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. | III MÉTODO DE ANÁLISIS
3.1. Metodología lexicográfica o aproximación terminológica 3.2. Traducción, fraseología y uso de córpora textuales 3.2.1. Selección del corpus 3.2.2. Textología comparativa y fraseología 3.3. Información Fraseológica en la base de datos 3.3.1. Criterios de selección de unidades fraseológicas 3.3.2. Criterios de ordenación de datos 3.3.3. Las colocaciones en la base de datos: acceso a la información 3.3.4. La ficha fraseológica 3.4. Selección de modelos teóricos 3.4.1. El modelo Lexemático-Funcional: aplicaciones al análisis fraseológico 3.4.1.1. Bases teóricas del modelo Lexemático Funcional 3.4.1.2. Descripción práctica en el MLF 3.4.1.2.1. El modelo Lexemático-Funcional: posibilidades de aplicación 3.4.1.2.2. El eje paradigmático del modelo 3.4.1.2.3. El eje contrastivo del modelo 3.4.2. Taxonomía gramatical fraseológica en el BBI Dictionary of English Word Combinations 3.4.3. El modelo del Explanatory Combinatorial Dictionary (ECD) 3.4.3.1. Funciones léxicas del ECD 3.4.3.2. Aplicación del modelo a una entrada de una unidad léxica especializada 3.5. La elección del dominio Cáncer Una vez analizadas las distintas perspectivas de estudio de la fraseología, pasamos a ver la metodología que ha guiado nuestro trabajo. Para ello, tomaremos posiciones en cuanto a la utilización de una metodología lexicográfica o terminológica y expondremos las bases de los distintos enfoques metodológicos que hemos considerado útiles para la descripción completa y sistemática de la fraseología en el área de nuestro estudio, tarea que nos ha llevado a estimar conveniente la fusión de varias metodologías que nos permiten formas coherentes y factibles de llevar a cabo el estudio descriptivo de la fraseología. Asimismo, las características idiosincrásicas del dominio del cáncer y del subdominio en el que hemos basado nuestro análisis serán expuestas antes de pasar a la aplicación de la metodología. 3.1. Metodología lexicográfica o aproximación terminológica En referencia al enfoque metodológico, el trabajo lexicográfico ha seguido tradicionalmente un enfoque semasiológico, mientras que la terminología se ha concentrado en adoptar un enfoque onomasiológico en el proceso de elaboración de productos; la lexicografía ha partido de la palabra para llegar al concepto, mientras que la terminología ha partido del concepto para llegar a su denominación, el término (Cabré 1997).
Como veremos, el panorama actual es bien distinto gracias a la investigación en herramientas nuevas, la existencia de distintas metodologías en el trabajo lexicográfico y el desarrollo de nuevos soportes que facilitan la consulta. Así, creemos que gracias al soporte electrónico, muchos de los problemas de espacio desaparecen, y la orientación onomasiológica no va en detrimento de la facilidad de manejo de la herramienta. Así, tal y como señala Picht (1995: 23), mientras que el soporte de papel exige, cuando la metodología escogida es la del enfoque onomasiológico, la inclusión de una lista alfabética de las palabras incluidas, el almacenamiento electrónico de datos elimina la necesidad de incluir un listado alfabético de las entradas. La orientación onomasiológica tiene su origen en el método de investigación de Aristóteles (cfr. Scheu 1944), que con una base taxonómica, exige la determinación de los géneros, especies y diferencias de las cosas. Ya en la edad moderna, en el S. XIX, con la obra de P.M Roget1, se llega a la clasificación conceptual basada en 990 divisiones. La validez de dicha obra sigue siendo evidente y su metodología ha seguido usándose en las obras posteriores. En este sentido, en la línea de Picht (1990) (cfr. Budin 1990, Galinski 1990), creemos que las unidades fraseológicas de los lenguajes de especialidad pueden y deben tratarse con métodos terminológicos. Romperemos con el enfoque prototípico expuesto más arriba sobre la orientación metodológica semasiológica en el trabajo lexicográfico y llevaremos a cabo una metodología mixta: por un lado, siguiendo las observaciones de Cabré (1993) y Cartagena (1996) entre otros, reconocemos la gran importancia que tienen las unidades del léxico general en los textos especializados, muy significativamente en los biomédicos, por lo que nos inclinamos hacia un enfoque lexicográfico en cuanto a las unidades objeto de análisis, puesto que pretendemos tomar en máxima consideración aquellas unidades del léxico general que forman parte del discurso de especialidad. Por otro lado, nuestro enfoque puede considerarse terminológico. En este sentido, siguiendo a Picht (1995), se representará la materia conceptualmente y se dará evidencia de las relaciones entre conceptos. La terminología debe servir como un arma de progreso para la lexicografía, ya que representa la unión entre dos aspectos de la producción de diccionarios: la descripción de la lengua y su ordenación por criterios culturales y enciclopédicos. En este sentido, la terminología es, o puede ser, una forma de acceso a las ciencias naturales. NOTAS
3.2. Traducción, fraseología y uso de córpora textuales Todos estos elementos han de verse reflejados en las obras de apoyo al trabajo del traductor si queremos hacer de ellas herramientas útiles para el traductor, pero ello carece de validez si no se toma como base el texto. De hecho, como bien apunta Baker (1993), el cambio de orientación, que pasa de una perspectiva conceptual a un enfoque situacional, y del significado al uso, es la base del desarrollo de una nueva forma de trabajar que, sin duda, toma el texto como centro de estudio. Firth (1968: 91) fue uno de los primeros en sugerir que un enfoque que conecte las estructuras y los sistemas de la lengua con las estructuras y sistemas en el contexto de la situación es más manejable y está más fácilmente relacionado con los problemas de la traducción. En la misma línea, Haas (1968: 104) subraya que, en la práctica, la correspondencia en el significado se traduce en la correspondencia en el uso; dos expresiones son equivalentes en significado sólo si existe una correspondencia entre sus usos. Halliday (1966: 40) señala que el análisis formal de la lengua es en sí un estudio del significado; aunque es justificable buscar criterios formales para las categorías lingüísticas, la dicotomía entre forma y significado es una oposición falsa. Recurrimos a los principios que desde Firth hasta Sinclair se han contemplado en la lingüística británica (Stubbs 1996: 25) y los hacemos nuestros en su validez para la traducción, la lexicografía y la terminología.
