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La lengua de Michoacán.
(P'urhépecha o tarasca)
 

Moisés Franco Mendoza
El Colegio de Michoacán, A. C.
 

El franciscano fray Maturino Gilberti, escritor religioso del siglo XVI, nos legó entre sus obras el Dialogo de doctrina christiana en la lengua de Mechuacan, en la cual me voy a apoyar para emitir mi opinión so­bre el tan traído y llevado tema del nombre de los antiguos pobladores de Michoacán y de sus descendientes, si son tarascos o p'urhépecha.

El autor por alguna razón denomina lengua de Michoacán a la que también se ha llamado p'urhépecha o tarasca. En el mismo siglo XVI encontramos otras obras escritas en lengua náhuatl cuyos auto­res no la designan con ese nombre sino con el nombre de "lengua mexicana". Parece que no había gran preocupación por el nombre preciso en aquel entonces.

Sobre el autor y la obra mencionada estoy haciendo un estudio y en éste, he preferido usar el vocablo p'urhépecha y no el otro, tarasco -que es el tradicional y comúnmente aceptado, mas no por los nati­vos- para referirme tanto a la lengua que Gilberti denomina "lengua de Michoacán", como a los antiguos pobladores del territorio michoacano y a sus descendientes, y, finalmente, a su cultura.

1.Hay una discusión acerca del nombre que deben llevar los antiguos pobladores de Michoacán y sus descendientes, y natural­mente, lo que se relaciona con ellos, como es la lengua, su tradición, costumbres y, en general, su cultura.

Existen dos corrientes entre los estudiosos de lo michoacano que se desdoblan, más o menos de la siguiente manera. Unos, sostienen que el nombre gentilicio debe ser tarasco(s), porque hay una base do­cumental histórica que así lo confirma. Estos documentos relativos a Michoacán son: la Relación de Michoacán,[1] la Relación de Pátzcuaro,[2] la Relación de Cuiseo de la Laguna [3] y una descripción de Bernardino de Sahagún en Historia General de las Cosas de la Nueva España. [4] Según la primera de las Relaciones, algunos michoacanos en los días de la con­quista española daban mujeres a los soldados, y por esa razón los consideraban sus yernos, y en su lengua les decían tarascue. Los espa­ñoles en correspondencia los denominaron tarascos, pero no sólo a sus suegros sino que extendieron el nombre a todos los pobladores del territorio michoacano. Y de ahí hasta la posteridad parece que serán tarascos.

También argumentan que a manera de prescripción adquisiti­va, este nombre ya ganó terreno por el solo transcurso del tiempo para quedarse, pues desde el siglo XVI -a pesar de que a partir de mediados del siglo XX empezó a controvertirse el nombre- hasta la fecha ha perdurado y aún le queda larga vida.

Y la tercera razón es porque entre los estudiosos de lo michoacano -ya nacionales o extranjeros- el nombre tarasco ha sido aceptado y reconocido, por consiguiente, ha echado raíces que no conviene arran­car, por haberse internacionalizado.

2.Los que sostienen la postura contraria a la anterior, también se fundan en otro documento, chiquito por cierto, porque el tamaño no es de la talla de la Relación de Michoacán, pero histórico también y con el mismo nombre de Relación, pero de Cuiseo de ¡a Laguna. En este documento se informa que "su lengua y su gente" se llamaban purépechas, en la gentilidad, es decir, antes de la llegada de los espa­ñoles a Michoacán. La información se levantó en agosto de 1579 con la participación de ancianos nonagenarios y algunos aún de más edad, quienes en esa fecha conocían las cosas antiguas relativas a la organi­zación y gobierno de su pueblo. Por alguna razón los de la corriente contraria no consideran suficiente este documento y la desestiman para comprobar el antiguo nombre de los pobladores de Michoacán.

