". Donald F. Jones (1890-1963), investigador en la Connecticut Agricultural Experiment Station (New Haven), fue quien tuvo la idea de cruzar entre sí dos híbrido s obtenidos del cruzamiento previo de líneas puras. Cuando en 1918 se recogió la primera cosecha de este doble híbrido que presentaba un vigor excepcional, mayor que el de las combinaciones simples, se hallaba junto a Jones un joven investigador español pensionado por Junta para la Ampliación de Estudios, Cruz Ángel Gallástegui Unamuno (1891-1960).43

 

En 1921 la Junta decidió crear en Galicia una Misión Biológica dedicada a la mejora de plantas y animales, poniendo al frente de la misma a Gallástegui, recién llegado de México, donde había pasado un año en la finca de unos familiares tras su regreso de los Estados Unidos. En los años siguientes la Misión obtuvo muy buenos resultados como instituto agrícola gracias, principalmente, a su concreción en las líneas de investigación que emprendió, que fueron inicialmente dos: la producción de híbrido s dobles de maíz y la mejora del castaño con el fin de conseguir una especie resistente a la enfermedad criptogámica de la "tinta". Posteriormente, la Misión fue paulatinamente ampliando sus líneas de investigación para incluir, entre otras, la mejora de la patata, al igual que en la vertiente animal la de cerdos.

 

Con relación al primer punto, la Misión fue pionera de estas investigaciones en Europa, puesto que las técnicas de hibridación en maíz se adoptaron en otras partes del mundo con bastante rapidez una vez hubo concluido la Segunda Guerra Mundial. Asimismo, puede decirse que Gallástegui consiguió devolver al campo los resultados de sus investigaciones en maíz, a través de la creación de un Sindicato de Productores de Semillas. El Sindicato agrupó a sociedades cooperativas ya agricultores en la producción de esta semilla bajo la supervisión de la propia Misión, que, además, asumió la formación de capataces especializados para controlar las operaciones. El éxito alcanzado fue relativo, no llegando nunca a tener la importancia que el maíz híbrido tuvo para los Estados Unidos en los años de la Gran Depresión. Pese a ello, se consiguieron buenos resultados en los pocos años que mediaron entre la obtención de los primeros híbrido s dobles adaptados a determinadas condiciones peninsulares (1927) y el inicio de la Guerra Civil (1936), cuando la investigación en este tema sufrió una parada completa. Del mismo modo, la base Genética alcanzada por los investigadores españoles en este campo en los años previos a la guerra determinó que durante la posguerra, en 1943, se reiniciaran rápidamente los trabajos de hibridación de maíz y otros cereales en España, con aportaciones originales a las técnicas de auto fecundación e hibridación.

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Los resultados positivos obtenidos en maíz por la Misión -con los que Gallástegui ideó una reforma económica global para Galicia- fueron utilizados por el Partido Galegista a modo de propaganda para demostrar y apoyar la capacidad autonómica de Galicia, No obstante, su director no optó por el exilio, ni la Misión sufrió grandes estragos tras la guerra, posiblemente por el cariz práctico de sus investigaciones, esenciales para hacer frente a una España hambrienta, Sin embargo, no se puede decir lo mismo de algunos de los colaboradores de la Misión, que debieron salir de España y refugiarse en otros países, Ese fue el caso de nuestro siguiente exiliado, Bibiano Fernández Osorio Tafall (1903-1990).44

 

Natural de Pontevedra, donde estaba instalada la Misión, Osorio Tafall cursó el bachiller en su ciudad natal, realizando luego el doctorado en Ciencias Naturales en Madrid (1919-1925), período en el que, como otros muchos estudiantes, amplió estudios en el Museo de Ciencias Naturales, en donde fue alumno del curso de Genética de Antonio de Zulueta en el año 1921-1922.45 Con posterioridad, obtuvo una licenciatura en Economía por la Universidad de Santiago (1925-1929), útil luego en sus años de exilio, En 1927 ganó la{cátedra de Agricultura del Instituto de Enseñanza Media de Pontevedra, instituto que a partir de 1931 dirigió también.

 

Desde 1927 colaboró en la Misión Biológica de Galicia impulsando la mejora de plantas cultivadas, en concreto del maíz y la patata, afectada esta última por un problema de degeneración. Con este objeto amplió estudios de Genética en el Biologische Anstalt de Berlín entre 1930 y 1931, asistiendo también a algunos seminarios en Inglaterra y Francia, Nuevamente se le concedió una pensión en 1932 para estudiar en Alemania "selección e hibridación de simientes", pero tras ser pospuesta en varias ocasiones, finalmente la suspendió por motivos personales.46 Como dijimos, fue profesor y director del Instituto de Enseñanza Media de Pontevedra, pero dado su compromiso político, del que hablaremos a continuación, pronto se trasladó a Madrid, en donde en 1936 ejerció como profesor de Biología en el Instituto Lópe de Vega.

