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El Gentilicio[1]

 Blanca Cárdenas Fernández
Escuela de Lengua y Literatura Hispánicas
 Universidad Michoacana
 

a) Michoacanos

A LOS Michoacanos autóctonos se les llama indistintamente tarascos y p'urhepechas; sin embargo, existe una diferencia tanto históri­ca como de sentido en cada uno de ellos. En lo que respecta al gentili­cio michoacanos, se deriva de Michoacán o país de pescadores, que "fue el nombre que dieron los nahuas (...) a esa región de numerosos lagos ricos en peces". Bravo Ugarte muestra la composición de la pa­labra como sigue: "Michoacán -dice- se deriva de michi, pez, y las partículas hua, posesiva y can, locativa.[2]

Fray Juan de Torquemada en su Monarquía Indiana dice que "Mechhuacan quiere decir, lugar de pescado (sic) (...) y es abundante de mantenimientos".[3] Por su parte, fray Bernardino de Sahagún se refiere a los michoacanos como michoaques u "Hombres abundantes de peces".[4] En el Códice Ramírez se habla de Michoacán como de la "Tierra de los que poseen el pescado" [5] Definiciones que coinciden todas.

Respecto a este gentilicio, don Eduardo Ruiz hace la siguiente observación:

 

Michámacuan. Creemos que éste es el verdadero nombre primitivo de Michoacán. Escrita Michhuacan, la palabra es mexicana y significa 'lu­gar de pescados', según unos autores, o 'lugar de pescadores' según otros, pero escrita Michámacuan, es tarasca y significa 'estar junto al agua'. Esta es la situación de Tzintzuntzan y de Pátzcuaro, y por eso los indios llamaban a estas ciudades indistintamente con aquel nombre.[6]

 

Actualmente esta palabra náhuatl-o en su defecto Michámacuan- es la que sigue utilizándose para nombrar a los habi­tantes de la región de los lagos abundantes en peces; pero a los mestizos, no así a los michoacanos antiguos, a los propios y originarios michoacanos a quienes se les ha particularizado en un concepto y en una comunidad "aparte", como p'urhepecha o tarascos. Estos gentilicios evidencian la concreción del lenguaje, pues el hecho de diferirlos de los mestizos con tales gentilicios muestra también la ac­ción concreta del despojo de tierra y riqueza de que fueron y siguen siendo objeto.

 

b) Tarascos

 

En lo que se refiere al gentilicio tarascos, dice fray Bernardino de Sahagún que se deriva del Dios Taras, del cual tomaron los indios michoacanos su nombre. Sin embargo, el Dr. Nicolás León y el Lie. Eduardo Ruiz -P'orhe, oriundo de Paracho-, coincide en que el dios al cual se refiere Sahagún se llamaba Tarex y era venerado en Tarécuato (hoy Tarécuato), por lo que sólo se trata de una deformación que el fraile hizo de la palabra.

El Arqueólogo José Corona Núñez, estudioso contemporáneo de los p'urhepecha, en su obra Mitología Tarasen, defiende el gentilicio propuesto por Sahagún diciendo: "No sabemos por qué pero muchos creen inexacto lo que dice Sahagún de Tahras y que de él se originó el nombre de tarascos dado a los michoacanos. Y para fundamentar su defensa se apoya en Dioses y Rictos de Gentilidad de Pedro Ponce de León, contemporáneo de Sahagún, quien en su tratado compara a este dios pórhe con Mixcóatl y con Huitzilipochtli; comparación de la que se vale Corona Núñez para concederle a Tharas una importancia que no tenía entre los p'urhepecha. Esto se puede demostrar en el hecho de que, al ubicar Corona Núñez a esta deidad en la Relación de Michoacán, lo equipara con Tharas Úpeme:

 

En mejor comparación Thares Úpeme (anciano engendrador), como lo nombra la Relación de Míchoacán, equivale a Techcatlipoca de los mexica, porque ambos son hechiceros y tienen un pie sacrificado, son señores de la noche, señores del Poniente (...) como hechicero su tona o disfraz es el guajolote, se llama (uexolotl, el vuejo Xólotl) (...) En tarasco este animal, el guajolote, se llama tharechu nombre claramente de la deidad que representa: thares.[7]