3.Replican algunos contra los segundos, apoyándose en la Re­lación de Tiripitio,[5] que la lengua se llamaba "lengua de Tzintzuntzan" porque el irecha (rey) tenía su cabecera en aquel pueblo. Al respecto, habría que tomar en cuenta que cuando llegaron los españoles a Michoacán, el irecha que gobernaba "la provincia de Michoacán", nombre que impusieron los españoles para referirse al territorio de Michoacán, ciertamente tenía su asiento en Tzintzuntzan. Sin em­bargo, sus antecesores, según la Relación de Michoacán, procedían de los linajes chichimecas que arribaron a la región lacustre de Pátzcuaro, cuando ya estaba poblada por otras etnias. Existía una cultura seden­taria anterior y los pobladores ya hablaban una lengua propia que luego adoptaron o la reaprendieron los chichimecas. Por consiguien­te, los chichimecas no inventaron la lengua -cuyo nombre se discute-ni tampoco era la lengua propia de Tzintzuntzan porque la que se hablaba ahí, y naturalmente la que hablaría el irecha, era la misma que se hablaba en la "provincia".

4.Los sostenedores de la corriente pro tarasco argumentan que el término purépecha es degradante y ofensivo, porque implica un es­caño en la clase social que estaría en el último peldaño, en el más bajo.

El significado del vocablo es el equivalente al de macegual, (náhuatl), de macehualli, villano, plebeyo. En tal virtud, es preferible conservar el gentilicio tarasco porque históricamente tiene fundamento. Actualmen­te contamos con más elementos para sostener que el vocablo purépecha, semánticamente tiene más acepciones y que macegual es sólo una de ellas. No sería sostenible por tanto, esa posición.

5.¿Qué dice Gilberti al respecto? Nada explícito ni concreto. Sin embargo, hace dos distinciones en la práctica. Una, cuando se refiere en sus obras a la lengua, la denomina "Lengua de Michoacán". En cambio, cuando se refiere a la población de Michoacán, en general, usa el término purépecha. El significado de esta palabra corresponde al de los vocablos españoles: gente, multitud, pueblo, población, habi­tantes, personas, etc. Estas acepciones se constatan una y otra vez en los textos del Dialogo de doctrina christiana en la lengua de Mechnacan.

6.Hay otra denominación para designar a la gente de Michoacán que es michoaque, cuyo uso es menos generalizado, y al parecer, nadie lo cuestiona. Suele nombrarse a los michoacanos de esta manera para contraponerlos a los mexicas.

¿Por qué lengua de Michoacán, según Gilberti?

Existen dos hipótesis al respecto. Cuando los españoles se apo­deraron del territorio michoacano, su capital, según la Relación de Michoacán, llevaba el nombre de Michoacán (lugar de pescadores o que tiene pescados) o Huitzitzillan (lugar de colibríes), vocablos per­tenecientes a la lengua náhuatl, mientras que en la lengua del lugar se denominaba, como hasta hoy en día, Tzintzuntzan, es decir, lugar de colibríes. Algunos hablantes de la región le nombran Tziúntzan, al parecer no cambia su significado. Probablemente Gilberti, siguiendo el criterio de los europeos, prefirió ese nombre por alguna de estas razones: Una, por ser la lengua que se hablaba en la capital de la iréchequa, Michoacán o Tzintzuntzan,[6] consecuentemente, por exten­sión, tomando la parte por el todo, se aplicaba a todo el territorio. O viceversa, la lengua se hablaba en la capital porque era la misma que se hablaba en la mayoría de los pueblos del territorio michoacano, como lengua franca de la iréchequa frente a las lenguas locales o regio­nales que eran varias: nahua, matlalcinca, teco, chichimeca y otras.[7]

En este contexto la denominación resulta acertada porque efec­tivamente la lengua se entendía en la iréchcqiia, dicho en otras palabras, en el territorio gobernado por el irecha o cazonci. Las Relaciones 1/ Me­morias de la Provincia de Míchoacán 1579-1581, confirman el uso al señalar que en la mayoría de los pueblos se hablaba la lengua tarasca es decir, la lengua de Michoacán, aunque a la vez también se habla­ran otras lenguas en áreas menores.