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Activo políticamente, Osorio Tafall ejerció diversos cargos políticos en su provincia de nacimiento en pro de la autonomía gallega. Esta lucha autonómica tenía antecedentes histórico-políticos lejanos que se remontan a cierto carácter regionalista de la revolución liberal de 1846, tomando mayor relieve con el paso de los años y, en especial, durante los años de la Segunda República, dada la favorable actitud de ésta con respecto al problema de los nacionalismos. Consecuentemente, el 28 de junio de 1936 se aprobó el proyecto de estatuto de autonomía de Galicia, si bien demasiado tarde para tener algún efecto, pues el levantamiento militar con el que se inició la Guerra Civil española tuvo lugar al mes siguiente.47

 

Siendo alcalde de Pontevedra, Osorio- Tafall colaboró activamente en la campaña antimonárquica que tuvo lugar entre 1930 y 1931, en la que participó la Organización Republicana Gallega Autónoma (ORGA), y que estuvo impregnada de contenido autonomista. Luego fue presidente del Comité Central de Autonomía en 1932.48 Además de alcalde, Osario Tafall ocupó la presidencia de la diputación provincial pontevedresa. Una vez instalado en Madrid, fue diputado a Cortes y secretario de la Federación Republicana Gallega, subsecretario de Trabajo en 1936 y subsecretario de la Gobernación en 1936.

 

Durante el período bélico, Osario Tafall fue nombrado secretario general de Izquierda Republicana y comisario de Defens~ entre 1938 y 1939. Como exiliado primero en Francia y luego en Estados Unidos, llegó a México en 1940 en donde se afincó definitivamente, nacionalizándose en 1941. Durante los siete primeros años, Osario Tafall ejerció como profesor de Bioecología del Laboratorio de Hidrobiología de la Escuela Nacional de Ciencia Biológicas del Instituto Politécnico Nacional, en donde coincidió con los españoles: Odón de Buén y del Cos, Rafael de Buen Lozano y Enrique Rioja Lo- Bianco. En dicha institución impartió durante años las asignaturas de Biometría y Genética y de Biología Humana, si bien la primera compartida con el profesor Demetrio Sokoloff y la segunda con F. Priego.49

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Hemos de decir que la inclinación mexicana de Osario Tafall por la Hidrobiología ya había comenzado en su tierra natal, en donde en su juventud efectuó varios estudios sobre plancton marino50. Fuera de la universidad mexicana llevó a cabo labores de asesoramiento pesquero para la Dirección de Pesca de la Secretaria de Marina51. Durante esa época Osorio Tafall realizó importantes estudios sobre la potencialidad alimentaria y la posible productividad del fitoplacton del Mar de Cortés52. De este modo, los detallados ensayos que realizó en esos años sobre los recursos naturales de la plataforma continental, condujeron finalmente a la modificación del artículo 27 de la Constitución mexicana, con el objeto de incorporar la plataforma como parte de la nación.53

 

Algo después, en 1943, fue nombrado asesor técnico de Guanos y Fertilizantes de México, conocida luego como Fertimex, Con esta empresa Osorio Tafall colaboró en la localización de enclaves de interés en Baja California, a donde viajó para analizar las poblaciones avícolas, la productividad de guano anual que dichas explotaciones podían producir y estudiar otros aspectos técnicos, como eran los procesos químicos que podían facilitar su extracción y posterior utilización en la fabricación de fertilizantes,54

 

Posteriormente, en 1947, obtuvo el puesto de profesor de Recursos naturales del departamento de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México. Del mismo modo, fue colaborador del Banco de México y de la Nación Financiera, así como miembro de la Sociedad Mexicana de Historia Natural y de otras muchas sociedades Osorio Tafall publicó profusamente en la revista del exilio, Ciencia, de la que fue redactor durante unos años, siendo sustituido luego por Bonet, como antes comentábamos. Los temas sobre los que publicó estuvieron principalmente relacionados con la Biología marina, su disciplina, si bien destacamos para este articulo por su relación con la Genética y la Biología molecular, la serie titulada adquisiciones recientes sobre virus", publicada en cinco partes en Ciencia y "Gen ética y mejoramiento humano", publicado en los Anales de la Escuela de Biología.55

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A partir de 1948 y durante 26 años, Osorio Tafall retomó su actividad política, esta vez como funcionario de las Naciones Unidas. En esta organización internacional ocupó con los años numerosos cargos en distintos países. Su trayectoria comenzó con la dirección de la oficina de la FAO para América Latina en 1949, en este caso con sede en Santiago de Chile. En ese mismo país fue representante de la Junta de Asistencia Técnica de la ONU desde 1956, pasando luego a Indonesia en 1959, donde ejerció de director de los Programas de Fondo Especial. Esta última designación terminó con el periodo de acción en Sudamérica, pasando desde entonces a ocupar distintos cargos en el continente africano, primero como director del Programa de Asistencia Técnica para Países en Desarrollo, en concreto en las colonias africanas de Mai y Guinea en 1959; como director otra vez de los programas de Fondo Especial en Egipto en 1961 y, luego, como jefe de la Operación de las Naciones Unidas y representante en el Congo entre los años 1964 y 1967. Por último, fue representante especial del secretario general de la ONU en Chipre desde 1967 y hasta 1974. En esta época, publicó diversas obras relativas a temas de desarrollo y política en general.56

 

En junio de 1974 Osorio Tafall abandonó su actividad política en la ONU, volviendo a México, en donde desempeñó el cargo de asesor de la Dirección General de la Planificación Regional de la Secretaria de la Presidencia en 1975, para simultáneamente ejercer como profesor del Centro de Estudios Internacionales.57 En los últimos años de su carrera activa, Osorio Tafall alternó la dirección del Centro de Estudios Económicos y Sociales del Tercer Mundo, con la de los seminarios de problemas internacionales en el Colegio de México.