Sólo teniendo este esquema muy presente podremos llevar a cabo un análisis válido de las características colocacionales de los textos de contenido especializado con objeto de profundizar en las descripciones que hoy existen sobre la fraseología y llegar así a una descripción desde el uso. Este enfoque es esencial para contribuir a la tarea del traductor como "comunicador" que actúa en distintas situaciones de comunicación. En el trabajo con córpora, Teubert (1996: 250)1 distingue entre dos alternativas: córpora comparables y córpora paralelos. El primer grupo incluye textos en dos o más lenguas con la misma o similar composición. Un buen ejemplo de este grupo lo constituye la Network of European Textual Reference Corpora (NERC), que acabará siendo de igual tamaño e igual composición, en lo que se refiere a algunos rasgos de importancia, (Calzolari et al. 1994a). Por otro lado, un "corpus paralelo" es un corpus bilingüe o multilingüe que contiene un conjunto de textos en dos o más lenguas. En este grupo caben distintas posibilidades:
Si deseamos que el presente trabajo tenga valor para el traductor, ha de estar basado en textos reales, originales y traducidos, y además, como quiera que en la elaboración de diccionarios para el traductor hemos de recoger el uso real de la lengua en cuestión, en nuestro proyecto incorporaremos pues el uso de córpora textuales. Por un lado, recogeremos textos originales, redactados en inglés y textos comparables, redactados en español. Además, recogeremos textos paralelos, principalmente textos originales en ambas lenguas y traducciones del inglés al español. Siguiendo los estudios de Tognini Bonelli (1996: 197), partimos del valor del análisis de córpora informatizados para los estudios sobre traducción. Los patrones que revela el análisis funcional conjugan los fenómenos clasificados tradicionalmente como léxicos y aquéllos que están clasificados como gramaticales. La autora defiende que el éxito en la traducción requiere el establecimiento de "unidades de significado funcionalmente completas" en las lenguas objeto de estudio. También aboga por la elaboración de redes de equivalentes de traducción en las que se dé cuenta de los patrones sintagmáticos sistemáticamente repetidos (colocaciones léxicas y coligaciones semánticas). La descripción contrastiva ha revelado al respecto que una colocación en una LO puede tener como traducción una colocación en la LT o bien un lexema (Heid 1993: 345). Es más, saber la base de la LT y el significado de la colocación no implica que se pueda predecir el colocador de la LT. Se puede decir que la semántica de las colocaciones interacciona con la pragmática (Heid 1993: 346), dando como resultado una mayor o menor selección de colocadores. Hausmann (1985) define las colocaciones como "productos semiterminados del discurso" ("Halbfertigprodukte der Rede"), aludiendo claramente al carácter pragmático de las colocaciones; los textos correctos desde el punto de vista colocacional son percibidos como "fluidos" y los que tienen los colocadores erróneos o evitan las colocaciones, en los casos en que cabrían de forma natural, son percibidos como poco naturales. Claro está que, dentro del campo en cuestión, recogeremos las distintas variedades según la intención comunicativa y el destinatario. El objeto del presente estudio es ver cómo, dentro de los textos de contenido especializado, las unidades fraseológicas varían según las distintas características pragmáticas del texto; las de la lengua general desempeñan una función importante, sobre todo en lo que concierne la metaforización de la lengua. NOTAS
La difícil tarea de seleccionar un corpus representativo si no en tamaño, sí al menos en tipología y variedad, se hace aún más complicada si tenemos en cuenta que nuestro corpus debe ser relevante desde el punto de vista traductológico, a saber, que recoja la mayor muestra de variedades comunicativas al tiempo que debe ser adecuado desde la perspectiva terminológica, es decir, los documentos tienen que ser reales. Tal y como apuntan Dubuc y Lauriston (1997: 85), la elección del corpus ha de tener en cuenta que:
Siguiendo los criterios de Dubuc y Lauriston (1997: 85), se excluyen de nuestro estudio, por carecer de relevancia traductológica, los fragmentos textuales, las bases de datos terminológicas y los diccionarios, generales y especializados. Sin embargo, sí que incluiremos textos traducidos con el principal objetivo de examinar sus unidades fraseológicas y ver si, como en el caso de las unidades léxicas específicas de traducción (Toury 1995: 207), existen igualmente unidades fraseológicas específicas de traducción. Si esta hipótesis es verificada, claramente dichas unidades necesitan un tratamiento especial en cuanto a su inclusión en las herramientas lexicográficas o terminográficas. Por tanto, en nuestro trabajo de investigación, al seleccionar un texto, buscaremos el visto bueno de los expertos en el campo de especialidad, sobre todo en lo que se refiere a la utilización "real" de los términos presentes en los textos. La variedad de textos, tal y como veremos será amplia. Seguiremos al respecto dos criterios: la adecuación desde el punto de vista de la variedad comunicativa (distintos registros que reflejen distintas intenciones comunicativas y tipos de lector) y la validez desde el punto de vista de la originalidad (se tomarán tanto textos originales como textos traducidos). Se excluirán del estudio los textos publicados en revistas con poco índice de impacto1, así como los que hagan un uso espurio de la lengua. Además, de acuerdo con Sinclair (1991: 18), damos prioridad a la actualidad del corpus, subrayando la importancia de mantenerlo al día, tarea que hemos procurado llevar a cabo durante todo el transcurso de la elaboración de esta tesis doctoral y hasta la presentación de la misma. NOTAS
3.2.2. Textología comparativa y fraseología Pensamos que es fundamental un análisis más allá del término, que examine las relaciones sintagmáticas entre los términos de modo que los resultados puedan ser procesados y el traductor tenga acceso a ellos. Para llevar a cabo la descripción de la fraseología relevante en el discurso de contenido especializado, el texto es la unidad que vehicula el análisis y hace posible la eficacia del trabajo terminológico a los ojos de la traducción: Tal y como señala Hohnhold (1992: 269): "Übersetzungsorientierte terminologiearbeit ist textbezogen; sie verfolgt auch die Einarbeitung von Benennungen in Texte". Para analizar la relevancia de la incorporación de textos comparativos en el estudio de la fraseología tomamos la definición de Hartmann (1987):
En el estudio comparativo de los lenguajes de especialidad, este enfoque puede ser útil en tanto en cuanto nos puede ayudar a descubrir formas en las que un texto de un lenguaje o campo asociativo restringido se parece a otro en otra lengua, es decir a vislumbrar si los lenguajes de especialidad se parecen en estructura o son diferentes. En este sentido, un buen punto de partida para contrastar las lenguas puede ser el estudio de la fraseología propia del campo de especialidad. Arntz (1988: 470) presenta algunas líneas r maestras hacia una tipología de los textos técnicos orientada a la traducción. El autor defiende la textología contrastiva y aboga por su uso; puesto que los tipos textuales son dependientes de la lengua y la cultura, la comparación de textos similares o tipos de textos similares en varias lenguas constituye una fuente de material fiable para la creación de bancos de datos terminológicos. En nuestro estudio, veremos las unidades fraseológicas como manifestaciones que han de observarse de forma contrastiva entre las dos lenguas objeto de estudio. En este contexto, los textos biomédicos pueden verse como un estudio contrastivo, en el que la textología comparativa se aplica en campos restringidos, a través del análisis de textos paralelos en contenido. Dicho análisis nos refleja las características del subdominio restringido, además de revelar si dos lenguas tienen características similares dentro de un campo semántico, si contienen unidades equivalentes o si por el contrario son totalmente diferentes. De este modo, analizaremos las características fraseológicas en el campo entre las dos lenguas. Sin embargo, si bien la compilación de términos a partir de córpora informatizados es hoy en día una práctica común, el reconocimiento de unidades textuales más allá del término no es tarea sencilla y necesita gran conocimiento de la materia (Sager 1990: 132). Por esta razón, en nuestro trabajo acudiremos regularmente al apoyo del especialista, reconociendo la interdisciplinariedad de la terminología y la importancia de la relación y comunicación entre los especialistas en distintos aspectos de la comunicación de las lenguas y en la materia científica en cuestión. En este sentido subscribimos plenamente la visión interdisciplinar para la formación de una nueva profesión, la del comunicador lingüístico que pone en entredicho la afirmación "technical writing is a complex communicative skill quite distinct from translation skills" (Budin 1994: 250). La nueva profesión está basada en la potenciación de la estrecha interrelación que debe existir entre las siguientes áreas (Cabré 1997): El papel de la fraseología en la unidad textual ha sido subrayado por varios autores. Sager (1992: 587) expone que en la comprensión de los textos la fraseología mejora nuestra percepción de las diferencias en el discurso:
