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El Café de Uruapan

 

 

 

Cultivo del café en Michoacán

 

Matías Romero

 

En una visita que he tenido la fortuna de hacer a los distritos cafeteros del estado de Michoacán, y que desgraciadamente ha sido de pocos días, he quedado asombrado de los grandes elementos de riqueza cafetera de que están dotadas estas fértiles regiones. No sería fácil hablar de esos elementos de riqueza en un solo artículo, y a reserva de ocuparme de ellos detenidamente en otra ocasión, me propongo referir aquí el estado que guarda actualmente el cultivo del café en Michoacán, con objeto de animar a las personas que tienen terrenos a propósito para ese cultivo, a que lo emprendan desde luego, seguros de que obtendrán los mejores resultados. Creo que el cultivo del café tiene un gran porvenir en México, y que el desarrollo de ese ramo de nuestra riqueza agrícola, enriquecerá a esta nación y creará intereses materiales de tal cuantía, que serán un fuerte muro contra el que se estrellarán los elementos revolucionarios que pululan en el país.

Mi objeto, pues, al trazar estas mal forjadas líneas, es cooperar en lo poco que pueda al desarrollo del cultivo del café en el rico estado de Michoacán, tratando a la vez de corresponder de esta débil manera, a las numerosas demostraciones de atención personal con que he sido honrado por los ilustrados ciudadanos de este estado y a la generosa hospitalidad que por todas partes se me ha prodigado.

El estado de Michoacán puede considerarse como de los primeros, si no es que el primero de la República, en donde se empezó a cultivar el café. El general Michelena, uno de sus ilustres hijos, trajo en 1828, a su regreso de la misión diplomática que desempeñó en Londres, semilla del café de Moka, que sembró en su hacienda de la Parota, situada en el distrito de Ario. Allí prosperó ese arbusto admirablemente, y puede asegurarse que de allí han dimanado todos los demás plantíos que se han hecho en el estado. Todavía ahora ocurren a la Parota, de las fincas vecinas, por semilla o pequeños vástagos de café. Acaso a esa buena semilla se deba la excelente calidad del café de Michoacán, que es sin disputa, por su clase, de la mejor que produce en la República Mexicana.

Para manifestar el estado que actualmente guarda el cultivo del café en Michoacán, considero necesario limitarme a mencionar los plantíos que hay hechos, y el estado que ellos tienen, en cuanto esto me fuere posible, pues es muy fácil que se me pasen muchos que no he podido ver, o de los que no he logrado obtener noticias, a pesar del empeño con que he procurado adquirirlas.

El terreno de casi toda la región cafetera de Michoacán, es, por lo general, de un barro colorado, al que los antiguos moradores de estas comarcas llamaron en lengua tarasca charanda, nombre con que todavía se le designa. En algunos lugares ese barro tiene mezcla de otra tierra que le da un color amarillento y se llama tupure. El tupure se considera superior a la charanda. El terreno de Michoacán es por lo general reseco, y necesita por lo mismo indispensablemente de riego. La abundancia de ríos y manantiales hace que sea relativamente grande el área de terreno utilizable para el café. Generalmente se considera aquí que el café necesita de sombra, aun sembrado a las mayores alturas, y los mismos que la creen innecesaria, la ponen a los plantíos a su principio, pues juzgan que a lo menos mientras el cafeto desarrolla y empieza a dar fruto, le es indispensable, y que después se le debe disminuir o quitar del todo. Generalmente se prefiere el plátano para sombra, porque tiene entre otras ventajas la de que con sus frutos se obtienen recursos que ayudan en mucho a los gastos del cafetal. La distancia a que se ponen los cafetos, es, por lo general, de tres varas por cada lado. La calidad del café es excelente en toda esta región, aunque algunas de sus localidades consideran a su café superior al de los otros puntos.

Los distritos cafeteros de Michoacán son, mencionándolos por el orden de su posición geográfica, que es el mismo en el que los he visitado, Coalcomán, Uruapan, Ario y Tacámbaro. Entiendo que hay algunos plantíos de café en el distrito de Zitácuaro, que tiene buenos terrenos para ese arbusto, pero aun no los conozco.