7.Los descendientes de los antiguos michoacanos ¿Qué dicen7 Afirman llamarse purépecfia desde tiempos inmemoriales. Sostienen una oposición cada vez más fuerte, a partir de mediados del siglo pasado, contra la designación de tarascos. La razón también es his­tórica pero no documental sino transmitida por vía de la tradición oral, sostenida a través de los siglos. Esta tradición no se ha perdido porque ha estado bien arraigada y se manifiesta en la forma de autonombrarse. Usan los términos: puré o p'urhé, (singular) y purec'na o p'urhécha (plural). El vocablo más usual es: purépeclia o p'urhépectia, tanto para el singular como para el plural. Su significado general es: gente, gentes, "somos gente". Cuando quieren definir una identidad particular de pertenencia, complementan al término p'urhépecha dando el nombre del pueblo de donde son originarios, por ejemplo, p'urhé o p'urhépecha P'ámatakuarhu anapu, significa: gente o habitante de Pamatácuaro. Supongo que en el caso de ¡os antiguos pobladores del territorio que los nahuas designaban Michoacán, también les era sufi­ciente designarse purépeclia y para mayor detalle complementaban dando el nombre de su pueblo. Sobre esta tradición la Relación de Michoacán, a mi parecer, la confirma cuando usa la expresión: Zacapu hireti, que significa: habitante o poblador de Zacapu, sobreentendien­do el vocablo purépeclia.

Cabe señalar que cada vez más, se reivindica el nombre de purépeclia y se rechaza por consiguiente el de tarasco. Se reacciona ante los que desde el exterior de las comunidades les dan este nombre. Más aún, lo consideran ofensivo.

8.Con los antecedentes expuestos, mi preferencia para referir­me a la lengua nativa mediante los vocablos: p'urhépecha o Michoacán. indistintamente, y no el otro, tarasco, obedece a que ei primer nombre es el que le asigna Gilberti a la lengua que se hablaba en el territorio gobernado por el trecha. Y el segundo, porque era "la lengua del pue­blo", la que se hablaba en todo el territorio llamado Michoacán, como lengua franca. El nombre "tarasco" surge como apodo a partir de la conquista, ya que antes, la gente y su lengua se llamaban purepeclia. La Relación de Cusco de la Laguna, en mi opinión, solamente confirma la tradición ya existente, no se crea la designación a partir de ese documento.

Notas


 

[1]Jerónimo de Alcalá, Relación de las ceremonias y rictos y población y gobernación de los indios de Inprovincia de Meclmacáii, Moisés Franco Mendoza coordinador de edición y estudios, México, Hl Colegio de Michoacán, Gobierno del Estado de Michoacán, 2000, p. 660. "Y los españoles, antes que se fuesen, llevaron dos indias consigo que le pidieron al cazonci. de sus parientas, y por el camino juntábanse con ellas y llamaban los indios que iban con ellos a los españoles, tarascue, que quiere decir en su lengua yernos. Y de allí ellos después empezárosles a poner este nombre a los indios y en lugar de llamarles tarascue, llamáronlos tarascos, el cual nombre tienen agora y las mujeres tarascas".

[2]Relaciones Geográficas del siglo XVI: Michoacán, edición de Rene Acuña, México, Universidad Autónoma de México, Instituto dé Investigaciones Antropológicas, Etnohistoria Serie Antropológica: 74, 1987, p. 198. [Relación de Pátzcuaro] "13 TI La lengua que hablan los naturales desta dicha ciudad es [la] que llaman tarasca, común a toda la provincia: es clara y fácil, v que, en alguna manera, se llega a la latina. Llámase tarasca, porque los naturales tienen este nombre de tarascos desde que n makqi is vino a esta tierra, a causa de que los españoles, pidiéndole mujeres, los caciques y los principales les daban sus hijas propias y los llamaban i \k \st ti, que quiere decir "suegros o "yernos". Y, como usaban tanto deste vocablo, los espa­ñoles e indios mexicanos los comenzaron a llamar tarascos. Y ésta es la verdadera y cierta razón por que se llaman así, aunque algunos digan otra cosa", [8 de abril de 1581].