EXILIADOS VETERINARIOS-EXILIADOS POLÍTICOS:

 FÉLIX GORDÓN ORDÁS

 

Durante la primera mitad del siglo XX, el mundo de la Veterinaria española libró una fuerte batalla con el objeto de establecerse como clase profesional, ya que hasta esos momentos no contaba con una estructura clara. Tampoco funcionaban las asociaciones profesionales y las escuelas de veterinarios carecían de recursos e instalaciones. A todo ello había que añadir el conflicto de competencias existente con los médicos, los farmacéuticos, los oficiales de caballería y, especialmente, con los ingenieros agrónomos.58 Respecto a este punto, los veterinarios rechazaban la subordinación de su disciplina a la Medicina, así como la invasión de los claustros por los profesionales de esta área y la tendencia a poner los servicios de las Inspecciones Provinciales de Sanidad Veterinaria bajo el control ade la Sanidad Médica. Con los farmacéuticos el conflicto se hallab gia. Por otra parte,  también se había producido una fricción como consecuencia de la Real Orden del 5 de noviembre de 1864 por la que los servicios centrado en torno al sector de inspección de alimentos y Bromatolo de cría caballar pasaron al Arma de Caballería, despojando a los veterinarios del control de la cría de caballos. No obstante, los mayores problemas surgieron con los ingenieros agrónomos debido al solapamiento de competencias en materia de Zootecnia, así como por la absorción que estos últimos hicieron de todo tipo de cargos en el Ministerio de Agricultura y Fomento.

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De hecho, con anterioridad y durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923-1929) las cuestiones ganaderas fueron asumidas por la Dirección General de Agricultura. Durante este período se acometieron algunos intentos de reforma del sector pecuario a través dedos decretos de 1924, en los que se otorgaban mayores responsabilidades a las Estaciones Pecuarias y se reorganizaba el Instituto Agrícola Alfonso XII, que englobaba diversas instituciones tanto educativas como científicas dentro del ámbito de la agricultura y la ganadería, si bien mantenían los asuntos ganaderos dentro de la jurisdicción de los ingenieros agrónomos.

 

En lo que respecta a la introducción de la Genética en la mejora animal, ocurrió algo semejante a lo que había sucedido en la mejora de plantas. Los descubrimientos genéticos iban a conf1tmar lo que ya por experiencia se venía observando. y lo mismo ocurrió a nivel de las técnicas aplicadas. La obtención y mantenimiento de líneas puras en animales, así como el cruzamiento, eran practicas que se venían efectuando desde muy antiguo. Piénsese, por un momento, en la raza de ovejas Merina, mantenidas como tales en España desde hacía siglos. Porque no eran extrañas, las bases de la Genética se difundieron rápidamente entre los veterinarios y entre los agrónomos. En la difusión de la misma y en las reivindicaciones profesionales de los veterinarios jugó un papel de gran relieve otro ilustre exiliado español, Félix Gordón Ordás.

 

El veterinario y político Félix Gordón Ordás (1885-1975)59  nació en León, provincia donde transcurrió su educación primaria y en cuya Escuela Veterinaria cursó la carrera entre 1900 y 1905. Durante los tres años siguientes fue profesor auxiliar en dicha Escuela, hasta que en 1909 ganó la primera plaza de la oposición al recientemente creado Cuerpo de Inspectores de Higiene y Sanidad Pecuaria, eligiendo como destino Madrid. Ya en esos primeros años de su carrera como veterinario participó activamente en las reivindicaciones de su sector profesional, reclamando:

 

Una ciencia veterinaria nacional, empezando por el estudio de los problemas especifico s de nuestro país, para poder acceder más tarde a los de validez universal l..] La Veterinaria debe dar a conocer sus logros nacionales y extranjeros, mostrar la potencialidad de su misión, establecer contacto real con los ganaderos, auxiliándoles con su ciencia y técnica [...] La Veterinaria como productora de riqueza, debe figurar en el primer plano del país.60

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Con el objeto de dar a conocer las nuevas tendencias de esta ciencia dentro y fuera de España, Gordón Ordás promovió la fundación de varias revistas especializadas: Revista de Higiene y Sanidad Pecuaria, Nueva Zootécnica y La Semana Veterinaria. Del mismo modo, en 1923 intervino activamente en la consolidación de la Asociación Nacional de Veterinaria de España, origen de la actual organización colegial veterinaria.

 

Durante la dictadura de Primo de Rivera, éste le invitó a participar en la planificación de la reforma agraria. Sin embargo, Gordón Ordás rechazó el ofrecimiento, mostrándose en todo momento muy crítico con el régimen, el cual terminó por secuestrar varios números de la Semana Veterinaria, prohibió a Gordón Ordás que fuera accionista del Instituto Veterinario Nacional de -empresa que como cooperativa había fundado para nacionalizar la producción de productos biológicos y farmacéuticos- disolvió la Asociación Nacional de Veterinaria y, como última medida, desterró al leonés a Portugal. En este sentido, se entiende bien la promulgación de los dos decretos de 1924, que mencionábamos anteriormente, dejando en manos de los ingenieros agrónomos los asuntos ganaderos.