Estas tres observaciones son enormemente válidas en relación al trabajo del traductor y muestran, una vez más, la importancia de la fraseología para su trabajo, con especial énfasis en la creación de memorias de traducción. 3.3. Información fraseológica en la base de datos Hemos pretendido ilustrar cómo la fraseología es un componente importantísimo en el trabajo del traductor, y en muchas ocasiones su desconocimiento es causa de enorme frustración. Nosotros consideramos que, con el fin de que la recogida de datos fraseológicos basados en córpora sea lo suficientemente amplia como para que tenga relevancia para el trabajo del traductor, el tema de investigación ha de restringirse muchísimo. Así, si deseamos crear un diccionario especializado con información fraseológica, difícilmente éste podrá titularse Diccionario de la Biomedicina. En su lugar, el campo de trabajo podría ser el cáncer y el resultado del trabajo podría plasmarse en un repertorio lexicográfico-terminológico tal como Diccionario del cáncer; pero más completo aún sería un Diccionario de causas del cáncer. Con esto no estamos negando la posibilidad de crear un repertorio lexicográfico o terminológico amplio con información fraseológica, pero sí pensamos que éste es más viable si se parte de microcampos. En la lengua general el BBI (Combinatory Dictionary of English) es un buen representante de que esto es posible. Sin embargo, en los lenguajes de especialidad, la labor será más fructífera cuanto más restringido sea el campo, aunque más tarde puedan unirse trabajos en varios campos. 3.3.1. Criterios de selección de unidades fraseológicas Como afirma Pavel (1993: 71), las particularidades fraseológicas de una lengua de especialidad son el resultado de tres factores extralingüísticos: el perfil temático del dominio, la naturaleza impredecible de la renovación conceptual en una especialidad y la evolución subsiguiente de la lengua en la comunidad que la adopta. Al elaborar un repertorio fraseológico, se debe tener en cuenta el nivel de competencia lingüística del público al que va dirigido para poder responder a las necesidades comunicativas de ese público en particular. Béjoint y Thoiron (1989, 1992) consideran relevantes los siguientes criterios para la indización de co-ocurrencias en el lenguaje científico-técnico: previsibilidad (semántica, sintáctica y léxica de los co-ocurrentes), combinabilidad, conmutabilidad (número de co-ocurrentes sinónimos), grado de especialización, función de la UF, frecuencia (número de apariciones en el corpus), discontinuidad y grado de fijación. 3.3.2. Criterios de ordenación de datos En cuanto a la ordenación alfabética de los datos fraseológicos, Varela y Kubarth (1994) apuestan por un criterio formal a partir de la palabra clave, es decir, la integración de cada registro bajo la palabra que ocupa el rango más alto en la siguiente jerarquía: nombres propios, sustantivos, adjetivos, participios, adverbios, verbos, pronombres, numerales, verbo ser, estar y auxiliares. Como es de esperar, este criterio no siempre es esclarecedor para el usuario de la herramienta, debido principalmente a la arbitrariedad del mismo. Así, como apuntan Pamies e Iñesta (1996: 182): "en la mayoría de las obras, incluso aquellas destacadas como El porqué de los dichos (Iribarren 1955), los modismos aparecen en un orden totalmente caprichoso"; otros autores apuestan por la integración de la unidad bajo distintas entradas, con la consecuente dificultad e incremento de extensión que esto implica. En cualquier caso, pensamos que el soporte electrónico elimina obstáculos de espacio y hace posible indizar la unidad fraseológica bajo todos los elementos que la integran de modo que se pueda acceder a la misma desde cualquier palabra que forme parte de la UF. Con respecto a la ordenación, hemos de hacer mención a uno de los problemas tradicionales del orden onomasiológico: la confusión entre el componente semántico y el conceptual. Como apuntan Pamies e Iñiesta (op. cit.), una cosa es que una expresión mencione un elemento del campo semántico (que puede ser X), y otra cosa es que su significado designe un elemento de un campo conceptual (que puede ser Z). Claro está que este problema se ve eliminado gracias al soporte electrónico. Sin embargo, a la hora de ofrecer una lista de relaciones sintagmáticas de las UF, es necesario recopilar las mismas según el campo o campos semánticos a los que pertenecen y además recoger sus descriptores formales. Mientras que esta metodología doble trae obvias dificultades en la LG, la lista de descriptores formales se reduce y simplifica en los lenguajes de especialidad. 3.3.3. Las colocaciones en la base de datos: acceso a la información En muchas ocasiones, en una colocación la base es la que lleva la mayor carga semántica y la base de datos ha de proporcionarnos el acceso a ella. Sin embargo, desde el punto de vista de la traducción es esencial tener también acceso a los colocadores. Así, pensamos que la base de datos ha de permitir el acceso (1) a la colocación, (2) a la base, (3) al colocador. De igual modo, se debe suplir un posible equivalente para cada caso en la lengua término. El siguiente esquema es una muestra del acceso que debe proporcionar la base de datos (Heid 1992: 542).
A la hora de diseñar un modelo de ficha fraseológica que se adecue a los objetivos de nuestro trabajo, consideramos dos modelos que nos parecen interesantes: el modelo de ficha fraseológica para las unidades terminológicas propuesto por D. Gouadec y el modelo de ficha lexicográfica elaborado por P. Battaner. Daniel Gouadec (1994: 180) propone un modelo de ficha fraseológica que exponemos a continuación:
La ficha que acabamos de describir está considerada como una ficha ideal, pero, como veremos, no siempre se exige la presencia de todos los elementos. Pasemos a analizar los elementos y su función principal. En cuanto al primer grupo de elementos, agrupados bajo fraseologismo, se indizará la unidad fraseológica con la forma que con más frecuencia aparezca, es decir, la que represente el uso más estereotípico. El fin de este campo es la recogida del fraseologismo más representativo de cara a la inclusión en una base de datos para traducción automática. La inclusión de una palabra clave en cada una de las lenguas recogidas ayuda a la búsqueda automática en la base de datos. La rúbrica de filtro recoge el campo o campos de uso de esa unidad fraseológica. Esta información es puramente contextual y ayudará a conocer la presencia de un fraseologismo determinado en uno o varios campos semánticos o dominios de especialidad. La idea es facilitar el trabajo de grupo en distintos campos. En cuanto a las rúbricas de los componentes nocionales/funcionales, constituyen un elemento importantísimo para la creación de repertorios fraseológicos bilingües. De esta forma, el redactor, partiendo del conocimiento de la función, o significado literal de la unidad fraseológica, podrá encontrar unidades fraseológicas equivalentes en las demás lenguas de trabajo. La sección condiciones del entorno consta de los elementos necesarios para detallar la variedad diatópica y diafásica de la unidad fraseológica, además de otras características puramente pragmáticas, así como detalles sobre la proveniencia de la unidad fraseológica. Bajo principio de inclusión se recogen aquellas variables de la unidad fraseológica que aparezcan en el corpus. La utilidad de este campo es la indización automática. Las correlaciones semánticas recogen todas las relaciones paradigmáticas de la unidad fraseológica en cuestión: sus sinónimos, antónimos, fraseologismo más genérico y fraseologismo más específico, en caso de que la unidad fraseológica pertenezca a una jerarquía. Por último, el apartado dedicado a la gestión, recoge todos los datos necesarios para la inclusión sistemática de unidades fraseológicas en la base de datos, además de la validación de dichas unidades por un miembro del equipo de redactores y un experto en la materia. Puesto que nuestro proyecto considera no sólo las unidades fraseológicas de los lenguajes de especialidad, sino también las de la lengua general, consideramos útil tener en cuenta una ficha lexicográfica, con el fin de elaborar una ficha mixta que nos permita la recogida de datos fraseológicos de nuestro corpus para su inclusión en el diccionario. La ficha lexicográfica la propone la profesora P. Battaner (1997):
El punto 8 tiene especial relevancia en lo que concierne al lenguaje biomédico, ya que el discurso metafórico, plasmado en la fraseología del metalenguaje científico, está muy presente en los textos analizados. De las dos tipologías de ficha, se desprende que en el caso del lenguaje biomédico, será una combinación de ambas lo que mejor se adecue al tipo de descripción necesaria. Proponemos así la siguiente ficha para el tratamiento lexicográfico y terminográfico de las UF relevantes en el lenguaje biomédico:
Para ilustrar las características de cada registro, tomamos un ejemplo de UF que es en realidad un sintagma terminológico, pero cuyo tratamiento fraseológico es factible y por tanto, llevado a cabo en nuestro estudio.