En el estado se tiene una idea muy elevada de los elementos de riqueza agrícola que hay en el distrito de Coalcomán. Desgraciadamente ese distrito está muy poco poblado, y esto retardará por algún tiempo el desarrollo de sus elementos de riqueza. Además, su lejanía de esta ciudad y la dificultad de las comunicaciones con el centro, hacen que no puedan ser allí muy eficaces los resortes de la autoridad pública, encargada de resguardar las garantías individuales.

En la municipalidad de Coahuayana hay un gran plantío, que aunque ha sido hecho con capital y gente de Colina, está situado en territorio michoacano. Me refiero al cafetal de Bellavista, sembrado en terrenos de la hacienda de Achotan, a cosa de tres leguas al este del Pueblito, que no tiene más inconveniente, a mi modo de ver, que estar situado a cosa de 500 pies ingleses de altura sobre el nivel del mar. El Sr. Le Harivel, director de ese cafetal, ha logrado sembrar con economía e inteligencia, en menos de tres años, cosa de 120,000 matas, que presentan muy buen aspecto, y tiene acumulados los elementos necesarios para sembrar en este año de 60 a 80,000 matas más. Terminado ese cafetal será por ahora el más grande del estado. No tengo noticias de que haya ningún otro plantío en el distrito de Coalcomán.

Uruapan es por excelencia el distrito cafetero de Michoacán. Comprende las municipalidades de Uruapan, Los Reyes y Taretan, además de las que hay situadas en la sierra, que tienen por lo general terrenos fríos, poco a propósito para el café. La ciudad de Uruapan está situada en la zona más favorable para el café, esto es, en las inmediaciones de la línea adonde llegan las heladas. Su altura sobre el nivel del mar es cosa de 5,800 pies ingleses. En su benigno clima y en su fértil suelo se ven confundidos los frutos de la tierra fría con los de la tierra caliente y templada: junto a los pinos, al trigo y al durazno, crecen el plátano, el mango, la naranja y el mamey. A las ventajas de su envidiable posición, reúne la circunstancia de estar abundantemente regada por el pintoresco río de Cupatitzio, y de tener una población compuesta de ciudadanos ilustrados y que procuran de todas maneras el progreso de su país natal, siendo esto un lazo de unión entre ellos, que ha impedido las divisiones personales que predominan en otros pueblos, y que con frecuencia ocasionan su ruina.

Para hacer justicia a la riqueza de Uruapan, a su actual progreso y a su risueño porvenir, apenas bastaría un artículo especial, que me propongo escribir luego que tenga tiempo para ello. Aquí haré presente tan sólo, que habiendo obtenido el café de Uruapan el premio en la exposición de Filadelfia, los habitantes de esa ciudad consideran asegurado el porvenir de su café, y tienen positivo empeño en aumentar sus plantíos y en hacer otros nuevos. Puede asegurarse que no hay población en el Estado de Michoacán, en donde sea tan decidido el entusiasmo por el cultivo del café. Merced a este entusiasmo, la ciudad de Uruapan está en progreso: su población va en aumento rápido y la propiedad raíz ha subido considerablemente de precio.

Hasta ahora, sin embargo, los plantíos se han reducido a las huertas y solares situados dentro de la ciudad de Uruapan, que como fue trazada para contener una gran población, tiene un área muy grande. El Sr. D. Francisco Farías, es el primero que salió del perímetro de Uruapan, a hacer un plantío de cosa de 20,000 matas, en un terreno situado cerca de Jicalán: y el Sr. D. Espiridión Coria, con un espíritu de empresa que le hace honor, ha construido un acueducto notable por la cantidad de agua que lleva y por las dificultades que tuvo que vencer, para regar un terreno situado fuera de la población, adonde se propone sembrar 50,000 matas.

 

 

Entre las huertas de café situadas en la ciudad de Uruapan, son notables las de los Sres. D. Ramón Farías, D. Antonio Treviño, D. Eduardo Ruiz, D. Espiridión Coria y otras varias, por el esmero con que se ha sembrado y se atienden los cafetos, por el gran desarrollo que tienen y por lo fuerte de sus productos.

Considero que el número de matas de café que hay sembradas en la ciudad de Uruapan, pasa de 100,000 y que las que hay en la municipalidad probablemente llegan a 400,000. Los pueblos de Jicalán y Jucutacato, situados a inmediaciones de Uruapan, tienen también terrenos inmejorables para el café; y los pequeños plantíos hechos por los naturales, demuestran el buen desarrollo de ese arbusto y los fuertes rendimientos que tiene en el favorecido distrito de Uruapan.