 

Sin Embargo, Tuseupeme, como aparece escrito en la Relación, nada dice este documento que pueda ser comparado con las deidades mexica ni con los hechiceros, ni con el guajolote, como lo asegura Corona; es mencionado sólo una vez y únicamente para decir que esta deidad pertenece a la tribu de Oresta, señor de Cumachén: Este pueblo de Cumachén, asentado en Michoacán desde la primera inmi­gración de hablantes de lengua "p'orhe", tenía como dios principal a Turesupeme, y los de la segunda inmigración traían como dios a Curicaueri. Dice la Relación de Michoacán que los últimos llegaron so­metiendo con fiereza a los ya asentados, por lo que éstos intentaron robarles el dios Curicaueri a aquéllos para que los protegiera y les diera la fiereza que caracterizaba a los que acababan de llegar; pero el dios "Curicaueri dióles enfermedades a los que lo llevaban: correncia y embriaguez. Y dolor de costado y estropeciamiento, de manera que suele vengar sus injurias"[8] Gracias a estas enfermedades que el dios provocó a sus raptores, pudo ser recuperado por sus dueños.

El intento del robo del dios, por parte de los de Cumachén, indica evidentemente que Curicaueri tenía más poder que Turesupeme; además éste, al ser mencionado sólo una vez en la Relación, aparece insignificante como para que los michoacanos adoptaran de él su gen­tilicio.

Eduardo Ruiz y Nicolás León afirman que el verdadero origen del gentilicio tarasco proviene de la palabra tarascue, que significa yerno (algunos extienden este significado también a suegro, y cuñado). La opinión de Ruiz es que:

Los primeros cuatro españoles que llagaron a Tzintzuntzan, capital de Michoacán, fueron obsequiados por el rey dando a cada uno de ellos una de sus hijas. Por esta razón, los indios los designaban con el nom­bre de tarascue-sti (son los yernos) y los españoles, oyendo tantas veces esta palabra, empezaron a poner ese nombre a los moradores de aquel país [9]

 

En la Relación de Michoacán encontramos la misma versión que don Eduardo Ruiz y Nicolás León, en la cual, sin duda se basaron ellos:

 

...los españoles, antes que se fuesen, llevaron dos indias consigo, que le pidieron al cazonci de sus parientas, y por el camino juntábanse con ellas y llamaban los indios que iban con ellos a los españoles, tarascue, que quiere decir en su lengua yernos. Y de allí ellos después empezáronles a poner este nombre a los indios y en lugar de llamarlos tarascue, llamábanlos tarascos. Y córrense muchos de estos nombres, dice que de de allí les vino, de aquellas mujeres primeras que llevaron los españoles a México, cuando nuevamente vinieron a esta provincia. [10]

 

El Dr. Ireneo Rojas[11] nos aclaró que T'aresí (Taras, Tharas, Tarex) no es un ídolo (dios) específico, sino el concepto ídolo, tal y cómo lo traduce Gilberti; al igual Ruiz y León, opinan que el gentilicio tarasco viene de tarasíkue, que significa yerno, no suegro ni cuñado y que, en efecto, apareció cuando los españoles tomaron las mujeres p'urhepechas, "ya que como ellos no traían mujeres españolas -dice-, y las que llegaron después eran casadas, se dieron uniones de españo­les con indias". Estas uniones eran normales para los p'urhepecha; por esta razón, los extranjeros fueron aceptados como yernos y así se les decía. Taras'ikue; pero los invasores deformaron esta palabra y la volcaron hacia los mismos naturales para designarlos en comunidad.

Actualmente el nombre tarascos es ofensivo para algunos p'urhepecha, porque la asocian con las implicaciones sociales que trajo consigo la muda del gentilicio michoacanos al de tarascos, ya que con ella los autóctonos abandonan el ser michoacanos para transformar­se en tarascos, pero al mismo tiempo dejan de ser dueños de Michoacán y se convierten en una comunidad de cuñados y suegros cuya única responsabilidad era la de proporcionar mujeres a los invasores para su satisfacción sexual, fuerza de trabajo y recursos naturales para su enriquecimiento.