 

Con la caída de Primo y la llegada de la Segunda República se abrió un nuevo período para Gordón Ordás en el que no sólo recuperó sus cargos, sino que además se le nombró presidente de la Asociación Nacional de Veterinarios tras su restablecimiento, subsecretario del Ministerio de Fomento y, más tarde, director general de Minas. Del mismo modo, en 1931 Gordón Ordás inspiró la creación de la Dirección General de Ganadería.61

 

En una perspectiva histórica, el establecimiento de esta institución fue un éxito, dado que fue de los pocos organismos de la República que perduró durante el Franquismo, concretamente hasta 1971. No obstante, la aprobación de su decreto fundacional y de la reforma educativa que pareja al mismo, fue extremadamente difícil. El gobierno de Manuel Azaña no entendió el significado de las reformas que Gordón Ordás quería implantar, entre las que se hallaba la introducción de la Genética. Sobre las dificultades de la aprobación de esta ley, Azaña comentaba en sus memorias que "Hubo alboroto general [...] y casi violencia física".62 Del mismo modo, seleccionamos el siguiente párrafo para ilustrar lo inusual que pareció a las Cortes la realización de libros genealógicos para controlar la pureza de raza, práctica común hoy en día: "Nos ha leído párrafos de un larguísimo decreto, que hizo Gordón, y que se publicó en la Gaceta [...] Contiene cosas divertidísimas: un registro general de animales, en que habían de inscribirse hasta los gazapos, y los cochinillos al cumplir los 3 meses de edad. Todos los ministros se reían a carcajadas".63 Pese a esta falta de entendimiento por parte de las autoridades españolas, el diseño de la Dirección General de Ganadería fue de los más modernos de la época, estando inspirado, además, en el Bureau of Animal Industry de los Estados Unidos.

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La Dirección de Ganadería trató de unificar en una misma institución la administración de todos los centros relacionados con la mejora animal, descargando éstos de las manos de los ingenieros agrónomos.64 Su organización estuvo dividida en tres secciones: la primera dedicada a los temas de higiene y salud animal; la segunda a los proyectos de mejora e investigación, y la tercera a resolver los problemas educativos y sociales. La segunda sección, o de fomento pecuario, estuvo hasta la guerra en manos de dos inspectores: Gallástegui y Juan Rof Codina, también miembro fundador de la Misión.

 

En materia educativa, los planes para la renovación de los estudios de Veterinaria que contemplaba el decreto de Gordón Ordás incluían la incorporación de la Genética como asignatura independiente, tanto en el nivel universitario como en el de doctorado. Del mismo modo, se ordenaba que las escuelas veterinarias fueran centros encaminados a la formación de profesionales, indicando, además, la obligatoriedad de la investigación y la contribución a la divulgación científica. Pese a todo, su vigencia fue muy corta y un año más tarde las escuelas veterinarias revertieron de nuevo al Ministerio de Educación Pública, suspendiéndose con ello el plan de Gordón Ordás. Al igual que ocurriera en otras instituciones científicas y facultades universitarias, ello no quiere decir que no se impartieran conocimientos genéricos en las escuelas veterinarias, sino que no se contaba con una cátedra especifica para tal fin.

 

Como culminación de este periodo se ha de resaltar la fundación del Instituto e Biología Animal, donde se llevó a cabo la investigación en todos los campos de la mejora animal, comprendida la Genética y la Citogenética.

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Poco antes del estallido de la guerra, en febrero de 1936, el gobierno del rente Popular envió a Gordón Ordás como embajador de España a México. Con esta maniobra, Azaña lograba mantenerle alejado de su gobierno, ya que las relaciones entre ambos cada vez eran peores, debido a las criticas del leonés  su gobierno.65 Por parte mexicana, la designación de Gordón Ordás fue bien acogida, estableciendo contactos con el gobierno mexicano, a través de Cárdenas y su ministro de Gobernación, Ignacio García Tellez, que fueron de gran utilidad al final de la guerra.

 

Con una visión fatalista según los defensores de la República española, Gordón Ordás, previendo el triunfo franquista, se esforzó desde su llegada a México por conseguir que el gobierno mexicano autorizase el exilio español de manera que éste pudiera tener posibilidades de ganarse su sustento. Recordamos aquí de nuevo lo que ya hemos mencionado anteriormente, es decir, que por la Ley General de Poblaciones de 1934, los estudiantes y exiliado s políticos podían entrar libremente pero no tenían derecho a trabajo remunerado, a no ser que fueran especialistas en determinados sectores: los de agricultura, industria y exportación. Finalmente sus esfuerzos y los de otros dieron fruto, determinando que México abriera sus puertas de par en par a los exiliados españoles.

 

Al comienzo de su refugio en México, Gordón Ordás formó parte de Acción Republicana Española, organización que declaró la ruptura con el Frente Popular y pretendió erigirse en el único partido republicano en el exilio con delegaciones en todos los países de acogida.66 Seguidamente fue nombrado embajador de España en Guatemala, Panamá y luego en Cuba; para, más tarde, desempeñar el puesto de jefe del Gobierno Republicano en el exilio entre 1951 y 1960. Así, su primer gobierno quedó constituido el 17 de noviembre de 1951 de la siguiente forma: Presidencia y Hacienda, Félix Gordón Ordás; Estado, Fernando Valera; Justicia, Juan Puig y Ferreté; Acción en el Interior y en el Exilio, Julio Just; Información, Propaganda y Archivos, Eugenio Arauz; Asuntos militares, Emilio Herrera, y como ministros consejeros: José María de Semprún en Roma; José Antonio Balbontín en Londres y Victoria Kent en Nueva York.