El valle de Los Reyes tiene también una posición ventajosa, aunque su clima es más caliente que el de Uruapan. Está abundantemente regado por las aguas que vienen de Periban y Tarecuato, y el café se desarrolla bien. Sus terrenos de riego están consagrados, casi exclusivamente, a la caña de azúcar, y el café se cultiva en las huertas de esa villa y como ramo accesorio al plátano, que por estar situada la población en la boca de la tierra caliente, tiene buena demanda y buen precio. D. José María Oseguera hizo desde 1838 un plantío de café en Los Reyes, que se conserva todavía aunque ya envejecido. En las huertas de D. Jesús Valladares y D. Onofre González, se ven los cafetos en muy buen estado. El Sr. Lie. D. Ramón Con tiene una almáciga de 12,000 matas, que intenta sembrar en su finca de La Joya, situada tres leguas al sudoeste de Los Reyes. En una casa de ese pueblo vi dos matas de tabaco de las extraordinarias dimensiones de pulgada y media de diámetro y seis varas de alto.

El clima de Taretan es todavía más caliente que el de Los Reyes, y casi todo el distrito está ocupado por fincas de caña, de las cuales la principal es la de Taretan. Sin embargo de que ese lugar  dista mucho de poderse comparar con Uruapan, por lo que hace al café, este se da bien aunque con una sombra densa, y considero que con el tiempo se cultivará el café de preferencia a la caña, en los lugares donde ahora se cultiva esta.

Las municipalidades de Uruapan, situadas en la sierra, tienen también lugares muy favorables para el café. Considero entre estos, a San Francisco Periban, situado a cosa de 5,600 pies ingleses sobre el nivel del mar, en donde vi, en el patio de una casa, dos matas con un aspecto muy lozano, muy bien desarrolladas y extraordinariamente cargadas de fruto. Probablemente se dará de la misma manera en el pueblo de Periban, que tiene también una altura conveniente y aguas muy abundantes.

La villa de Ario está más alta que Uruapan, pues se encuentra a una altura de 6,500 pies ingleses sobre el nivel del mar, y está situada sobre el mismo límite de las heladas. Sus vecinos informan que la mitad alta de la población, situada hacia el Norte, está sujeta a las heladas y libre de ellas la que está al Sur. El prefecto del distrito, D. Jesús Garibay, que por haber estado en la Aduana del Manzanillo y haber visto los cafetales de Colima, adquirió afición por el cultivo del café, tiene el loable empeño de procurar el desarrollo de esta importante industria, y con objeto de facilitarlo ha emprendido obras que darán por resultado aumentar la cantidad de agua que ahora viene a la población. El mismo está haciendo un plantío de cosa de 1,000 matas, en las huertas de Ario. Son notables los plantíos que hay en las huertas de D. Eduardo Alcázar, D. Feliciano González y D. Bernardino Macías, que por el gran desarrollo que alcanzan los arbustos y por lo mucho que cargan de fruto.

Fuera de la población hay algunos plantíos de importancia. He hablado ya de La Parota, que es el primero del estado, y que en los cafetos han alcanzado un gran desarrollo. Desgraciadamente ese plantío fue del todo desatendido, y ha quedado ahora como un bosque de cafetos al que ocurren por vástagos los que tratan de hacer plantaciones nuevas.

En El Valle, finca de caña situada a cosa de dos leguas al sudoeste de Ario y como a 4,900 pies de altura, hay cosa de 80 cafetos que por su buen desarrollo y extraordinario producto, demuestran que el terreno es muy a propósito para el café.

En el rancho de Chachalaca, perteneciente a la hacienda de Araparícuaro, de la propiedad del Sr. D. Francisco Menocal, hay una plantación de cosa de 40,000 matas de varias edades en muy buen estado. Es de esperarse que este plantío se aumente, y que los dueños de las fincas de caña inmediatas a Araparícuaro, imiten el ejemplo del Sr. Menocal.

En Pueblo Nuevo o Nuevo Urecho, se están haciendo varios plantíos, algunos de los cuales están ya en producto. En ario se considera de superior calidad al café del Plan de Urecho.

Junto a Pueblo Nuevo está la hacienda de Tepenahua, del Sr. Alcázar, en donde se está haciendo actualmente un plantío de café, que será sin duda, una vez en producto, el de mayor importancia del distrito.