En el primer registro, se indiza la unidad fraseológica (UF) (gen supresor de tumores) bajo la palabra clave (gen) para su localización en la base de datos, aunque claro está que el soporte electrónico permite el almacenamiento de las UF bajo las diferentes unidades que la integran. Para los propósitos de nuestro trabajo, siguiendo a Meyer y Mackintosh (1996: 3), hemos considerado UF tanto las colocaciones como los términos compuestos, perteneciendo el ejemplo a este segundo grupo. La rúbrica variables nos permite incorporar otras variantes por las que la UF puede indizarse (supresor), para así poder acceder a la UF desde cualquier elemento que la integre. En el segundo registro se señala el campo o campos asociativos a los que la UF pertenece, con lo que se ofrece el espacio conceptual donde se ubica la UF y se da cuenta de su presencia en un subdominio aislado o, por el contrario, en varios campos (en un primer nivel campo 1 = oncología - biología del desarrollo-genética; en un segundo nivel, campo 2 = prevención del cáncer). Esta información es muy importante para el traductor, ya que le ayuda a ver el lugar que ocupa la UF dentro del campo conceptual concreto y también en relación con otros campos, para así localizar el concepto dentro del dominio concreto y en relación con otros dominios con los que pueda existir solapamiento y ayudar así en la tarea de documentación. La rúbrica función/noción nos traslada al concepto que define la UF, lo que aclara su significado dentro del campo asociativo en el que se esté trabajando (producto génico que en condiciones normales es un regulador negativo de la proliferación). Así, la persona que esté elaborando la base de datos, podrá encontrar unidades fraseológicas con funciones equivalentes en las demás lenguas de trabajo. Significado metafórico (0) es la forma escogida para ayudarnos a descifrar el significado literal de la UF, su grado de apertura y su pertenencia a un tipo concreto de publicación. A través de características del entorno de la unidad fraseológica se pretende dar cuenta de los textos donde aparece prototípicamente esa UF; de este modo, mediante la localización se indica la tipología textual a la que pertenece la UF (artículo especializado, libro de texto, revista de divulgación general, revista de divulgación científica). Fuente es el registro de la publicación o publicaciones dentro de nuestro corpus de la que hemos extraído esa UF. El experto nos ayudará a establecer el grado de ponderación de la fuente, especialmente en los casos en los que la información se haya recogido de una publicación estrictamente especializada. Finalidad comunicativa (con información sobre registro, tono, intención y connotación) se refiere propiamente a la intención comunicativa no de la UF en concreto sino del texto donde aparece (registro = formal, tono = culto, intención = divulgativa, connotación = información). De este modo se tiene en cuenta la información pragmática no sólo dentro de la microestructura del texto, sino también en la macroestructura. Lector estereotipo se refiere al lector para el que ha sido concebido el texto en el que hemos encontrado la información fraseológica. Variables hace referencia a "alternativas" de UF encontradas en el corpus, claro está dentro de las mismas características pragmáticas (antioncogén), algo muy útil para la recogida de unidades con menor grado de lexicalización, que permiten la variación de elementos. Unidades fraseológicas relacionadas se refiere a las relaciones paradigmáticas de la UF concreta. Aquí tienen cabida las UF y términos sinónimos (gen inhibidor de tumores) y los antónimos u opuestos (oncogén, protooncogén), entre otros. Del mismo modo también se recogen las UF genéricas (gen regulador del ciclo celular) y específicas en los casos en que la que se esté recopilando pertenezca a una jerarquía en la que existan otras unidades hiponímicas o hiperonímicas. El último registro no contiene más que los datos administrativos de la ficha, algo esencial para el mantenimiento y la puesta al día de la base de datos. 3.4. Selección de modelos teóricos A continuación describimos con detalle tres modelos teóricos que nos han sido de enorme utilidad en la configuración de nuestra metodología: El Modelo Lexemático-Funcional (Martín Mingorance 1984, 1987, 1990, 1995; Faber y Mairal 1995), que si bien no es específico para ser aplicado al estudio de la fraseología, proporciona una base teórica sólida para la estructuración del lexicón1 en campos léxicos2 nos ha sido útil para los aspectos conceptuales del dominio del cáncer, además de constituir una adecuada base teórica para la elaboración de diccionarios bilingües con metodología monolingüe. En el aspecto computacional, el modelo constituye un sólido marco donde desarrollar los distintos campos semánticos dentro de cualquier dominio de especialidad, con una estructura jerárquica, plenamente utilizable para el desarrollo de bases de conocimiento. Aunque el modelo fue concebido para la estructuración del léxico general, lo hemos encontrado plenamente válido para su aplicación a los lenguajes de especialidad. El Modelo del BBI Dictionary of English Word Combinations nos ha proporcionado una excelente base práctica para la clasificación de colocaciones. Aunque el modelo, tal y como queda explícito en el título del diccionario, está adecuado al inglés, hemos podido aprovecharlo para la descripción fraseológica del español. Por último, nos hemos aproximado al modelo de Explanatory Combinatorial Dictionary, desarrollado por Mel’… uk, para hacer una transferencia de las funciones léxicas que se describen en el modelo al análisis a las funciones léxicas y terminológicas en nuestro corpus, como una forma consistente de identificar el radio colocacional y la importancia de un término desde el punto de vista fraseológico. Además, la Meaning Text Theory proporciona una excelente base computacional para la creación de textos y la reducción de los mismos (Mel'… uk 1996). Hemos mencionado otros modelos relevantes, aunque no hemos profundizado mucho en ellos, debido a la exhaustividad y validez de los tres anteriores para la aplicación a nuestro estudio. NOTAS
3.4.1. El Modelo Lexemático-Funcional: aplicaciones al análisis fraseológico
Martín Mingorance, creador del Modelo Lexemático-Funcional (MLF), veía cómo la descripción del vocabulario de cualquier lengua hace necesario poner en contacto otras ramas de la lingüística y cierta formalización para integrar los distintos tipos de información. Con este planteamiento innovador para la descripción del lexicón, dejaba el Dr. Mingorance a nuestra disposición un modelo enormemente válido, El Modelo Lexemático-Funcional (MLF), a la vez que invitaba a los investigadores a introducir nuevas características, atribuyéndole al modelo el carácter de "reutilizable". Esta razón, junto con el enorme prestigio del que goza el modelo en el ámbito internacional, nos lleva a explorar la validez del mismo para la descripción del léxico especializado en general, y de la fraseología en particular. Analizamos a continuación la configuración teórica y práctica del MLF y explicaremos qué aspectos del modelo serán aplicados a nuestro estudio.
