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Rubén Morales, es uno de los creadores más notorios que emergen en años recientes en el panorama de la plástica. Conocido ya por sus pinturas al óleo nos presenta ahora una muestra de su trabajo en serigrafía. Dos son las más que definen esta serie: en el contenido reafirma el compromiso social y en la técnica aborda todas las posibilidades de la serigrafía y experimenta con materiales inéditos que abren camino a sorpresivos encuentros. La historia del México de hoy, apenas en el alba del nuevo siglo, es el tema de su obra: México violento y convulsionado con sus millones de pobres y sus poquísimos millonarios, con un pie en la globalización y el otro arrastrado el rezago indígena y sus depauperadas clases medias urbanas. Un México reacomodándose a la nueva realidad rica y asombrosa que todos queremos ver con esperanza Rubén, aborda la situación desde el retrato de sus personajes: anónimo niños, mujeres de ojos interrogantes, ancianos del desencanto. O de los objetos que significan o emblematizan la cultura: El maíz, la tierra, las paredes con historia. Si bien el tema es recurrentes dos de la Revolución Mexicana con los muralistas, Rubén encuentra su voz propia en los experimentos serigrafícos, utiliza sobre la malla de seda todo lo que pueda darle una textura sorpresiva: crayones, estopas, lápiz litografíco, plantillas, tinta china, brochas. Imprime además sobre papeles de diversos colores y texturas, organizando composiciones donde da cabida al collage de imágenes fragmentándolas incluyendo marcas y grafismos hechos a mano. Rubén Morales, construye en sus cuadros con miticulosidad reuniendo imágenes diversas que son como piezas de realidad, recortadas del mundo con temporáneo y de nuestro contexto social. Escenas superpuestas aluden a situaciones contradictorias que funcionan como contrapuntos estilísticos de angustiantes bellezas. Rubén siempre nos recuerda realidades dolorosas, locos que deambulan en la calle, las manos callosas de un trabajador del campo. Con imágenes trabajadas, con colores distantes o en la sobriedad del blanco y negro. De esta manera las pinturas de Rubén Morales, son recordatorios de nuestro mundo contemporáneo que quede ser visto como un caleidoscopio, un rompecabezas articulado de cientos de imágenes donde cada quien puede leer las claves para entender a su modo nuestra sociedad actual.
Escrito por Rafael Flores. |
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