El distrito de Tacámbaro es también de los más favorablemente situados para el cultivo del café, pues se encuentra colocado entre la zona caliente y la fría, teniendo en su territorio ambos climas, además del templado. La ciudad de Tacámbaro, situada a cosa de 5,700 pies ingleses de altura sobre el nivel del mar, aunque algo más caliente que Uruapan, reúne las producciones de los climas frío y caliente y presenta ventajas inapreciables para el café. Este se cultiva ahora y con muy buen éxito, en casi todas sus huertas y pueden estimarse en 25,000 matas las que hay dentro del perímetro de la ciudad y de 75,000 a 100,000 las que hay en todo el distrito.

El cultivo del café comenzó en Tacámbaro en 1858, con arbustos traídos de La Parota. El Sr. D. Antonio Gutiérrez es de los primeros que han manifestado empeño por cultivar el café y es dueño de la mayoría de las huertas de café situadas dentro de la población. Hay en ella matas notables por su desarrollo y su fuerte producción. En la huerta de la casa de D. Ignacio Cornejo están las primeras matas de café sembradas en Tacámbaro, que han dejado ya de ser arbustos para convertirse en árboles, y entre ellas hay una que tiene 7 pulgadas inglesas de diámetro. En el patio de la casa de D. Ignacio Zarco, hay una mata que ha producido diez y ocho libras de fruto al año: tiene tres tallos y el más grueso de ellos es de cinco pulgadas inglesas de diámetro. La producción de las matas de café se considera por término medio de dos libras por mata, que es, en verdad, muy fuerte, y que no parece exagerada visto lo cargado de fruto que están los arbustos, después de pasada la cosecha principal. Solamente las de Uruapan se cree que dan un rendimiento mayor.

 

 

En Tacámbaro como en Uruapan, el cultivo del café, aunque practicado todavía en pequeña escala, ha hecho subir notablemente el valor de la propiedad raíz. Un solar de un cuarto de fanega de sembradura, que antes se podía comprar en 25 o $30 no se puede obtener ahora sino por 300 o $400 lo que da a la caballería el valor de $14,000 a $19,000.

Fuera de Tacámbaro se empiezan ya a hacer plantíos de café de alguna importancia. En San Miguel está formando una plantación de 5,000 matas, el Sr. D. Jesús Rubio, de las cuales tiene ya 3,500 sembradas, en buen estado y muy bien atendidas.

El Sr. D. Antonio Gutiérrez tiene en su hacienda de Caracha, un pequeño plantío de cosa de 500 matas que demuestra las buenas condiciones de aquel terreno para ese cultivo: y en Cherarato, una de las fracciones en que se dividió la hacienda de La Loma, tiene el mismo Sr. Gutiérrez otra plantación de cosa de 11,000 matas, que sin embargo de estar más altas que las de Caracha, presentan mal aspecto, sin que se pueda saber aún el motivo que haya atrasado a estos arbustos. Tal vez sea poca profundidad en la capa de tierra, o exposición a vientos fuertes reinantes.

En Las Joyas, otra fracción de la hacienda de La Loma, situada a una altura sobre el nivel del mar de cosa de 5,200 pies ingleses, hay un plantío de 8,00 matas que presenta muy buen aspecto, y algunas de las cuales están ya en producto. La Sra. Da. Antonia Padilla de Magaña ha emprendido esa plantación y la ha llevado a cabo con inteligencia y constancia, y es de las señoras más entusiastas que he encontrado en Michoacán por el cultivo del café. El deseo de tributar un homenaje a su celo, por una industria de la que a mi juicio dependen en gran parte el porvenir del país, me ha decidido a mencionar aquí su nombre.

En Puruarán, finca de caña situada en la tierra caliente, hay un plantío ya en fruto, y en buen estado, de 30,000 matas. El Sr. D. Pío Bermejillo, dueño de la hacienda de Pedernales, contigua a Puruarán, ha dado orden de que en este año se siembren 200,000 matas de café; y actualmente se ocupan ya en esa finca de los trabajos necesarios para llevar a cabo esa plantación, que una vez terminada, será la más importante del distrito.

La comprensión de Tecario tiene también terrenos favorables para el café. En el pueblo, situado a cosa de 6,300 pies ingleses sobre el nivel del mar, hay varias matas notables por su gran desarrollo. En el patio de la casa de D. Ramón Talavera, hay un árbol que no se puede llamar arbusto, que tiene ocho y media pulgadas de diámetro, cosa de seis varas de alto y seis y media de ancho y que está extraordinariamente cargado de fruto. Solamente en Uruapan se encuentran árboles de estas dimensiones.