3.4.1.1. Bases teóricas del Modelo Lexemático-Funcional Martín-Mingorance, pionero en un enfoque innovador de la lexicografía bilingüe, desarrolla un modelo que integra la gramática funcional (GF) de Simon C. Dik (1978, 1989) con La Lexemática de Coseriu (1992), llamándolo Modelo Lexemático-Funcional. Asimismo, el Modelo Lexemático-Funcional recoge los nuevos enfoques de la GF sobre la Estructura Jerárquica del Enunciado desde donde se incorporarán los clasemas y rasgos pragmáticos al análisis léxico1. La Gramática Funcional es una teoría plenamente válida, como queda patente en los cuatro principios metodológicos de la GF: la validez pragmática, la validez psicológica (es compatible con lo que se conoce sobre la psicología humana y los mecanismos que participan en el procesamiento de los datos lingüísticos), la validez desde el punto de vista tipológico y, por último, su validez descriptiva, expresando importantes generalizaciones sobre las expresiones bien formadas de un lenguaje (Dik 1989). La primera característica de su validez, la adecuación pragmática, tiene gran relevancia para nuestro estudio, ya que proporciona la base para comprender cómo las expresiones lingüísticas aisladas pueden usarse en tipos distintos de discurso. Una de las mayores ventajas del MLF es la estructuración onomasiológica del lexicón. El modelo divide el lexicón en dominios léxicos y establece una estructura jerárquica en la que, en el eje paradigmático, los términos inferiores de la jerarquía, hipónimos, están definidos mediante su término más genérico o archilexema. En el eje sintagmático, el modelo integra la Gramática Funcional de Dik (1978), que a su vez integra la Teoría de las Valencias y la Gramática de Casos. El modelo ya se ha hecho eco de las últimas innovaciones de la Gramática Funcional y ha incorporado en varios dominios léxicos los clasemas y los rasgos pragmáticos a la descripción del lexicón (Jiménez Hurtado 1992, 1993, 1994). A este respecto, nuestro proyecto se sitúa a caballo entre las variedades diastráticas y diafásicas de la lengua. Además, el modelo incorpora la semántica cognitiva que incluye la semántica de los prototipos para la descripción del léxico, extremadamente útil para la descripción de las metaforizaciones que el propio léxico establece (Faber 1992, 1993). Nosotros hemos elegido este modelo por la capacidad de proporcionar un criterio para establecer relaciones paradigmáticas y sintagmáticas dentro de los dominios léxicos y entre los distintos dominios. Además, el modelo es enormemente económico al incorporar la máxima carga semántica en las definiciones, en un mínimo de espacio. En el estudio veremos cómo dado el carácter polisémico y metafórico de los lenguajes humanos, las restricciones de selección sólo pueden marcar las oraciones como semánticamente dudosas pero nunca como incorrectas. Esto permite a la GF reconocer sentidos metafóricos de palabras y frases (Dik 1989: 79-81). NOTAS
3.4.1.2. Descripción práctica en el MLF La estructura del lexicón se divide en un eje sintagmático, uno paradigmático y otro contrastivo. En el eje paradigmático, los lexemas se ordenan onomasiológicamente dentro de los campos semánticos, siguiendo la Lexemática y la descomposición léxica gradual (Dik 1978b). Es obvia la economía del modelo; cada una de las descripciones de las unidades léxicas se basa en componentes semánticos comunes y cada unidad léxica se define en términos de su superior en la jerarquía. En el eje sintagmático, se especifican los patrones de complementación de cada predicado verbal. Sin embargo, el MLF no ha incluido hasta el momento ningún estudio específico de datos fraseológicos para su inclusión en el eje sintagmático. Prestaremos especial atención a los ejes paradigmático y contrastivo del modelo. Ambos nos parecen enormemente útiles en cuanto a sus posibilidades de explotación para la elaboración de herramientas lexicográficas y terminográficas útiles para el trabajo del traductor. Para justificar la inclusión de una unidad dentro de un campo en cuestión, se descompone de modo que su definición conste de una palabra nuclear (o una no-nuclear previamente definida) y una o más características que la diferencian del resto de los miembros de la jerarquía. En resumen, el modelo nos ayuda a:
La metodología de trabajo que defiende el modelo es monolingüe y sólo en la última etapa de la compilación lexicográfica se contrastan las distintas lenguas y se elabora así el diccionario contrastivo. Este aspecto metodológico es, en nuestra opinión, de enorme validez, ya que permite seguir una metodología monolingüe, cuyos resultados son claramente ventajosos para el trabajo del traductor, con resultados bilingües. De esta forma se ofrece información contrastada en las dos lenguas de trabajo, a la vez que se evita rellenar lagunas terminológicas con falsos equivalentes interlingüísticos. Además, el Modelo Lexemático-Funcional recoge el enfoque onomasiológico que divide el lexicón en campos semánticos. Este enfoque es de enorme utilidad para el traductor, que, en numerosas ocasiones, está en la tesitura de buscar un concepto que no sabe lexicalizar ni en la LO ni en la LT. Este aspecto del modelo es de suma importancia para llevar a cabo aplicaciones computacionales del mismo, en concreto para desarrollar la metodología en bases de conocimiento. Siguiendo a Faber (1992 y 1993ab) vemos que es posible elaborar un repertorio de categorías conceptuales o semánticas y ver su interrelación a través de las unidades léxicas analizadas. Esto se lleva a cabo en el eje paradigmático de cada lengua. Nosotros dividiremos el campo semántico de nuestro trabajo en campos y dimensiones conceptuales y analizaremos la interrelación de las unidades fraseológicas dentro del lenguaje de especialidad en el cáncer y sus influencias de otros campos y de la lengua general. 3.4.1.2.1. El Modelo Lexemático-Funcional: posibilidades de aplicación El Modelo Lexemático-Funcional ha descrito los campos semánticos del léxico general y no ha aplicado la investigación a los lenguajes de especialidad. Por otro lado, tampoco se han llevado a cabo descripciones de rasgos colocacionales dentro del eje sintagmático de la descripción del lexicón, aunque, en muchas ocasiones, los rasgos de selección de una unidad léxica constituyen en sí elementos colocacionales. El lenguaje de especialidad y la fraseología constituyen una mina que el modelo aún no ha explorado y cuya descripción creemos puede ser apasionante incorporar al modelo. Aunque el modelo nace con el fin de estructurar el lexicón general, es perfectamente aplicable a la descripción terminológica. En este sentido, cuenta con la ventaja de tener un enfoque onomasiológico, lo que acerca su metodología a la típicamente terminológica. Nosotros pretendemos comprobar la validez del modelo para la descripción dentro de los ejes paradigmático y contrastivo. Hemos observado la siguiente estructura conceptual en la oncología pero es extrapolable al evento médico en general. Dicho evento se define como una interrelación estrecha entre los elementos que lo componen (Faber, en prensa):
Dentro del lenguaje de la oncología existen al menos los siguientes campos conceptuales directamente observables (Faber, en prensa)
