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II.- CONSIDERACIONES ACERCA DEL ESCUDO

DE ARMAS DE LA CIUDAD

 

Las referencias que tenemos con relación al origen y significado del escudo de nuestra ciudad nos reportan controversia en ambos casos. Las investigaciones más recientes nos remiten a las publicadas por el historiador Gabriel Silva Mandujano, quien en un artículo publicado en el Boletín Informativo del Museo del Estado No. 14, nos remite a la heráldica como arte Que explica, describe o descifra los escudos de armas, Que eran entregados como distintivo de honor; esta costumbre tan antigua; se sigue usando otorgando a las naciones, ciudades y provincias este distintivo Que las diferencia y las distingue de otras.

 

Los escudos de armas encierran un fuerte simbolismo en sus colores, figuras, esmaltes, particiones, metales que los integran y señalan los motivos existentes para conceder dichos escudos, estando relacionados con los lugares de origen, el patronimismo, si existe, o su adopción para inmortalizar algún hecho heroico o histórico.

 

Así pues, resulta obligado conocer el escudo de armas de nuestra ciudad y su origen para fomentar el orgullo y la identidad de todos los que habitamos Morelia.

 

En la época colonial se concedía escudo de armas por Cédula Real. En el caso de nuestra ciudad, está dada en Zaragoza con fecha 19 de septiembre de I 537, por el emperador Carlos V y la reina Juana, en cuya parte medular dice: “Por cuanto vos, don Antonio de Mendoza, nuestro virrey gobernador e capitán general de la Nueva España, nos pedisteis y suplicasteis que en remuneración de vuestros servicios le hiciésemos merced a la nueva ciudad de Valladolid que fundasteis y poblasteis en esa tierra, de mandarle dar por armas un escudo hecho en tres partes y en cada una de ellas una persona real coronada, vestida de púrpura en campo de oro, con su cetro en las manos, y por timbre y divisa, una corona de oro encima de dicho escudo, y en partes, con algunos colores, a manera de piedras azules, encarnadas y verdes, y por orla, unos afollajes de negro y oro con sus trascoles y dependencias, o como la nuestra merced fuese. E visto por los de nuestro Consejo de Indias tuvímoslo por bien e por ende, acatando a los dichos vuestros servicios y porque sea para mayor privilegio a la dicha de la ciudad a más de las mercedes Que le tenemos concedidas, por la presente le hacemos merced de las dichas armas de uso declaradas, en un escudo a tal como éste, según aquí va pintado y figurado; las cuales le damos e concedemos a la dicha ciudad de Valladolid por sus armas conocidas”.

 

La controversia justamente se inicia con la Real Cédula y su fecha de expedición, ya QUe no coincide con la fundación de la ciudad efectuada, como todos sabe­mos, el 18 de mayo de 1541; los inves­tigadores estudio­sos de la historia de Valladolid nos comentan que el virrey Antonio de Mendoza denomina a su fundación como Ciudad de Michoacán y el rey de España, en carta al virrey, para evitar confusiones con el mismo nombre que ya ostentaban Tzintzuntzan y Pátzcuaro, se refiere a la fundación mendocina como Nueva Ciudad de Michoacán. El nombre de Valladolid fue usado a partir de 1577 por disposición real.

 

Otras consideraciones al respecto, nos las refiere el cronista fray Pedro Beaumont, quien señala que la Cédula es subrepticia y obrepticia ya que no se hace mención alguna al nombre de Guayangareo con el que era conocida la población antiguamente, por lo Que sugiere como más probable el año de 1553, sin ofrecer ningún fundamento. Juan de la Torre en su Bosquejo Histórico de la Ciudad de Morelia apunta que la fecha de la mencionada Cédula debe ser 1553 o 1563; y el Dr. Arreola Cortés, en su MonogralJa de Morelia comenta que son inaceptables las fechas referidas, la primera por las razones ya mencionadas y las segundas porque para ese tiempo ya no era virrey Antonio de Mendoza y Carlos V y doña Juana, ya habían muerto.

 

Así pues, la Real Cédula que otorgó escudo de armas a la ciudad no pudo darse en los términos que señala, por lo que existen sospechas que hubo alteración de la fecha y una interpolación debido a dos conflictos que tuvo la ciudad: uno la lucha con Pátzcuaro por la capitalidad civil; y la otra por la posesión de tierras que fueron invadidas por algunos hacendados vecinos de Valladolid.

 

La imagen más antigua que se conoce del escudo de los tres reyes y que Valladolid ostentaba como propio, nos comenta Silva Mandujano, se encuentra en la obra de Teatro Eclesiástico, publicada en 1649, en Madrid, por el cronista Gil González Dávila. Asimismo. fray Matías de Escobar en su Americana Thebaida señala: “algunos nobles caballeros resucitaron las muertas memorias y animándolas con su fervor; volvieron a instituir regimiento y elegir alcaldes […] con lo hecho se publicaron las armas que le dio el Emperador a esta ciudad que apenas se sabía, tres reyes coronados en campo de oro”.