En Buenavista, a muy corta distancia de Tecario, se está haciendo un pequeño plantío. En Las Cuatas, rancho perteneciente al Sr. D. Ignacio Juárez, situado a una altura sobre el nivel delmar de cosa de 6,500 pies ingleses, hay como 300 matas de ocho años de edad, que siembargo de estar casi abandonadas, presentan muy buen aspecto y extraordinariamente cargadas de fruto.

Esta sucinta relación de los plantíos de café que he podido ver en el estado de Michoacán, demuestra que los buenos precios de este precioso fruto, han producido ya aquí el resultado de despertar el deseo de cultivar el café. Los ensayos hechos hasta ahora, que son los más difíciles y los más costosos, como sucede siempre cuando se emprende una cosa nueva, facilitarán el camino a los que deseen dedicarse a este importantísimo ramo de riqueza agrícola. Se sabe ya cuáles son los terrenos más a propósito para el café y se conocen las condiciones del cultivo que exigen en cada localidad las circunstancias especiales del lugar. Es de esperarse que este cultivo tome las proporciones a que está llamado, y que él haga, antes de muchos años, la riqueza de este importante Estado, derramando el bienestar, la abundancia y la civilización por sus fértiles y amenas regiones. Estos son los deseos sinceros que ansío por ver realizados, como admirador de la riqueza de Michoacán.

 

Morelia, abril 27 de 1877.

 

 

 

El cultivo del café en Uruapan

 

Matías Romero

 

El café de Uruapan, que es ya ventajosamente conocido en el mundo, a causa de haber obtenido un premio en la exposición de Filadelfia del año pasado, y que por su excelente calidad, igual al de Colima, rivaliza con el de Moka, ha dado grande importancia, que es de creerse aumente cada día, a la pintoresca ciudad de Uruapan. Se encuentra esta situada al pie de la cordillera de San Juan Parangaricutiro y Paracho y al principio de una planicie de cosa de dos leguas de largo que se extiende de noreste a sudeste y que termina con la bajada a la cañada de Tarétan. En esta planicie que se encuentra a una elevación de cosa de 5,700 pies ingleses sobre el nivel del mar, hiela todos los años; pero en Uruapan que está algo más alta que la planicie, no hiela, a causa de hallarse protegida la ciudad por la expresada cordillera, que la cubre de los vientos que vienen del norte y del oeste.

Esta posición, verdaderamente excepcional y privilegiada, es lo que hace de Uruapan la tierra buena por excelencia para el café. En efecto, puede asentarse como un principio, que el mejor terreno para el café es el más fresco, siempre que no hiele en él. Uruapan es realmente tierra fría, porque está arriba todavía del límite de las heladas, y si no hiela en ella es por la protección que le dan los cerros que la circundan. Lo considero por lo mismo mejor que la generalidad de los mejores terrenos para café.

Guadalajara está a 5,109 pies ingleses sobre el nivel del mar; Querétaro a 5,800 y Oaxaca a 5,145 y en todos esos puntos las heladas no dejan crecer al cafeto, mientras que en Uruapan a una altura de 5,800 pies, crece y prospera maravillosamente.

Esta ventajosa posición hace que se confundan en el terreno de Uruapan, los frutos de la tierra fría, con los de la tierra caliente y los de la tierra templada; junto a los pinos al trigo y al durazno, están el plátano, la naranja, el mango y hasta el mamey. El clima es también muy agradable y sano.

A la ventaja de su clima reúne Uruapan la abundancia y favorable colocación de sus aguas. El pintoresco río Cupatitzio tiene agua bastante para regar a todos los terrenos de la ciudad y aun parte de los adyacentes, y estando el nacimiento de este río en la parte más alta de la ciudad, sus aguas se pueden llevar a donde se quiera. El Sr. D. Espiridión Coria ha sacado del río una cantidad considerable de agua para regar una parte de la planicie de Uruapan, llamada el llano, de que antes hablé. Por las dificultades que hubo que vencer es notable este trabajo.

