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EL DIBUJO DEL OBISPO VASCO DE QUIRÓGA Y FRAY ERÓNIMO DE ALCALÁ
CON LOS PRINCIPALES DE
MICHOACÁN

 

que se conserva en el manuscrito de la segunda mitad de la Crónica de Michoacán. de fray Pablo Beaumont.

El dibujo que publicamos aquí como el forro del libro es una ilustración del manuscrito de la segunda mitad de la Crónica de Michoacán escrita por el sacerdote franciscano del siglo XVIII Pablo Beaumont.[1] El documento se conserva en la Biblioteca John Cárter Brown, Brown University, Providence, Rhode Island, EE. UU.[2] El dibujo fue reproducido en una copia hecha en 1792 que se conserva en el Archivo General de la Nación en México, D. F. y que se publicó en 1932.[3] Sin embargo, en este original que ahora presentamos es notable un mayor grado de individualidad en las expresiones de las personas.

El escenario es Tzintzuntzan, antigua capital indígena de Michoacán cuando la región era un reino independiente del occidente de México prehispánico. Las pirámides escalonadas que se ven en la parte de arriba a la izquierda, son las estructuras religiosas indígenas, llamadas yácatas. Es interesante notar que aquí se muestran todavía completas y que por lo menos en una de ellas se observan manchas de sangre de los sacrificios humanos. Arriba, en la esquina izquierda, se lee la palabra "Yrechequaro", que se puede interpretar como "el lugar del reino" o, en otras palabras, la ciudad capital.

El edificio católico más antiguo está en la esquina derecha arriba.   La inscripción,  en  una mezcla del español y la lengua indígena, dice "Santa Ana Ynixurin himbó de 1526", que puede interpretarse como "Santa Ana, en el año de 1526." Se refiere a la primera fundación franciscana en Michoacán, establecida en ese año. Es sencilla y obviamente está deteriorada. Abajo de ella está otra iglesia, mucho más estructurada y bien cuidada, sin duda la iglesia posterior. La pintura concuerda bien con la descripción que el obispo-electo Vasco de Quiroga escribió el 9 de septiembre de 1538: "... ciertos frailes franciscanos que allí la hicieron de prestado cuando a esta provincia de Mechuacan primeramente vinieron, la desampararon y despoblaron; y hicieron otra en otra parte donde se pararon y mudaron y así ha estado desierta y desamparada".[4]

En la esquina abajo a la derecha están tres campanas que parecen ser el centro de contención entre las dos figuras en el centro del dibujo. Se trata de dos personajes españoles sobresalientes de Michoacán durante el segundo cuarto del siglo XVI. El fraile franciscano que se ubica a la izquierda, Gerónimo Alcalá (o Jerónimo de Alcalá) está reconocido como el primero que escribió con el alfabeto europeo la lengua tarasca, o purépecha, la lengua del grupo dominante del reino prehispánico de Michoacán. Ahora sabemos que también se trata del autor de la Relación de las ceremonias y ritos y población y gobernación de los indios de la Provincia de Michoacán, la fuente principal para nuestro conocimiento de Michoacán durante los períodos de la preconquista tardía, la conquista y la postconquista temprana.[5] Frente a él está el obispo Vasco de Quiroga, primer obispo de Michoacán, quien fue prelado desde 1538 hasta 1565 y a quien la gente de Michoacán todavía venera mucho.[6] En general está dibujado como una persona muy vieja y ascética, pero aquí, al principio de su larga carrera de más de 25 años como obispo, le vemos dibujado algo gordito y cachetón. Su aspecto físico recuerda al presente escritor a algunos gallegos a quienes ha conocido, y debemos recordar que el padre del obispo vino de la antigua nobleza gallega.