[3]O; cit. pp. 81-82. [Relación de Cuiseo de la Laguna] "13 1 En cuanto al capítulo trece: La lengua questos naturales hablan dicen que, en su gentilidad, la nombraban ii khtuia, que es como si dijésemos "lengua de hombres trabajadores". Y este nombre se les daba, a causa de que su rey, ordinariamente, los llevaba cargados a las guerras, y los hallaba más fuertes, así para esto como para sus sementeras. Este nombre que ahora se les da de /áraseos, dicen los naturales que se lo pusieron los españoles que los conquistaron, en una refriega que tuvieron con ellos sobre el pueblo de Tsintsontsa, por razón [de] que dieron a un indio dar voces, llamándole, "iarasco, tarasco" qvie en su lengua quiere decir" ¡ah, suegro! ¡ah suegro! Y, ansí, los españoles les llamaron, de ahí en adelante, indios tarascos: mas, en efecto, ellos, en su gentilidad, se llamaban pnrepechas". [Entre el 28 de agosto de 1579 y 1 de septiembre del mismo año].

[4]Fray Bernardino de Sahagún, Historia General de las Cosas de la Nueva España, 2 tomos, España, Edición de Juan Carlos Temprano, Crónicas de América, 2003. En el Lib. 10, Cap. 29, p. 866 dice: "Su dios que tenían se llamava Taras, del cual, tomando su nombre los michoaques, también se dizen tarascos. Y este Taras en la lengua mexicana se dize Mixcóatl, que era dios de los chichimecas, ante el cual sacrificavan culebras, aves, conejos, y no los hombres, aunque fuesen cautivos, porque se servía de ellos como esclavos".

[5]Relacionen Geográficas del siglo XVI: Michoacán, op. cit., p. 340. "La lengua c¡Lie hablan estos naturales se llama, en su vulgar, ZINTZUNTZA NABU VANDAUA; nosotros la llamamos lengua tarasca. Llamábanle los naturales ZINTZUNTZA NABU VANDAUA;  porque su rey de Mechoacan tenía su asiento y cabecera en un pueblo desta provincia, que se dice Tztntzontza".

[La expresión: Tzintunt/a nabu vandaua, actualmente la diríamos de esta manera: Tziiitzuntzaiiapu vandaqua, es decir, la lengua que >e habla en Tzintzuiilzaii.]

[6]Relaciones  y Memorias de la Provincia de Miclioacán, 1579-1581,  Alvaro Ochoa S y Gerardo Sanche/ D.. editores, México, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y Ayunta­miento Constitucional de Morelia, 1985, p. 180. En esta obra se refiere que en Tiripitío "La lengua que hablan estos naturales se llama, en su bulgar, tzitzuntzanave vandaua, nosotros le llamamos lengua tarasca. Llamavanle los naturales tzintzuntzauave vandaua porque su rrey de Medioacan tenia su asiento y cabecera en un pueblo de esta provincia que se dize Tzintzontza".

[7]Jerónimo de Alcalá, op. cit., p. 524, hace referencia de la existencia de grupos étnicos: nabatlatos de Copúan y los otomíes de Taximaroa, y por supuesto, de los linajes chichimecas. Delfina K. López Sarrelangue La nobleza indígena de Patzcuaro en la época virreinal. Mexico, instituto de investigaciones Históricas, ,1965 p. 30 señala que "En los limites con Guerrero vivían los cuitlatecuas; en el interior del mismo cuitlatecuas y chontales, en torno del lago residían los nahuatlatos (tribus de habla nahua). a: occidente, los tecos ( o sea, toltecos, del mismo idioma) pequeños grupos de otomíes al sur y al este, y en el centro, los matlaltzincas que allí eran llamados 'pirindas'".