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La primera tarea de este gobierno fue organizar una acción en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) contra la futura incorporación a la misma del gobierno franquista.67 A pesar de ello, el gobierno de Francisco Franco obtuvo el beneplácito internacional y, en 1955, consiguió el ingreso en las Naciones Unidas, sin haber tenido repercusión alguna la lucha del gobierno republicano en el exilio. A resultas de la entrada de España en este organismo internacional, Gordón Ordás modificó su gabinete el 20 de enero de 1956, quedando establecido desde ese momento el nuevo gobierno de la siguiente manera: Presidencia, Hacienda y Acción en el Interior, Félix Gordón Ordás; Estado y Relaciones internacionales, Fernando Valera; Justicia y Acción en el exilio, Julio Just; Asuntos militares, Emilio Herrera; Información, Propaganda, Archivos y Secretaría del Consejo de Ministros, Salvador Echeverría. Como consejeros del gobierno continuaron José Asensio en Nueva York, José María de SemptÚn en Roma y José Antonio Balbontín en Londres.

 

Este último gobierno perduró prácticamente sin modificaciones hasta la dimisión de Gordón Ordás en 1960. Su labor estuvo orientada hacia tres direcciones distintas: la acción clandestina en España y fuera de ella a favor de la causa republicana, y la protección de los republicanos evadidos de España, sorteando los posibles procesos de extradición que solicitaran las autoridades franquistas.68

 

A pesar de su avanzada edad, Gordón Ordás continuó en esta etapa realizando viajes de propaganda por toda América, si bien no logró los apoyos deseados, aunque hubo dos episodios que llegaron a inquietar al gobierno franquista. El primero fue la promesa en Caracas del presidente Belisario Bethancourt de conceder al gobierno republicano una ayuda mensual, lo que suponía el reconocimiento del mismo. El segundo se produjo durante una estancia de Gordón Ordás en los Estados Unidos en mayo de 1959, donde se entrevistó con uno de los políticos norteamericanos más favorables a la causa republicana, Charles O. Portero El americano llegó a solicitar del español un memorándum de sus peticiones y reivindicaciones para leerlo en la Cámara de Representantes e incluirlo en el Diario de Sesiones del Congreso de los Estados Unidos, como así se hizo ese mismo mes. Entre los temas que fueron abordados en dicho memorándum destacaba la recomendación de la no admisión de España en la OTAN. Sin haber logrado sus objetivos, Gordón Ordás dimitió en 1960 tras una intervención de Diego Martínez Barrio en el Centre Républicain de París de signo contrario al suyo y con connotaciones en favor del uso de la violencia para reimplantar la República.69

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A pesar de sus implicaciones políticas durante el exilio, la labor de Gordón Ordás en beneficio de la clase veterinaria tuvo que ser reconocida por el régimen franquista, que acabó elevando las escuelas veterinarias al rango de facultades universitarias y mantuvo los planes e ideas esbozados por Gordón Ordás durante la República. Sobre este punto Francisco Giral sostiene que "acaso, el triunfo de los programas republicanos se debió a que la inmensa mayoría del cuerpo de veterinarios -antiguos y modernos- cerró Ellas para defender la obra profesional de Gordón Ordás. Uno de los pocos casos en que, profesional y científicamente, se defendió a ultranza toda la obra de don Félix, fuesen republicanos o antirrepublicanos los veterinarios en cuestión".70 En este sentido, recordemos que la Dirección General de Ganadería se mantuvo como tal hasta 1971.

 

Con respecto a la obra científica de Gordón Ordás en España se conservan varios libros y folletos entre los que destacan: Resumen de bacteriología general para prácticos y estudiantes (Madrid, 1915); La Rabia (Madrid, 1916); Apuntes para una psicofisiología de los animales domésticos (León, 1916); Mi evangelio profesional (Madrid, 1918); Manual del inspector de mataderos (Madrid, 1919) y Policía sanitaria de los animales domésticos (Madrid, 1920). No ocurre lo mismo en su etapa como exiliado, de la que sólo se conoce una publicación de tema científico: La ganadería lanar en México acerca de los rebaños de Ovejas del estado de y Tlaxcala (México, s.f.). El resto de su producción editorial estuvo dedicada a dejar constancia de su pensamiento político en numerosas materias, tanto en el período anterior al exilio como durante éste. Véanse así sus obras: Hacia una revisión de nuestra política en el exilio (México, 1955); Folletos sobre la guerra de España (México, 1955); Planes de acción y de gobierno (México, 1959) Mi política en España (México, 1961-1962); Acción y frustración: Páginas históricas y antihistóricas de la España errante (México, 1966), y Mi política fuera de España (México, 1956-1970).  

Con ello ponemos fin a las cuatro biografías del exilio estudiadas. Que estas cuatro semblanzas, que parten desde su etapa inicial en España, sirvan para entender y aunar la vida y contribuciones científicas de estos cuatro personajes conocidos tanto por su etapa previa como posterior al exilio, como si éstas fueran independientes, no polos de una dualidad que confluye en sus propias personas.

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*Este artículo se ha realizado en el marco del proyecto de la Comunidad de Madrid 06/0091/2000.

1Sobre las negociaciones diplomáticas que condujeron a la llegada de estos primeros refugiados, véase el artículo de Agustín Sánchez Andrés y Silvia  Figueroa Zamudio en este mismo libro.