 

c) P'urhepecha

 

Los michoacanos autóctonos, actualmente, prefieren llamarse p'urhepecha que significa en su lengua, según don Eduardo Ruiz "los aliados", "los que se visitan". El significado coincide con el que le dan algunos de mis informantes en contraposición con Gilberti, quien tra­duce la palabra como plebeyos.

Don Eduardo Ruiz retoma el gentilicio p'urhepecha al tiempo de la peregrinación de este pueblo cuando un día arribaron al lugar habitado por los teques y los mariches,[12] quienes los recibieron y los alojaron en un lugar que llamaron Caracha (Caracas hoy). Allí vivie­ron por algún tiempo y, en el transcurso de este, hacían visitas a las tribus amigas, de las que resultaron no pocos matrimonios.

 

Poco a poco estas visitas formaron el carácter nacional de aquel pueblo, y desde aquella remontísima época adoptaron como gentilicio el nom­bre de purhepecha.

 

Al pie de esta página don Eduardo Ruiz aclara: Aún conser­van esta costumbre los indios de Michoacán y son atentos, ceremoniosos y corteses en tales visitas. Hay un pueblo en la rivera del lago de Pátzcuaro que se llama Purenchécuaro; la tradición refie­re que era un sitio en que el rey de Asajo (Asaxo) visitaba al emperador de Tzintzuntzan. Hemos visto ciertos títulos de propiedad de una comunidad indígena que confirman esta tradición. [13]

Desde este punto de vista, el gentilicio tarasco les fue impuesto a los michoacanos por el conquistador como un acto de agresión sexual a sus mujeres; en cambio el de p'urhepecha[14] ellos mismos lo escogie­ron para sí por la tradición y la costumbre en el acto de la visita o de la alianza como una verdadera ceremonia con la cual identificaron su ser.

En lo relacionado con el gentilicio p'urhepecha el Dr. Rojas [15] nos mostró dos acepciones determinantes en tal significado p'orhejkuti, [16] soldado; y p'orhepe, campesino; esta última según él engloba y todavía engloba a todos los p'urhepecha, aún a los que ejercen otro oficio, como carpintero, alfarero, etcétera, ya que tam­bién éstos cultivan la tierra por la necesidad de alimentarse. El cultivo de la tierra y la guerra son dos actividades importantes que caracteri­zaron a este pueblo en la época prehispánica.

En el Vocabulario en Lengua de Michoacán (Diccionario de la len­gua tarasca) de Matutino Gilberti, encontramos otros términos también referentes al gentilicio p'urhepecha en sus acepciones de visitadores y comunitarios:

 

Purexhaperaracua,                        seguir a otros o hacer algo de comunidad.
Purexahperi,                                    el que sigue a otros o trabaja
Purembehpeni,                               hospedarse en casa ajena
Purenguren,                                     huésped
Purezmaruhpeni,                            visitar a menudo a otros
Pureuacurati,                                  vagabundo
Purehpenoni,                                  llegar a donde están otros viviendo
 

Los términos del vocabulario podemos dividirlos en tres gru­pos:
 

1.   Y purrexiihperi y purexperaqua serían los que hacen una actividad en grupo, en comunidad.
2.   pitrenibelipeni, purengnurcri 1/ piirezmaruhpeni o los que visitan.
3.   pureuacurati y purelipenoni; o sea los vagabundos, los nómadas que llagaron al lugar donde ya había pobladores

 

Estos tres grupos caracterizan muy bien a los p'urhepecha, en su ceremonia en el acto de la visita, por su arraigo a la realización comunitaria de todo tipo de actividades y como pueblo guerrero nó­mada que se sedentarizó en Michoacán en las riveras de sus lagos.

Respecto de la raíz p'orhe, el Diccionario Grande de la Lengua de Michoacán al decir que "Esta raíz, puré, significa pasearse, pelearse" sólo hace énfasis en el carácter nómada y belicoso de este pueblo; carácter con el cual es identificado por los habitantes de las islas y de las riveras del lago de Pátzcuaro desde que los chichimecas llegaron a Michoacán. El gentilicio p'urhepecha lo han adoptado los naturales de Michoacán por su origen histórico y por la actividad que los identificó como los nómadas guerreros que se establecieron en la región de los lagos, imponiéndose y venciendo a los pueblos ya asentados en la región, y como hombres del pueblo identificados y unidos racialmente, en el trabajo y en la guerra. Creemos, pues, con el Dr. Rojas, que el gentilicio p'urhepecha no puede determinarse definiendo sólo una de esas palabras, sino elaborando un solo concepto con el conjunto de ellas.