Directamente arriba de ellos vemos a dos jóvenes, Francisco Tariyácuri y Antonio Vitzimángari, cuyos nombres indígenas en general se escriben Tariácuri y Huitziméngari. Son los hijos del último rey indígena de Michoacán, el cazonci Tzintzicha Tangaxuan, a quien ejecutó en 1530 el gobernador español de Nueva España, Nuño de Guzmán.[7]

La presencia del obispo Quiroga y Francisco Tariácuri en el mismo dibujo sugiere que su origen se ubica entre 1538 y 1545. Quiroga no fue consagrado obispo sino hasta los finales de 1538,[8] y Francisco Tariácuri murió en 1545, después de haber sido gobernador desde 1542.[9] Antonio Huitziméngari le sucedió hasta 1562.[10]

A la izquierda del obispo y el fraile hay un edificio que parece ser una pequeña torre, con una inscripción abajo, otra vez en una mezcla del español y la lengua indígena, que no tiene la "1": La primera palabra por eso parece ser una combinación de "alaben-ta-ro" o "lugar donde hacen que alaben", que debió ser una capilla u oratorio. La frase completa, "Alabentaro hatitacurini, cacantztiyo" significaría "El oratorio antiguo ahora en ruinas".[11]

Siguiendo hacia la izquierda, vemos los bustos de tres hombres enigmáticos. Si juzgamos por los nombres, Francisco Achatemba, Melchor y Gaspar, son indígenas, pero están vestidos completamente con la ropa que acostumbraban usar los hombres españoles de la época. No se han identificado entre pesonajes de la región durante estos años del siglo XVI.

Arriba de ellos hay tres hombres vestidos al estilo que el pintor utiliza aquí para indicar la nobleza indígena. Están en el sendero que va hacia la segunda iglesia. Parece que los dos de la izquierda, Tzapicua y Don Teamiro Antatzequa, están recibiendo una reprimenda de Don Pedro Cuinhacunaari. Esos dos personajes se ven otra vez arriba, con un tal don Petroni Cuinganihara quien está hablando otra vez con don Teamiro Antatzequa. En ambos casos don Teamiro se ve sonriendo. Cabe la posibilidad de que don Pedro, o Petroni, es el personaje que se conoce mejor como don Pedro Guiniarángari, hermano adoptivo del último Cazonci, gobernador indígena de Michoacán durante la década de 1530 después de la muerte del Cazonci, fuente de partes importantes de la Relación de Michoacán, y quien murió cerca de 1542. En las dos instancias Tzapicua lleva una vara; los documentos del tiempo frecuentemente hablan de la vara de justicia como símbolo físico de autoridad. Probablemente por eso Beaumont concluyó que fue el gobernador de Tzintzuntzan. [12]

En la esquina izquierda abajo, al lado del sendero que va hacia la iglesia nueva, está dibujada una estructura pequeña que forma la base para una cruz relativamente grande. No hay ninguna indicación sobre su significado. Quizás representa algún templete al lado del camino. Los españoles frecuentemente erigieron cruces grandes como señal de la presencia del cristianismo.

En el centro izquierdo hay un grupo de diecinueve nobles indígenas, y todos excepto cuatro están identificados por sus nombres. Varios de ellos muestran caraterísticas que indican un origen temprano del dibujo. Seis de ellos tienen bezotes en los labios inferiores, y tres, o quizás cuatro, tienen una piedra en el lado de la nariz. Estas caraterísticas no aparecen en la versión impresa en 1932. Dos de ellos traen barbas completas, y apellidos españoles, pero están vestidos como los otros nobles, probablemente señalándoles como hijos de uniones entre españoles y mujeres indígenas. Como tenemos tres versiones de la lista de nombres, los pondremos aquí en una tabla, de la izquierda hacia la derecha como están en el dibujo, e incluyendo los tres que están vestidos como españoles.

 

El dibujo[13]

El texto manuscrito

El texto de la versión

 

de Beaumont[14]

publicada de

 

 

Beaumont[15]

Dos sin nombres

 

 

Don Cartzitiri,

Don Cartzitziri

Don Cartzitziri

Don Pablo Quara,

Don Pablo Guaxa

Don Pablo Cuara

Don Pablo Acuitzan,

Don Pablo Acuitzan

Don Pablo Acuitzam

Cuitzan,

Cuitzam

Cuitzam

 

Avalos

Avalos

Don Pedro Guaca,

Don Pedro Guaca

Don Pedro Cuaca

Don                   Ángel

Don                   Ángel

Don                   Ángel

Tzentzenguaro

Tzentzenguaro

Tzentzenguaro-

yreti,

yreti

yreti

Otro sin nombre

 