2 Víctor Alfonso Maldonado, "Vías políticas y díplomáticas del exilio" en El exilio español en México,1939-1982, México, Salvat y Fondo de Cultura Económica, 1982, p, 52,

3 lnmaculada Cordero Olivero, Los transterrados y España, Un exilio sin fin, Huelva, Universidad de Huelva, 1997,46-47,

4 José Luis Abellán, El exilio español de 1939, Madrid, Taurus, 1976-1978, vol. l, p. 17.

5 Francisco Gira!, Ciencia española en el exilio (1939-1989). El exilio de los científicos españoles, Barcelona, Anthropos, 1994, p. ll.

6 bid, p. 16.

7Sobre la introducción de la Genética en España y especialmente, sobre la labor de Zulueta véanse: Félix, Carbonell, "La introducción de la Genética mendeliana en España (1901-1935)", Tesis Doctoral inédita, Valencia, Universidad de Valencia, 1977;José García Martínez, Aportaciones a la historia de la Genética española", Memoria de Licenciatura inédita, Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 1984; Fernando Galán, "Antonio de Zulueta y Escolano. Introductor de la Genética experimental en España, (1885-1971)", en Boletín de la &al Sociedad Española de Historia Natural (Actas), núm. 83 (1987), pp. 53-70 Y "El profesor Antonio de Zulueta (In memoriam)", en Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, núm. 1 (1987), pp. 31-41;José María Valderas, "La Genética en la JAE. Antonio de Zulueta y Escolano (1885-1971)", enlosé Manuel Sánchez Ron (coord.), 1907-1987. La Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas 80 años después, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1988, vol. II, pp. 401-428; Alfredo Baratas y Joaquin Fernández, "Los laboratorios de investigación genérica de la Junta para la Ampliación de Estudios", en Dynamis, núm. 9 (1989), pp. 225-235; Carmen Zulueta, "Un científico olvidado D. Antonio de Zulueta, Pionero de la Genética en España",. en Historia 16, vol. XXII, núm. 272 (1998), pp. 1.14-120 Y Susana Pinar, "La introducción de la Genética en España durante el primer tercio del siglo XX", en Llull, núm. 22 (1999), pp. 453-473.

8F. Galán, Antonio de Zulueta...", op. cit., p. 56.

9 Susana Pinar, "José Fernández Nonídez. Introductor de la teoría mendeliano-cromosómica en España", en Asclepio, vol. LI, núm. 1 (1999), pp. 27-54 Y "La vertiente histológica de José Fernández Nonídez. Introductor de la teoría mendeliano-cromosómica en España", en Asclepio (en prensa).

10 Albert Boerger, Observaciones sobre agricultura. Quince años de trabajos fitotécnicos en el Uruguay. Montevideo, Imprenta Nacional, 1928, p. 376.

11Las ediciones corresponden a Madrid, Calpe, 1923; Madrid, Espasa-Calpe, 1936, 1938 y 1946. En 1935 Herencia mendeliana fue reeditado, con grandes modificaciones, por primera y última vez.

12 Antonio Zulueta, "La herencia ligada al sexo en el coleóptero Phytodecta vanabilis (aL.)", en Eos, vol. I, núm. 2 (1925), pp. 203-231.

13 Thomas H. Morgan, "Recent Results Relating to Chromosomes and Genetics", en Quarter{y Review oj Biology, vol. I, núm. 2 (1926), pp. 186-211; Wilhelm Johanssen, Elemente der Exakten Erblichkeitslehre, Jena, Editorial Gustav Fischer, 1926, p. 548; Erwin Baur y Max Hartmann (eds.), Handbuch der Vererbungswissenschaft, Berlin, Gebruber Borntraeger y Föyn's, 1931, vol. I, pp. 48-51 Y vol. II, pp. 16-61;Emil Guyenot, L 'Hérédité, Paris, G. Doin, 1931, pp. 195-196 y Thomas H. Morgan, The Scientific Basís of Evolution, New York, W W Norton 1935, pp. 37-38, entre otros.

14 Zulueta tradujo las siguientes obras: W. B. Scott, La teoría de la evolución y las pruebas en que se funda, Madrid, Calpe, 1920; Charles R. Darwin, El origen de las especies por medio de la selección natural, Madrid, Calpe, 1921; Thomas H. Morgan, Evoludón y mendelismo (Crítica de la teoría de la evolución), Madrid, Calpe,1921 y W L. Eikenberry y R. A. Waldron, Biología pedagógica, Madrid, Revista de Zoología, 1931.

15 Cartas de Zulueta a Richard B. Goldschmidt, Madrid, 18 de enero y 16 de febrero de 1935 y de Goldschmidt a Zulueta, Berlin-Dahlem, 21 de enero, 12 de febrero y 4 de julio de 1935, en Archivo del Museo Nadonal de Ciencias Naturales de Madrid (en adelante AMNCN), Fondo Antonio de Zulueta, Caja P181. También carta de José de Castillejo a Zulueta, Madrid, 21 de abril de 1936; nota en relación a la oferta de la Rockefeller Foundation, Madrid, 5 de mayo de 1936, y carta de Castillejo a H. M. Miller, Madrid, 12 de julio de 1936, en Archivo de la juntaparaAmpliadón de Estudios e Investigaciones Científicas (en adelante AJAE), microficha 162-290, Museo de Ciencias Naturales.