Sobre estas ventajas tiene Uruapan la de contar con una población morijerada y laboriosa, en la que hay una buena proporción de gente ilustrada, de un carácter leal y franco y amante del progreso de su país. Este loable deseo hace que la población esté unida por los vínculos de la identidad de miras y que no haya allí las disensiones que causan la ruina de otros lugares. Por todos estos motivos la ciudad de Uruapan ofrece uno de los puntos más agradables para vivir, que se encuentran en la República Mexicana. No sin razón, se le llama el Paraíso de Michoacán.

Hablando ahora del café de Uruapan, debo manifestar que en el año de 1840, llevó D. Manuel Farías, vecino distinguido de aquella ciudad, ya finado, trescientas o cuatrocientas matas de café, que sembró en sus huertas. De estas solamente se lograron cosa de 80 y aun existen tres o cuatro. Estas matas fueron tomadas de la hacienda de La Zanja, situada en el plan de Urecho, uno de los lugares de Michoacán más afamados por su café, aunque al mismo tiempo muy caliente y enfermizo. La hacienda de La Zanja está contigua a la de La Parota, por lo cual es de creerse que el café de aquella finca proceda de la semilla de esta y sea por lo mismo de origen de Moka . Cuando el Sr. Farías hizo este plantío, ya había en Uruapan dos o tres arbustos que a poco comenzaron a dar fruto. Tanto de estas matas cuanto de las sembradas por el Sr. Farías se tomó la semilla para hacer pequeños plantíos en las huertas de Uruapan, que el año de 1863 daban un producto de cosa de cien arrobas.

El precio bajo que hasta entonces tuvo, impidió que progresara su cultivo; pero en 1863 y 1864 se trasladó a Uruapan la capital del estado de Michoacán con motivo de haber sido ocupado Morelia por los invasores, y esto hizo que hubiera allí grande afluencia de personas, así del estado, como de la capital y otros puntos de la República. Aumentando así el consumo de un café que no se conocía y se estimaba exquisito, subió el valor de este y llegó a venderse hasta a cuarenta y cinco pesos el quintal.

Este poderoso estímulo hizo aumentar los plantíos de café hasta el grado de que a principios de este año calculaba el Sr. D. Ramón Farías en 200,000 el número de arbustos que había en Uruapan. El premio obtenido en la exposición de Filadelfia por el café de Uruapan, ha aumentado considerablemente el interés por el incremento de este cultivo y el mismo Sr. Farías cree que dentro de cinco años habrá un millón de matas.

El café se ha cultivado hasta ahora en Uruapan dentro de la población solamente. Habiéndose trazado la expresada ciudad poco después de la conquista para contener una gran población, tiene una área considerable, en la que caben muchos cafetos y casi toda ella está ya llena de ese precioso arbusto. El Sr. D. Francisco Farías ha sido el primero que ha hecho un plantío de cosa de 20,000 matas fuera de Uruapan, junto al pueblo de Jicalán, que presenta muy buen aspecto y que ha costado una cantidad regular, por haber tenido que abonar bien el terreno. D. Espiridión Coria tienen ya el terreno preparado para hacer un plantío de 50,000 matas en un terreno contiguo a Uruapan; pero protegido de las heladas por la cordillera a donde llevó el agua del río de Cupatitzio, de que hablé ya, y ahora se ocupa de preparar otro terreno en que cree cabrán de 50,000 a 100,000 matas. Creo que antes de mucho serán sembrados de café todos los terrenos de las inmediaciones de Uruapan que puedan ser regados y en donde no hiele.

Considero que serán de interés algunos datos sobre el estado de los plantíos que hay ahora en Uruapan. En el patio de la casa que tiene D. Ramón Farías en dicha población hay doce matas de veintidós años de edad, que tienen siete varas de alto y seis y media pulgadas inglesas de diámetro en su tallo, que más bien debe llamarse tronco. En la huerta que tiene el Sr. Farías en el barrio de San Miguel, llamada del Mirador, hay una mata de seis años de edad que tiene ya cuatro pulgadas inglesas de diámetro. En la huerta de Da. Socorro Gutiérrez hay una mata de 10 varas de alto y 8 pulgadas inglesas de diámetro, que es de las más grandes que se encuentran en Uruapan. En otra huerta de D. Ramón Farías hallamos varias de las matas sembradas en 1854, lo cual demuestra la larga vida del arbusto en este clima. Setecientas matas en dicha huerta dan 25 quintales de café al año; hay varias matas de ocho y media pulgadas inglesas de diámetro. En la huerta de D. Toribio Ruiz, seiscientas matas rindieron hace tres años 30 quintales de café, en oro, lo que da el fabuloso rendimiento de cinco libras por mata. En el solar de José Chacué hay una mata de ocho y media pulgadas inglesas de diámetro, y que rinde 25 libras de café al año.