 

Don                 Alonzo

Don                Alonzo

Don                  Alonso

Eguanigari,

Eguanigari

Eguanigari

Don Francisco Moxs,

Don Francisco Moxs

, Don             Francisco

Donjuán Apahuitze,

Donjuán Hapauitze,

Moxicas

Don Alonzo Huita,

Don Alonzo Huita

Donjuán Apahuitze

Donjuán Pérez,

Donjuán Pérez,

Don Alonso Huita

Don Alonzo Capea,

Don Alonzo Capea

Donjuán Pérez,

Otro sin nombre

 

Don Alonso Capea

Don              Teamiro

Don           Theamiro

 

Antatzequa,

Antatzequa,

Don              Teomiro

Don                 Petroni

Don                   Pedro

Antatzequa,

Cuinganihara.

Cuinganihara,

Don                   Pedro

Don             Francisco

Don            Francisco

Cuinganihara,

Tariyacuri,

Tariacuri,

Don             Francisco

Don               Antonio

Don               Antonio

Tariyacuri,

Vitzimangari,

Vitzimangari

Don               Antonio

Tzapicaua.

Zapicava

Vitzimangarri

 

 

Zapicaba

Francisco

Francisco

 

Achatemba

Achatumba

Francisco                de

 

Melchor Gaspar

Melchior Gaspar

Achatumba Gaspar

 

Acerca de la ropa de la nobleza indígena, las representaciones de los nobles en la Relación de Michoacán, que tiene su origen muy cercano a los mismos años, no los muestran con ropa que cubra las piernas. Sin embargo, sabemos que el español Gonzalo Gómez había establecido un centro para la producción de textiles en su hacienda de Guayangareo, cercana de Tzintzuntzan, probablemente durante de la década de 1530[16], y la ropa dibujada aquí puede indicar un "nuevo estilo" apoyado por un acceso más fácil a los textiles.

Es interesante notar que únicamente Don Petroni y los dos hijos del Cazonci traen sombreros de tipo español, quizás como símbolo de autoridad reconocida por los españoles.

Beaumont interpreta este dibujo como una representación del conflicto sobre la decisión de Quiroga de cambiar la sede episcopal de Tzintzuntzan a Pátzcuaro,[17] pero al presente escritor le parece más probable que es una confrontación sobre la posesión de las campanas. En el dibujo del Lago de Pátzcuaro que acompaña a éste en la versión publicada,[18] que no está en el manuscrito, vemos a personas en el centro izquierdo llevando un órgano y una campana de Tzintzuntzan a Pátzcuaro. Sabemos que había una confrontación muy fuerte entre Quiroga y algunos de los principales de Tzintzuntzan sobre el cambio del órgano,[19] y parece muy probable que los dos dibujos se hayan hecho para presentarse como pinturas en sus actos judiciales.

Se ha preguntado si los otros dibujos de la copia de 1792 que están reproducidos en la edición de Beaumont de 1932 se encuentran en el manuscrito. Desafortunadamente hay que decir que no. La mayor parte de ellos muestran escenas de la vida prehispánica o de la conquista y principios de la cristianización, y pertenecen a la primera mitad de la obra, de la cual el manuscrito no se ha encontrado. En cuanto al mapa del Lago de Pátzcuaro, se puede afirmar que pertenece a la segunda mitad de la obra, porque se originó al mismo tiempo que la que describimos aquí, pero es posible que Beaumont lo haya puesto en la primera parte del manuscrito para dar una vista general del Lago de Pátzcuaro cuando empezó a tratar sobre la región central del dominio tarasco.[20]

El dibujo que publicamos nos muestra los retratos de varias de las figuras más sobresalientes de Michoacán de su tiempo, quienes dejaron su huella en la historia de la región hasta ahora. Al presente escritor le parece probable que los retratos son los más confiables que tenemos.

 

NOTAS


 

[1]Publicamos esta descripción con una edición del dibujo en tamaño grande en 2005. Agradezco a la Mtra. Carmen Alicia Dávila Munguía por su ayuda en cuestiones de estilo.