 

De igual manera, el significado de los tres reyes Que aparecen en el escudo ha sido motivo de discusión. La Real Cédula no menciona nada al respecto. En 1711, cuando salió nuevamente a la luz pública, fueron varias las interpretaciones.

 

El ya citado Matías de Escobar comenta: "discurro mirando lo humano aludió el emperador a las tres coronadas testas de la Europa: la suya, la de su hermano Maximiliano y a la de su hijo don Felipe Segundo; pero mirando a lo cristiano creo fueron alusivas a los tres orientales Reyes que vinieron al portal a adorar a Cristo Vida Nuestra".

 

El padre Francisco de Ajofrín, quien visitó la ciudad en 1764, anotó en su diario de viaje: "las armas QUe usa por timbre esta ciudad es un escudo con tres reyes coronados, en memoria de los tres reyes que gobernaban esta dilatada provincia de Mechoacán en tiempos de su conquista".

 

Beaumont, a quien igualmente ya hicimos referencia en líneas anteriores, coincide con la opinión de Escobar: "acaso quiso el emperador Carlos V, conservar la memoria suya, la de su hermano Maximiliano -y aclara que su hermano era Fernando rey de los romanos y su sobrino Maximiliano, rey de Bohemia- y su hijo Felipe II, poniendo a esta ciudad bajo de estas tres tan poderosas sombras".

 

Una última interpretación acerca del tema la ofrece Juan José de Lejarza, quien coincide con la anterior interpretación pero además comenta la creencia Que los tres reyes aluden a las alianzas del Imperio Mexicano: Coanahuacotzin de Texcoco, Tetlepan­quetantzin de Tlacopan o Tacubaya y Caltzontzin de Michoacán, obviamente esto último sin fundamento, ya que es de dominio público Que los tarascos siempre fueron acérrimos enemigos de los mexicas.

 

La versión más difundida es pues, la que ve en los tres reyes a Carlos V, a su hermano Maximiliano y a su hijo Felipe.

 

Aunque cabe la posibilidad Que los personajes reales aludan a los tres reyes del antiguo Michoacán si consideramos que la heráldica, según lo comentado al principio, se relaciona al lugar de origen o a algún hecho histórico particular del sitio al cual se otorga. Por lo que es probable que nuestro escudo haga referencia a los tres reinos en QUe estuvo dividido el Imperio Tarasco ya que durante la Colonia permanecía viva en la provincia michoacana la memoria de éstos.

 

Un ejemplo lo tenemos en el escudo de Tzintzuntzan que tiene tres partes, en la de arriba están los tres reyes michoacanos con sus vestiduras reales a la usanza europea y que según el multicitado Beaumont se refieren al rey Chiguacuan, con el arco en la mano derecha y el cetro en la izquierda; el rey Sinsicha con el cetro en su mano izquierda; y el rey Chiguangua teniendo una flor en la mano derecha y el cetro en la izquierda. En la parte inferior ostenta la leyenda: Armas del señorío de la ciudad de Tzintzuntzan.

 

En el Museo Regional Michoacano se encuentra el mismo escudo, con algunas variaciones: el primer personaje es el rey Cinguangua, el segundo el rey Sinsicha Tangajuán y el tercero el rey Characu. Evidentemente en este caso, los personajes son los tres últimos soberanos que gobernaron en Michoacán antes de la llegada de los españoles Tzitzipandácuare, Zuanga y TzinTzincha Tangaxoán.

 

Pero los reyes de nuestro escudo no portan ningún distintivo, atributo o leyenda que los identifique, son más bien personajes de la realeza española, por lo que su significado estaría más relacionado con la división del antiguo Michoacán en tres señoríos.

 

Una última versión, comenta el artículo referido al principio, que en la capilla de un barrio de Tzintzuntzan se halla en el altar mayor una imagen de la Virgen de Guadalupe en cuya parte inferior se muestra el escudo de los tres reyes, pero con la Leyenda de Armas de la ciudad de Tzintzuntzan, el cuadro carece de fecha, pero su factura corresponde al siglo XVII, época en que se difundía el culto guadalupano en territorio novohispano. Tzintzuntzan para entonces utilizaría el escudo de Valladolid, supuesto que se había otorgado a la ciudad de Michoacán, título que también le había pertenecido. Cuando los vallisoletanos retornaron su escudo, los de Tzintzuntzan se vieron obligados a usar el escudo descrito en párrafos anteriores y que data de 1702.

 

Don Antonio de Mendoza primer Virrey de la Nueva España.