El terreno de Uruapan es en lo general del que en Michoacán se llama charanda, que se considera muy pobre. Con algo de abono que contenga fosfatos, mejora notablemente y hace desarrollar a los cafetos de una manera prodigiosa. Por este motivo la mayor parte de los cultivadores de Uruapan consideran como un requisito indispensable para que sus terrenos sean productivos, abonarlos con estiércol. El Sr. Farías ha ensayado en su plantación de Jicalán, que por estar lejos de la población no podría abonarse con estiércol, sino con un costo fuerte, el sistema de los abonos verdes o vegetales, que siembra en el terreno y que una vez crecidos los entierra. Este sistema ha dado buenos resultados.

 

 

Pero una palma por su distinguido servicio al desarrollo del cultivo del café, corresponde a D. Espiridión Coria, quien ha hecho un descubrimiento que si produce los resultados que de él se esperan, causará una verdadera revolución en el cultivo del café. Sembró en su cafetal estando este todavía pequeño, alfalfa con objeto de ayudarse con sus productos a los costos del café, y encontró, según asegura, que no tan sólo no hizo mal la alfalfa al café, sino que hasta le favorece: su teoría sobre esto consiste en que la alfalfa extrae diferentes jugos de la tierra de los que extrae el café y que por lo mismo no le perjudica, al paso que las raíces profundas de aquella planta aflojan el terreno y de esta manera facilitan la entrada del aire y del agua, y así benefician al cafeto.

Para expresar una opinión fundada sobre estos puntos sería necesario hacer análisis químicos y otras operaciones que no es fácil practicar de pronto. Solamente diré que en el cafetal del Ser. Coria y en otros que han seguido su sistema de sembrar alfalfa, dentro de los cafetos, no encontré que los arbustos estuvieran macilentos o que tuvieran algún oro signo exterior de que les perjudique la alfalfa, sino que me parecieron tan lozanos y de buen aspecto como los que en vez de tener alfalfa, estaban en un terreno del todo limpio. Si el descubrimiento del Ser. Coria diera el resultado que él cree ha producido, se abarataría muy considerablemente el costo de los cafetales, a lo menos en los terrenos en donde se da la alfalfa, supuesto que se ahorraría el costo de las limpias que es realmente el más fuerte y que representa casi una mitad del costo total de los plantíos. La alfalfa, por otra parte, puede utilizarse, bien vendiéndola cuando el cafetal está situado en lugar en donde tenga demanda, como en Uruapan, o destinándola a engordar ganado. En todo caso este sistema es digno de estudio y si diera buen resultado contribuiría grandemente al desarrollo de la industria cafetera.

El café se siembra en Uruapan por lo general a tres varas de distancia entre mata y mata y entre surco y surco. Necesita indispensablemente del riego. Se le pone sobra cuando las matas están pequeñas y en muchas huertas se les deja aun después de que han alcanzado un gran desarrollo. Se ha notado que las matas que están protegidas por las casas, paredes, cercas o árboles grandes, crecen mejor y requieren menos cuidado que las que se siembran a campo raso. Esta observación que he hecho en otros lugares, demuestra la conveniencia de sembrar en las calles que debe tener el cafetal, para que puedan pasar carros o recoger sus frutos, árboles grandes que protejan a los arbustos de la fuerza de los vientos y del sol naciente y poniente.

Una de las circunstancias más notables del café de Uruapan es la gran cantidad de fruto que produce cada arbusto. Mientras que en Córdoba, que es uno de los centros de producción más afamados que hay en México, se considera que cada arbusto da por término medio tres cuartos de libra y en otros lugares se considera que una libra es un excelente producto, en Uruapan se considera que el término medio de la producción es de dos libras y media por mata. Hay matas que producen mucho más; pero estas son excepcionales y no pueden tomarse en consideración al fijar el producto general de los plantíos. Generalmente las matas que están solas en el patio o el corral de una casa, que están protegidas por las paredes de ésta, que reciben todos los abonos de la gente y los animales que allí habitan, que están sobre un terreno que siempre se mantiene limpio, llegan a adquirir un desarrollo extraordinario y a producir de una manera prodigiosa.