Estos campos conceptuales contienen información que puede ser tratada de forma jerárquica, dentro del dominio de la oncología. Dentro de cada campo conceptual se recogerá la información más prototípica, siguiendo los datos obtenidos a través del análisis del corpus. La idea es recoger información dentro de cada campo conceptual, para elaborar una base de conocimiento con información pragmática acorde al experto y al lego como usuarios con diferentes necesidades informativas1. NOTAS
3.4.1.2.2. El eje paradigmático del Modelo Mostremos con un ejemplo las posibilidades de aplicación del modelo: Si nos situamos en el nivel conceptual perteneciente a los tipos de cáncer, la estructura definicional se estructurará así:
Como puede verse en esta pequeña muestra del eje paradigmático aplicado dentro del dominio del cáncer, al dominio conceptual de los tumores, la economía del modelo es primordial, quedando cada término descrito a través de su hiperónimo o archilexema. Además, cada término está situado en su lugar exacto dentro del campo conceptual; el usuario puede ver qué lugar ocupa el concepto dentro del campo, qué conceptos están al mismo nivel y cúales a uno o varios niveles superiores o inferiores. La información se va pormenorizando atendiendo a las necesidades de cada usuario. El uso de hipervínculos permite el acceso a los distintos campos conceptuales relativos a cada término. Por ejemplo: dentro del campo de la terapia, descendemos a una de las formas de terapia, la quimioterapia y vemos los distintos fármacos usados. A su vez, dentro de cada fármaco obtenemos la información sobre el tipo de cáncer para el que son usados, las propiedades, los efectos secundarios, el nombre comercial, etc. De este modo se interconecta toda la información dentro de cada campo conceptual y entre los distintos campos conceptuales. El soporte electrónico facilita el acceso a toda la información desde la más genérica hasta la más específica.
La elaboración de un marco conceptual idóneo para desarrollar los términos y unidades fraseológicas dentro del dominio del cáncer es fundamental para llevar a cabo la aplicación computacional del campo. A través de hipervínculos a los que se accede haciendo doble clic se obtiene información sobre miles de términos que han sido ordenados en campos y redes semánticas. De este modo, el traductor ve facilitada su tarea de documentación. Obtiene una visión de la estructura del dominio y la posición de cada concepto, con lo que sabe "qué buscar" cuando no tiene los suficientes conocimientos sobre un concepto concreto. Como Ahmad (1995: 17) explica:
Las relaciones lexicosemánticas que el Modelo Lexemático-Funcional establece, a través de la ordenación de las unidades en campos conceptuales y dimensiones, muestran ser de utilidad para el traductor, en su labor de parafrasear el original; para el redactor técnico, en su tarea de escritura científica con distintos fines pragmáticos y para el usuario en general, al llevar a cabo búsquedas específicas de elementos relacionados en la base de datos. NOTAS
3.4.1.2.3. El eje contrastivo del Modelo Una vez elaborados los ejes paradigmático y sintagmático del modelo, se contrastan las distintas dimensiones entre las lenguas de trabajo. El eje contrastivo supone una alternativa para la elaboración de herramientas terminográficas y lexicográficas bilingües. Con ello se observa claramente cómo cada lengua estructura la realidad cuando menos de forma parcialmente diferente, de modo que se pone de manifiesto la distinta forma de lexicalizar los conceptos en las lenguas de trabajo, así como la existencia de lagunas léxicas y terminológicas. El beneficio que esta forma de describir el léxico supone para el traductor es obvio. Con un golpe de vista éste sitúa el concepto dentro de un campo asociativo concreto y en relación con otros conceptos tanto del mismo campo como de otros campos o dominios. Además quedan explícitas las lagunas léxicas y terminológicas, con lo que el traductor o el usuario de la herramienta en general pueden buscar formas de parafrasear el concepto sin elegir un equivalente "falso". Ilustremos la utilidad con un caso práctico. El concepto de apoptosis se lexicaliza en inglés y en español a través de las UF que ilustramos en el ejemplo (4). Sin embargo, aunque sí que existe un cierto paralelismo entre las distintas unidades en las dos lenguas, esto no quiere decir que se puedan usar todas en todos los contextos.
Como consecuencia de este enfoque que hemos elegido para nuestro estudio, el mismo incluirá los siguientes parámetros:
En la línea de Picht (1995: 24), creemos que las obras terminográficas recurren a la elaboración multilingüe en detrimento de la cantidad de información que contienen; en consecuencia, pensamos que, siguiendo las bases del Modelo Lexemático-Funcional, el enfoque metodológico monolingüe con resultados bilingües permite incluir más información y recoger las divergencias culturales o conceptuales que difícilmente pueden mostrarse al trabajar con metodología bilingüe.
Esta metodología, que tiene como punto de partida el texto sobre una materia concreta, permite recopilar elementos colocacionales para más tarde incluirlos en la base de datos. A la hora de elaborar la base de datos bilingüe, se considerará el soporte electrónico como modo ventajoso de presentación de la información, que elimina barreras de espacio, facilita el acceso a la información, y permite obtener toda la información relevante a través del uso de referencias cruzadas. 3.4.2. Taxonomía gramatical fraseológica en el BBI Dictionary of English Word Combinations Los redactores del BBI revisan y actualizan en 1997 la primera edición de esta obra, publicada en 1986 e introducen algunas mejoras, sobre todo en lo que se refiere a la incorporación de nuevas colocaciones. Benson, Benson e Ilson clasifican las colocaciones siguiendo criterios gramaticales, tomando como parámetros la naturaleza gramatical y el tipo de estructura. De este planteamiento surgen dos grandes grupos: las colocaciones gramaticales "consisting of a dominant word (noun, adjective, verb) and a preposition or grammatical structure such as an infinitive or clause" (Benson et al. 1997: XV) y las colocaciones léxicas están formadas por nombres, adjetivos, verbos y adverbios. Los autores distinguen los siguientes grupos de colocaciones gramaticales en inglés:
No entraremos en mayor detalle en lo que se refiere a las colocaciones gramaticales en el modelo del diccionario, debido principalmente a que nuestro estudio no es léxico sino más bien terminológico y no abarcamos dicho tipo de colocaciones. Dedicaremos más profundidad a las colocaciones léxicas. Por su parte, las colocaciones léxicas en inglés incluyen:
Pasemos ahora a describir en detalle cada uno de los tipos de colocaciones léxicas y a ilustrar cada tipo también con ejemplos extraídos en su mayoría del BBI. (1) Este grupo de colocaciones está formado por un verbo, normalmente transitivo y un nombre, pronombre o frase preposicional. La mayor parte de las colocaciones que se incluyen en este grupo contienen en muchas ocasiones un verbo que denota (a) creación o (b) activación y un nombre o un pronombre.