16 Nature, 20 de febrero de 1937, p. 331

17 Enrique Rioja y Orestes Cendrero, Biología, Santander, Aldus Artes Gráficas 1927.

18 Gonzálo Halffter, “Biografía Federico Bonet Marco”, en Anales de la Escuela Nacional de Ciencias Biol.ógicas de México, vol. XVII, núms.. 1-4 (1970), pp. XV-XXII. Sobre sus trabajos puede revisarse la bibliografía que Halffter da al respecto, la cual comprende principalmente la etapa mexicana. Para los trabajos entomológicos que efectuó en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid, véase Martín Albaladejo, Bibliografía entomológica de autores españoles (1758-1990), Madrid, Museo Nacional de Ciencias Naturales, 1994, pp.137-139.

19Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, Memorias correspondientes a los años 1922.1923 y 1923.1924, Madrid,1925, p. 227.

20Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, Memorias correspondientes a 1930,Madrid, p.241.

21 Crisóforo Vega, Folleto bio-bibliográfico del señor profesor y doctor Isaac Ochoterena, México, Imprenta del Instituto de Biología,1945; Ismael Ledesma-Mateos y Ana Barahona f!'cheverría, “Afonso Luis I1errera e Isaac Ochoterena: La institucionalización de la Biología en México", en Historia Mexicana, vol. XLVIII,núm. 3 (1999),pp.635-674.

22Enrique Beltrán, "A.L. Herrera (1868-1968). Primera figura de la Biología mexicana", en Revista de la Sociedad Mexicana de Historia Natural, vol. XXIX (1968), pp. 37-92.

 

 

23Datos proporcionados por la profesora de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional, Ana Barahona.

24Federico Bonet, "Un siglo de darwinismo", en Ciencia, núm,18(1959),pp, 212-215.

 

 

 

25Alfonso Maya Nava, "Actividades productivas e innovaciones técnicas" en El exilio español.,., op. Cit., p.125.

26Se puede consultar la biografía de Taboada en Leobardo Jiménez, Las ciencias agrícolas y sus protagonistas, Chapingo, Colegio de Postgraduados, 1984, pp. 112-141 e Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas, Edmundo L. Taboada Ramírez: una semblanza, 1906-1983, México, Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos e Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas, 1985,

28Información suministrada por José Luis Meléndez, de la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo.

29Sobre la introducción de la Genética en la agricultura mexicana véase Ana Lilia Gaona Robles y Ana Barahona Echeverría, "La introducción de la Genérica en México: La Genética aplicada al mejoramiento vegetal", en Asclepio (en prensa), consultado gracias a la cortesía de Ana Barahona.

30Deborah Fitzgerald, "Exporting American Agriculture: The Rockefeller Foundation in México, 1943-1953", en Marcos Cueto Ramos (ed.), Missionaries of Science. The Rockefeller Foundation and Latin America, Bloomington and Indianapolis, Indiana University Press, 1994, pp. 72-96 Y Joseph Cotter, "The Rockefeller Foundation's Mexican Agricultural Project: A Cross-Cultural Encounter, 1943-1949", en M. Cueto (ed,), op. cit" pp. 97-125.

 

31A. Maya, op, cit" p, 127,

32Para consultar una biografía y entrevista con De la Loma, véase L. Jiménez, op, cit" pp, 159-186,

33Sobre De la Loma, véase El exilio español,., op, cit., pp. 127 y 798,

34Apuntes de Herbicultura según las explicaciones de D, Vicente Crespo, 1920-1921 ", Madrid,1923, en Biblioteca de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de Madrid,

35Sobre la Genética entre los ingenieros agrónomos antes de la guerra, véase Juan Ramón, La cadena, "Enrique Sánchez-Monge", en Veintiuno (1994), pp. 139-144 Y "Profesor Fernando Galán Gutiérrez (1908-1999), In Memoriam: los primeros tiempos de la Genética en España," en Sesión Necrológica, SaIamanca, Universidad de Salamanca (en prensa).

36Daniel Nagore, Biometría, Madrid, Ministerio de Agricultura, 1925.

37José Luis de la Loma, El cultivo de la remolacha azucarera en España, Madrid, Biblioteca Agropecuaria, Manuel Marin y G, Campo, SL. Editores, 1934, p. V.

40 Ibid, pp. 119-120 Y 172.

41Teresa Miaja de Liscy y Alfonso Maya Nava, "Creación de organismos, mutualidades, centros de reunión, instituciones académicas", en El exilio español"" op, cit" pp, 120-121, También en José Luis de la Loma, "El Ateneo Español en México", en José Luis Abellán, El exilio español de 1939, Madrid, Taurus, vol, III, pp, 287-291,

43Sobre Gallástegui, véanse "Homenaje a Gallástegui", núm. monográfico especial de la Revista Económica de Galicia, 1962; Ciclo de conferencias. Homenaje a Cruz Gallástegui Unamuno Director-Fundador de la Misión Biológica de Galicia, Pontevedra, Servicio Agrario de la Diputación Provincial, 1985; Antonio Odriozola, "Gallástegui, Cruz Ángel" y "Misión Biológica de Galicia", en Gran Enciclopedia Gallega, Santiago de Compostela, S. Cañada, vol. XV, 1974, pp. 93-97 Y vol. XXI, p. 98,respectivamente; Francisco Díaz-Fierros Viqueira "Gallástegui Unamuno, Cruz", en X. A. Fraga Vázquez y A. Domínguez, Diccionario Histórico das Ciencias e das Técnicas de Galicia. Autores, 1868-1936, La Coruña, Publicacións do Seminario de Estudios Gallegos, 1993, pp. 122-126 Y Miguel Cabo Villaverde, "O labor da Mision Bioloxica de Pontevedra ata 1939 e a reforma da agricultura galega en Cruz Gallástegui Unamuno", en Cuadernos de Estudios Gallegos, vol. XLIV, núm. 109 (1997), pp. 103-152.