José Corona Núñez, además de querer imponerles el nombre de tarascos a los naturales, se manifiesta en contra del gentilicio p'urhepecha alegando que a los michoacanos "se les llamaba tarascos desde antes de ía conquista española";[17] sólo que, en primer lugar, fundamenta sus afirmaciones en autores que no se dedicaron al estu­dio de la cultura p'urhepecha como Sahagún y Muñoz Camargo, quienes en sus libros la mencionan muy brevemente; en segundo, es­tos autores escribieron sus obras varias décadas después de la conquista, cuando ya se habían adoptado el gentilicio tarascos, por lo que resulta coherente que llamaron así a los michoacanos.

 

Por eso -dice Corona Núñez- los historiadores y cronistas del siglo XVI los llamaron tarascos, como Sahagún, que escribió auxiliado por infor­mantes indígenas, y Muñoz Camargo, mestizo tlaxcalteca y notable historiador que sirvió de interprete a los españoles, en su Historia de Thixcala siempre nombró tarascos a los michoacanos y nunca supo lo de tarascue. Fray Matutino Gilberti nombra a su obra principal Diccionario de la Lengua Tarasca o de Midioacán. [18]

 

Las alusiones que hace Corona Núñez a Muñoz Camargo y a Gilberti no demuestran sus argumentos, primero, porque las obras de éstos son posteriores a la conquista y, segundo, porque el título origi­nal del libro de Gilberti es Vocabulario en Lengua de Midioacán, compuesto por el reverendo padre Fray Matutino Gilberti de la orde(n) del serápluco padre sant francisco, 1559; tal vez Corona se refiera a la edición de Balsal que presenta la obra con el título de Diccionario de la lengua tarasca o de Midioacán. [19]

Siguiendo las argumentaciones de Corona Núñez, volvemos al tan defendido dios taras para señalar que al final de la obra se Sahagún, Historia General de las cosas de la Nueva España, Ángel María Garibay anexa un vocabulario al cual se refiere: "Se da la voz como lo usa Sahagún, por lo cual la grafía suele ser diferente de lo tradicio­nal".[20] Este comentario es una prueba fehaciente de la deformación que los frailes hicieran de los idiomas autóctonos, incluyendo el "p'orhé" y es precisamente en este vocabulario en donde se encuen­tra Taras definido por Garibay como "falsa etimología de 'tarascos'". [21]

La insistencia de Corona Núñez por afirmar el gentilicio de tarascos lo lleva a negar el de p'urhepecha:

Lo insultante de purhepecha viene de que así eran designados los tarascos por los conquistadores y encomenderos que los tenían de esclavos, como un nombre despectivo que se tradujo por maceguales, villanos (ver el diccionario), y en la era porfiriana por "la plebe". No es correcto llamar plebes o maceguales, o villanos a los tarascos.[22]

Siguiendo el consejo de Corona, vimos el Diccionario de la len­gua tarasca, de Matutino Gilberti, y en la p. 92, dice efectivamente: "purépecha; maceguales, la gente común".[23]

Con la afirmación de Corona Núñez y con la definición que hace Gilberti de la palabra, se evidencia la concreción del lenguaje: un tema cargado de una significación en la época prehispánica, con la conquista adquiere una carga y un sentido ideológico de someti­miento. El p'urhepecha pierde su condición de guerrero, visitador aliado, de campesino y comunitario para convertirse en plebeyo, en la clase más baja de la sociedad conquistada, de aquí que no tenga nada de extraño que Gilberti haya traducido p'urhepecha como maceguales o plebeyos: p'orhe ha sido identificado con plebeyo de la misma manera que negro con esclavo, de aquí que estas palabras ten­gan un significado lingüístico y otro meramente social. Este hecho muestra muy claro, por un lado que la carga ideológica o de sentido de las palabras depende del uso social del significante, y, por otro, que las clases sociales no nacen por voluntad divina, sino mediante el des­pojo y la rapiña que los más fuertes hacen de los más débiles.