En Uruapan se tiene a los cafetos en almáciga por dos años y a los tres de trasplantados, dan su primera cosecha. En los climas calientes se acortan mucho estos plazos, pues al año de sembrado el café en almáciga, se puede trasplantar, y dos o tres años después da su primera cosecha.

En los distritos cafeteros en donde el café no necesita riego, como en Soconusco y Guatemala, se obtiene una sola cosecha, que en los lugares calientes empieza en octubre o noviembre y dura un solo mes, y en los templados empieza más tarde y dura hasta tres meses. En donde el café necesita del riego, como en Colima y en Michoacán, la cosecha principal se obtiene en esa misma época; pero después de ella hay otra cosecha que se considera supletoria. Me tocó ver los cafetales de Uruapan, a mediados de abril, esto es, después de haber pasado la cosecha principal, y encontré a los arbustos extraordinariamente cargados de fruto. Acaso esta doble cosecha contribuya a que sea tan fuerte el rendimiento de los arbustos. La cosecha principal de los cafetales de Colima, tiene lugar en febrero y marzo y en agosto la supletoria.

Nada demuestra de una manera más elocuente los maravillosos efectos del cultivo del café en el progreso del país, que el ejemplo de lo que ha pasado en Uruapan. Apenas hace doce años que esa pintoresca ciudad estaba en un estado de verdadera decadencia: su población era de 4,000 a 5,000 habitantes; la pobreza de sus moradores era general y el valor de los terrenos bajo. La fanega de sembradura, situada dentro de la población y en los lugares más apetecidos y con riego, valía cien pesos. Merced al incremento en el cultivo del café, Uruapan ha progresado y está progresando de una manera notable. Su población se calcula ahora de 10,000 a 12,000 habitantes, hay ya algunos capitales regulares entre ellos, y verdadero bienestar en la generalidad. Por todas partes se ven construcciones nuevas y recientemente se han hecho edificios costosos y de gusto. Se ha establecido una fábrica de hilados de algodón, que tiene un halagüeño porvenir por estar rodeada de pueblos consumidores de ese artículo. Se está estableciendo un molino de aserrar madera, dos de trigo y un número regular de fábricas de aguardiente. Los terrenos se venden ahora hasta a 1,000 pesos la fanega. En una palabra, en cosa de doce años, la población ha duplicado y el valor de la propiedad se ha decuplicado.  ¡Ojalá y pudieran decir otro tanto las demás ciudades de la República!.

Muy poco diré respecto del beneficio del café de Uruapan. Se seca en cereza, lo cual permite lo reseco del clima y lo reducido de las actuales cosechas, y a esa circunstancia se debe en gran parte su buena calidad, y una vez bien seco se descascara en morteros. Estos morteros son movidos por agua y trabajan bien. A pesar de ser este un sistema primitivo, en Uruapan se muestran satisfechos de él y me aseguraron que se había ensayado la retrilla con muy mal éxito.

 No cumpliría yo con el deber que me he impuesto al escribir este artículo, si omitiera decir que el actual progreso de Uruapan se debe también en parte a la buena índole, al consumo, a la ilustración y a las demás cualidades que adornan a la parte más ilustrada de sus habitantes, entre los cuales tuve la honra de conocer y tratar a los Sres. D. Ramón Farías, D. Antonio Treviño, D. Toribio y D. Eduardo Ruiz, D. Espiridión Coria, D. Aristeo Mercado y otros varios ciudadanos que anteponen a toda consideración, el progreso de su país y que deben estar satisfechos con los resultados que hasta ahora han obtenido. Por mi parte confío en que Uruapan será antes de mucho un segundo León en la República.

En el artículo que escribí en Morelia el 27 de abril próximo pasado sobre el cultivo del café en Michoacán, ofrecí ocuparme de una manera especial de se cultivo en Uruapan. Una indisposición que sufrí al regresar a esta capital, me había impedido escribir antes de ahora este artículo. Creo prestar un servicio público dando a conocer los hechos consignados aquí, que están referidos con entera exactitud, por que ellos demostraron a otros muchos lugares del país, que se encuentran en una situación semejante a la de Uruapan, todo lo que pueden alcanzar siguiendo las huellas de esa población. Ella les presenta un ejemplo digno de imitarse.

 

México, mayo 20 de 1877.