Este tipo de colocaciones es enormemente arbitrario y como tal no es predecible. (2) Bajo este grupo se incluyen las colocaciones que tienen como base un verbo, que corresponde principalmente al concepto de erradicación o anulación, y un nombre.
(3) En este grupo se agrupan las colocaciones que contienen un adjetivo y un nombre.
Dentro de este grupo no sólo se incluyen adjetivos como colocador, sino también nombres. En inglés los nombres se usan con frecuencia como adjetivos cuando tienen una función atributiva:
Por esta razón, desglosaremos este tipo en dos: adj+N y N+N. Este segundo es de enorme productividad en español. Sin embargo, dentro de este grupo no están incluidos los compuestos en los que el segundo nombre no tiene el mismo significado que cuando es usado de forma aislada. Por ejemplo:
Destacamos que con el fin de que la herramienta donde se incluyan las colocaciones de este grupo sea "de fácil manejo" es imprescindible poder acceder a las colocaciones desde cualquier elemento que las componga. Así, esto se hace especialmente importante en este grupo, donde el primer elemento, especialmente si se trata de un sustantivo tiene un lugar de al menos el mismo protagonismo que el segundo elemento dentro de la colocación. (4) El cuarto grupo de colocaciones que el BBI distingue contiene un nombre y un verbo, que designa una acción característica de la cosa o persona a la que el nombre designa.
(5) Este tipo de colocaciones indica la unidad asociada al nombre. La estructura a la que estas colocaciones pertenecen es normalmente la de nombre/noun1 de/of nombre/noun 1. Estas colocaciones pueden indicar: La unidad mayor a la que un miembro pertenece.
(6) Estas colocaciones constan de un adverbio y un adjetivo.
(7) En este grupo tienen cabida las colocaciones que contienen un verbo y un adverbio.
Estos son los principales grupos de colocaciones que están contenidos en el BBI, que, a pesar de ser un modelo concebido para la descripción del inglés, es perfectamente utilizable para la descripción del español al tiempo que es aplicable a los lenguajes de especialidad. Esto nos lleva a considerar el modelo en nuestra metodología y a aplicarlo al corpus objeto de nuestro estudio1. Para concluir con las líneas metodológicas que seguiremos en nuestro estudio desde una perspectiva actual del trabajo terminológico, apuntaremos que las colocaciones verbales son relevantes en la descripción terminológica. Pavel (1991) observa que los vocabularios especializados diseñados para traductores, aún contienen en su mayoría nombres y frases nominales y casi nunca verbos y frases verbales. En el Dictionary of the Gas Industry de Elsevier hay un solo verbo de entre 500 entradas y en la obra de Wüster Dictionary of Machine Tools sólo hay cinco verbos en 200 entradas. Draskau (1988) divide los verbos en LSP entre: (a) los que no tienen ningún o tienen poco contenido LSP; (b) los que son términos en sí mismos; (c) los que están en la "zona límite" y generalmente van acompañados de nombres. (1) CAMPOS SEMÁNTICOS DE LAS FRASES VERBALES
(2)TIPOS DE RELACIONES DE LAS FRASES VERBALES Pavel (1993: 75) establece los siguientes tipos de relaciones para las frases verbales:
Tipos de relaciones para las frases nominales:
NOTAS
3.4.3. El modelo del Explanatory Combinatorial Dictionary (ECD) El Explanatory Combinatorial Dictionary es el resultado de un novedoso y radical enfoque en la clasificación del léxico que Mel'… uk et al. (1984) llevan a cabo con el nombre de Meaning-text Model (MTM), actualmente Meaning Text Theory (MTT), con el fin de hacer frente al problema de la falta de consistencia de los diccionarios, a través de fórmulas establecidas para la descripción de las unidades. El ECD es un diccionario formal que tiene como fin la clasificación completa y sucinta del universo sintáctico, semántico y léxico de las unidades (Frawley 1988: 197). El universo sintáctico consiste en la representación, a través de fórmulas, de las relaciones gramaticales pertinentes de una entrada. Por su parte, el universo semántico consiste en una definición analítica en forma proposicional que hace que la entrada sea única. El universo léxico comprende todas las asociaciones sintagmáticas y paradigmáticas de la entrada, en forma de funciones léxicas abstractas. Es este último componente el de mayor interés desde la perspectiva de la fraseología. En el universo léxico, las relaciones sintagmáticas conectan el lema de la entrada con su fraseología típica y ponen de manifiesto las relaciones contextuales. Por su parte, las relaciones paradigmáticas incluyen relaciones de sinonimia, antonimia, conversión, hiponimia, meronimia, etc. En la literatura, ambos tipos de funciones léxicas aparecen perfectamente disociados. Actualmente las relaciones sintagmáticas están recibiendo una mayor atención gracias a que en la teoría del MTT la valencia es característica de todos los predicados, hecho que ha facilitado que el modelo, que había sido explorado principalmente en la lengua general, comience a aplicarse en los lenguajes de especialidad. Su explotación es fundamental para llevar a cabo estudios fraseológicos con enfoque pragmático. En este sentido, Mel'… uk (apud Wanner 1996: 13) introduce la noción de pragmatemas que se definen como "pragmatically constrained combinations" o combinaciones que no pueden reemplazarse en un contexto específico por otras expresiones sinónimas. Aunque el autor explora la existencia de dichas combinaciones en la lengua general, el análisis de la fraseología en textos de contenido especializado muestra igualmente la presencia de dichas unidades. Las relaciones paradigmáticas son enormemente relevantes en cuanto a que, como veremos en el capítulo VII, suponen una forma útil de clasificar los tumores atendiendo a las dimensiones factores de riesgo (Smeans), herramientas de lucha (Smode), localización (Sloc), síntomas (Sres) y pruebas diagnósticas (Sinstr). Con el fin de su utilización en aplicaciones informáticas, la combinación de ambos tipos de funciones léxicas es enormemente productiva y representa un medio extremadamente útil de representar las colocaciones (Wanner 1996: 23). La naturaleza semántica que algunos autores (Frawley 1988; Wanner y Bateman 1990) han atribuido a las funciones léxicas, ha sido rechazada por Mel'… uk, quien considera que la naturaleza de las funciones léxicas es puramente léxica, llamándolas deep syntactic lexical units (Mel'… uk 1984). Sin embargo, algunos autores (Alonso Ramos et al. 1995) han mostrado como la co-ocurrencia léxica de los lexemas está influida por la semántica de los colocadores1. Hemos considerado relevante profundizar en el ECD como enfoque válido para la descripción de la fraseología que afronta con absoluta brillantez el problema de la vaguedad en los diccionarios. Este problema lo ilustra Frawley (1988: 198) con el ejemplo de la definición referencial de gato "animal domesticado para cazar ratones", donde el autor afirma que esta definición es poco adecuada para caracterizar a los gatos domésticos comunes, que nunca ven un ratón. Lo más importante es señalar el contexto intensional. El modelo hace hincapié en la información intensional, de modo que se da cabida a la información fraseológica, por ejemplo de unidades como "political movements" que pueden "emerge" pero no "sprout". NOTAS
3.4.3.1. Funciones léxicas del ECD A continuación recogemos las funciones léxicas en una adaptación de Mel’… uk et al. (1984: 49-51) para algunos ejemplos del inglés general.