47Santiago Álvarez, Galicia Nacionalidad Histórica, Madrid, De Ayuso, 1980, pp. 13-14.

49Datos suministrados por Ana Barahona,

50Prueba de ello son los siguientes estudios: Bibiano Osorio Tafall, "La auxosporulación de Bacteriastrum hyalinum Lauder", en Boletín de la Sociedad Española de Historia Natural, núm. 25 (1935), pp, 111-124, "El plancton como fuente de alimento", en Revista de la Industria Conservera núm. 17 (1935), pp, 1-8 Y "Observaciones sobre diatomeas planctónicas del mar de Galicia", en Boletín de la Sociedad Española de Historia Natural, núm, 26 (1936), pp. 61-90.

52Bibiano Osorio TafaIl, EI Mar de Cortés, México, s.e., 1942, Rotíferos planctónicos de México, México, s.e., 1942 y El Mar de Cortés la productividad fitoplanctónica de México, México, s.e., 1943.

53José Cuelli, "Ciencias médicas y biológicas" en El exilio español" Op, cit., p. 257. Entre los trabajos de Osorio Tafall sobre este tema destacan "El mar de Cortés y la productividad fitoplanctónica de sus aguas", en Anales de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, vol. CXI, núms. 1-2 (1945), pp. 73-118 Y u plataforma continental y la incorporación de sus riquezas naturales al patrimonio nacional, México, s.e., 1946. Otras obras de interés del mismo autor fueron Yucatania: Ensayo de Síntesis, México, s.e., 1946; El destino marítimo de México, México, s.e., 1947; Un capítulo de la geografía económica de México e islas mexicanas del Pacífico, México, s.e." 1948; Mares e Islas Mexicanas del Pacífico, México, s.e., 1949 y La planeación del aprovechamiento de los recursos naturales renovables para la industrialización de México, México, s.e., 1950.

54 Bibiano Osorio Tafall, "La expedición del M, N. "Gracioso" por aguas del extremo noroeste mexicano.1. Resumen general", en Anales de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, vol. 111, núms. 3-4 (1944), pp. 331-360.

55Bibiano Osorio Tafall, "Genética y mejoramiento humano", en Anales de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, núm. 3 (1941), p. 15; "La ciencia moderna, Adquisiciones recientes sobre virus", en Ciencia, vol. IV, núms, 2-3 (1943), pp. 49-62; "La ciencia moderna, Adquisiciones recientes sobre virus", en Ciencia, vol. V, núms. 6-8 (1944), pp, 145-158; "La ciencia moderna. Adquisiciones recientes sobre virus", en Ciencia, vol. VI, núm, 2 (1945), pp. 42-58; "La ciencia moderna. Adquisiciones recientes sobre virus", en Ciencia, vol. VI, núms. 7-8 (1945), pp, 243-252; "La ciencia moderna. Adquisiciones recientes sobre virus", en Ciencia, vol. VI, núms. 10-12 (1945), pp, 337-352.

56 Osorio Tafall tradujo el libro de Hopkins, Farm Management, bajo el título Administración Rural, el primer texto sobre esta materia impreso en América Latina, (México, 1949), Otros títulos de esta época son: Bibiano Osorio Tafall, Asistencia técnica de las Naciones Unidas para el desarrollo económico, México, s.e." s.F., Rebelión y violencia en la sociedad opulenta, Nicosia, s.e., 1972 y El mundo en 1980, Nicosia, s.e." 1973.

57 S. Álvarez, Osorio Tafall", op, cit pp. 171-172,

58 Miguel Cordero del Campillo, Aspectos de la Vida de D. Félix Gordón Ordás, (1885-1973), Oviedo, Universidad de Oviedo, 1973, pp. 24-26.

59 Homenaje de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de León a los Excmos. Don Santos Ovejero y del Agua y Don Félix Gordón Ordás, León, Universidad de León, 1996.

60 C. Cordero, op. cit., pp. 22-23.

61 Veáse sobre estos temas y los siguientes Alfredo Baratas y Joaquín Fernández Pérez. "Proyectos de mejora y desarrollo ganadero de la Dirección General de Ganadería de 1931 a 1936", en Liull, núm. 12 (1989), pp. 309-322.

62 Citado por C. Coredero, op cit., p. 28.

63 Ibid, p.29.

64 El decreto de constitución de este organismo puede consultarse en un folleto que la Asociación Nacional de Veterinaria Española publicó en 1932 con la colaboración de la editorial Espasa Calpe. Este folleto está editado en español, francés, inglés y alemán.

65 José María del Valle, Las instituciones de la República española en el exilio, París, Ruedo Ibérico, 1976, pp. 45-46.

66 Ibid, pp. 53-54.

67 Ibid, p. 321.

68 Ibid, pp. 331-332.

69 Ibid, pp. 332-338.

70 F. Giral, Ciencia española..., op. cit., pp. 334-335.