Después de la lectura de los comentarios que hacen los estu­diosos de los p'urhepechas respecto al gentilicio de este pueblo, podemos concluir que, independientemente de cómo se hayan llama­do así mismos los pueblos de la segunda inmigración, es un hecho que al llegar a las riveras del lago de Pátzcuaro fueron llamados michoacanos por los náhuatls y por los pueblos de los alrededores, ya sea como derivado de la palabra náhuatl Michoacán o de la palabra Michámacuan cuyos significados ya hemos asentado al principio de este capítulo. Una prueba evidente de ello es que en la Relación de Michoacán aparece el gentilicio de michoacanos para designar a los habitantes de Tzintzuntzan y de Pátzcuaro, cuando se habla de los habitantes de otros pueblos, se dice: "los de Corínguaro", "los isle­ños" "los de Comachen",[24] etc. Tal parece que es hasta cuando el Cazonci regala a las mujeres parientas suyas a los españoles que aparece el gentilicio de tarascos, aludiendo, como ya vimos, al parentesco político. Este devela que el gentilicio p'urhepecha lo llevaron siempre, (de acuerdo a don Eduardo Ruiz) y lo retomaron contemporá­neamente; el de michoacanos lo adquirieron al asentarse en las riveras del lago; y el de tarascos les fue impuesto por los conquistadores.

Notas


 

[1]Texto tomado de Blanca Cárdenas Fernández. Los Cuentos en Lengua P'crhc. Un punió de visla

sociocrítico, Morelia, Universidad Michoacana, Presses Universitaires de Perpignan, Marges,

2003, pp. 41-50.

[2]José Bravo Ugarte, Historia susciuta de Miclioacáu, Moreíia, Morevallado Editores, TW?, pp

11-12

[3]Fray Juan de Torquemada, Monarquía indiana, México, Porrúa, 3 (., 6" ED., 1986, t.I, pp. 33n.

[4]Fray Bernardino de Sahagún, citado por Bravo Ugarte, O>    Cii., p.11

[5]Códice Ramírez, México, Porrúa, 1987, pie de p. 80.

[6]Eduardo Ruiz, Midioacán paisaje, tradiciones y leyendas, Morelia, Balsal, 1984, pp. 80

[7]José Corona Núñez, Mitología tarasca, Morelia, Balsal, 1984, pp. 16-17.

[8]Jerónimo de Alcalá, La Relación de Michoacán, (estudio preliminar y notas de Francisco Miran­da), México, SEP, 1988, 64.

[9]Eduardo Ruiz, oy. cü., p. 31.

[10]Jerónimo de Alcalá, op. cit., pp. 301-302.

[11]Coordinador General del Centro de Investigación de la cultura P'urhepecha. El doctor Rojas cree que a los españoles se les facilitó este gentilicio por la similitud con Tarascón, ciudad francesa cuyo gentilicio es, precisamente, tarasca, tarasca

[12]Incluso, don Eduardo Ruiz asegura que en Uruapan hay ciertas familias apellidados Mariche.

[13]ídem

[14]El término "p'orhe" se utiliza para el singular y p'urhepecha para el plural, ya que en esta lengua se pluraliza agregando la partícula -echa a la palabra. Algunos de los lingüistas investigadores actuales escriben p'urhepecha con apóstrofo, por ser una p aspirada en la pronunciación de esta palabra.

[15]Entrevista del 19 de agosto de 1998.

[16]En el Diccionario Grande de Michoacán está escrito purokuti y en el de Gilberti puroaiti.

[17]José Corona Núñez, Historia de los antiguos habilimfes de M/ihoatím, Morelia, B.ils-.W.  ivss. p.51.

[18]ídem

[19]Edición de 1983.

[20]Ángel Ma. Gnribav "Numeración, anotación y apéndice", en Fr. Bernardino de Sahagún. Historia General de las cosas de la Nueva España, México, Porrúa, 1992, p. 913.

[21]Ibidem, p. 944.

[22]José Corona Núñez, Mitología Tarasca, op, cit., p. 17.

[23]Matutino Gilberti, Diccionario de la Lengua tarasca, Morelia, Balsal, 1983, p. 51.

[24]Ver Jerónimo de Alcalá, op. cit., p. 208, entre otras.