[2]Aquí después citado como Beaumont Ms.

[3]Pablo Beaumont, Crónica de Michoacán (3 vols.; México: Talleres Gráficos de la Nación, 1932; Publicaciones del Archivo General de la Nación, XVIII) v. 3. facing p. 218.

[4]J. Benedict Warren, La conquista de Michoacán, 1521-1530 (Morelia, Michoacán, México: Fimax Publicistas, 1977), p. 440.

[5]Warren, "Fray Jerónimo de Alcalá, Autor de la Relación de Michoacán," en: Jerónimo de Alcalá, Relación de las ccerimonias y rictos y  población y gobernación de los indios de la provincia de Mechuacan, Moisés Franco Mendoza, coordinador (Zamora, Michoacán, México: El Colegio de Michoacán, y Gobierno del Estado de Michoacán, 2000), pp. 37.-56.

[6]Warren Vasco de Q¡úroga and His Puebk-Hospitals of Santa Fe. (Washington: Academy of American Franciscan History, 1963). Francisco Martín Hernández, Don Vasco de Quiroga (protector de los indios) (Salamanca, Spain: Universidad Pontificia de Salamanca. 1993).

[7]Warren, La Conquisto, pp. 323-362.

[8]Alberto Carrillo Cáceres, "Introducción" en Vasco de Quiroga: la pasión por el derecho (2 vols., Zamora and Mordía, Michoacán, México: El Colegio de Michoacán, Arquidiócesis de Morelia, Universidad de San Nicolás de Hidalgo, 2003) 1:22.

[9]Delfina Esmeralda López Sarrelangue, La nobleza indígena de Pátzcuaro en la época virreinal (México:   Universidad  Nacional   Autónoma   de   México,   Instituto   de   Investigaciones Históricas, 1965), p. 171.

[10]Ibid.,pp. 172-178.

[11]Traducción cortesía Amaruc Lucas Hernández, El Colegio de Michoacán, Zamora, Michoacán, México

[12]Beaumont, Crónica (1932), II, 380.

[13]Beaumont Ms., entre pp. 42 y 43.

[14]Beaumont Ms., p 49.

[15]Beaumont, Crónica (1932), II, 380.

[16]Warren y Richard E. Greenleaf, eds. Gonzalo Gómez, primer poblador español de Guayangareo -(Morelia): proceso inquisitorial (Morelia, Michoacán, México: Fimax Publicistas, 1991), pp. 43-47.

[17]Beaumont, Crónica (1932), II, 379-380.

[18]Ibid., III, entre pp. 410 y 411.

[19]La Ciudad de Michoacán contra ciertos indios de Zinzonza sobre tributos demasiados. AGÍ, Justicia, leg. 157, no. 1, pieza 2.  Warren, Estudios sobre el Michoacán Colonial Los inicios {Morelia: Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, y Fimax Publicistas, 2005), pp. 87-88.

[20]Aquí no hay espacio para una discusión adecuada sobre la carpeta de dibujos que Beaumont recibió de un indígena de ascendencia noble de Tzintzuntzan llamado Cuini. El Dr. Hans Roskamp ha escrito un excelente estudio de esos dibujos que llama colectivamente el Códice de Tzintzuntzan. Sin embargo, el presente escritor piensa que los dos dibujos de que hablamos aquí deben diferenciarse de los demás por su relación con un episodio específico. Véase Hans Roskamp, "Pablo Beaumont and the Codex of Tzintzuntzan: A Pictorial Document from Michoacán, West México," Códices, Caciques y Comunidades, Maarten Jansen y Luis Reyes García, coord. (Ridderkerk, Países Bajos, AHILA [Asociación de Historiadores Latinoamerícanistas Europeos], 1997; Cuadernos de Historia Latinoamericana, No. 5), pp. 193-245. Para una traducción al español (aunque con ciertas deficiencias) puede consultarse "Pablo Beaumont y el Códice de Tzintzuntzan", Tzintzun, (Morelia, Michoacán, México, Instituto de Investigaciones Históricas, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, 1998), No. 27 (enero-junio), pp.7-44.