3.4.3.2. Aplicación del modelo a una entrada de una unidad léxica especializada Tomamos de Frawley (1988: 203) la descripción del término "masa" en los aspectos sintáctico, semántico y léxico.
Las ventajas de esta representación incluyen la inclusión de todas las co-ocurrencias del término mass que, por ejemplo, dan cuenta del número limitado de verbos que coaparecen con el término. También vemos cómo mass activa, dentro de sus relaciones paradigmáticas, sinónimos y antónimos. Se observan las posibilidades de derivación del término. Además, puesto que el modelo está basado en redes relacionales, es útil para la informatización del lexicón. Las desventajas del modelo derivan de la extensión de las entradas, poco práctica para el soporte de libro, y la dificultad de comprensión del metalenguaje utilizado, que precisa instrucción para su uso. Las aplicaciones del modelo a la lexicografía especializada son claras. Por un lado se evita la vaguedad en las definiciones y además se hace uso real del experto como informador. El ECD muestra las colocaciones que acompañan a cada entrada, es decir las colocaciones reales. En este sentido, su aplicación en lexicografía especializada implica la atribución de colocaciones de uso entre especialistas para las entradas de uso entre especialistas. No se contempla la adaptación del diccionario a una audiencia lega, puesto que el diccionario emplea un metalenguaje universal. Sin embargo, puesto que la transmisión de conocimiento de especialista a lego es más que deseable, sería interesante profundizar en formas de representación que adaptasen el conocimiento especializado al lego. Hay autores que ponen en duda la viabilidad de esta empresa. En este sentido, Frawley (1988: 199) afirma:
El autor abunda aún más diciendo:
Con respecto a estas afirmaciones tenemos varios puntos que comentar:
En este sentido, es más que deseable trabajar con el experto para la elaboración de entradas con información pragmática para los distintos contextos. En la aplicación del modelo del ECD se ha trabajado también adaptando las entradas de un diccionario convencional a la descripción del modelo. Sin embargo, este procedimiento no es deseable para la descripción fraseológica, ya que dejaría fuera información contextual recogida de córpora. La aplicación del modelo desde el análisis de córpora es deseable, es decir el procedimiento "de abajo-arriba", del macrotexto a las entradas del diccionario. Además el procedimiento puede ser entendido a la inversa, "de arriba-abajo"; es decir también la información recogida en las entradas forma un pequeño esquema para la creación de textos (Frawley 1988: 354). Ambos procedimientos son viables y válidos; será el enfoque y las necesidades del proyecto en cuestión lo que determine la elección de uno u otro. A continuación ilustramos con un ejemplo la forma en la que el texto se convierte en una entrada léxica, y subrayamos la validez de este enfoque para la atribución de relaciones en modelos de traducción automática. El texto trata sobre neurociencia; numeramos las oraciones para la siguiente referencia.
Para reducir este texto a sus funciones léxicas, Frawley procede a eliminar todas las marcas de discurso y sintaxis de modo que sólo quede la información puramente léxica. Tras eliminar dicha información irrelevante, las funciones léxicas que nos quedan son las siguientes:
De este breve análisis se desprende la utilidad del modelo del ECD en la descripción del léxico especializado. El modelo, a través de las funciones léxicas, permite las relaciones entre términos, dando cuenta de la información semántica y colocacional y permitiendo poner de relieve las lagunas léxicas y terminológicas. Antes de comenzar a analizar las unidades fraseológicas (UF), profundizaremos en el porqué del tema escogido y expondremos la composición de nuestro corpus. Tal y como hemos venido defendiendo a lo largo de los capítulos I, II, III y IV, nuestro interés se centra en el análisis fraseológico desde las necesidades del traductor, por lo que analizaremos las UF desde una perspectiva pragmática con la vista puesta en la presencia de distintas UF según el tipo de texto y condicionadas por la situación de comunicación. Pensamos que sólo con esta visión podremos encontrar formas de ofrecer al traductor herramientas que le ayuden a llevar a cabo distintos encargos de traducción.
3.5. La elección del dominio del cáncer Antes de exponer por qué hemos escogido el dominio del cáncer para llevar a cabo nuestro análisis, aclararemos qué consideramos dominio en el ámbito de nuestro estudio. Siguiendo la terminología usada por Meyer y Mackintosh (1996: 4), definimos dominio desde el punto de vista pragmático: "área del saber especializado que se describe para un proyecto terminográfico concreto, según los recursos y el destinatario de ese proyecto". Como afirma Melby1, "domain is an artificial categorization of the world for a particular purpose". La cita aclara que un dominio no es una parcela del saber delimitada por su propia ontología, sino más bien acotada por el propósito para el que es seleccionada. La interrelación entre las disciplinas, con el objetivo de llevar a cabo una mayor comunicación entre la comunidad científica y así mejorar la productividad en investigación, ha hecho que los dominios de especialidad dejen de ser parcelas limitadas para convertirse en lugares en los que, en muchas ocasiones, confluyen varias áreas. En biología y en medicina las áreas o dominios están enormemente entremezclados como resultado de la necesidad de una comunicación precisa y eficaz, algo obvio en tanto que la salud humana a menudo depende de ello. Esto se refleja, por ejemplo, en el uso y presencia, aún en la actualidad, de epónimos, que dan cuenta del descubridor de una patología, síntoma, etc.2, o el hecho de que con frecuencia sepamos la fecha exacta de aparición de un término, algo que no ocurre en otras disciplinas. Sin embargo, esta comunicación ideal es una utopía en la realidad. A la vez que existe la necesidad de una comunicación "transparente", también en medicina encontramos una tendencia clara a la comprensión del lenguaje biomédico sólo por parte de los especialistas. Además, el problema en terminología científica no es la gran cantidad de información que hay que procesar, sino la estructura de los objetos que no son uniformes sino heterogéneos (Oeser y Budin 1991: 4). El fenómeno de hermetismo que caracteriza al lenguaje biomédico, a través del cual éste se hace comprensible sólo por los especialistas, es particularmente evidente en el campo de la oncología. De hecho, existe una barrera terminológica infranqueable por el enfermo, fruto de una preocupación del especialista de no "informar más de lo necesario", para así evitar la producción de enfermedades "yatrógenas" (producidas por el médico). Como afirma Grinev et al. (1991: 183), esta actitud confiere un carácter esotérico a la terminología médica. En nuestro proyecto nos hemos centrado en el dominio del cáncer, por diversas razones:
Por otro lado, tal y como se lee en el lema de esta organización, hay que luchar por hacer lo posible para prevenir la aparición de este conjunto de enfermedades y eliminar los miedos existentes. La mayor participación de la sociedad en las tecnologías de la información, su mayor conocimiento de las mismas y la disponibilidad de los documentos científicos, hacen que los avances científicos queden al alcance de todos. Dexeus et al. (1997: 52) afirma:
El especialista pone de manifiesto la importancia de una información adecuada a cada persona, y atribuye a la misma un estatus semejante al de la investigación o los avances científicos. Dicha información ha de hacerse accesible a todo tipo de público, algo que queda, o debe quedar, plasmado en los distintos tipos de texto, redactados para ser leídos por un público concreto. NOTAS
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