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16 de febrero del 2002  9:45 PM
22 de febrero del 2002  11:49 AM
4 de abril del 2002  2:54 PM

Carta: La "experiencia", base del cambio real.

 

  Autor: Ing. Eduardo Ochoa Hernández*
Responsable  del Departamento de Innovación Educativa, Q.F.B./U.M.S.N.H.**
  Documento de la serie: Cartas para aquel que pueda ver la luz de un nuevo siglo.

 

UNIVERSIDAD MICHOACANA DE SAN NICOLÁS DE HIDALGO

*

** http://dieumsnh.qfb.umich.mx/

 

Experiencia: “Conocimiento directo por haber realizado, vivido, sentido o sufrido uno mismo”[1]. Es importante destacar que estamos hablando de un conocimiento que es obtenido de manera individual, no es transferible o enseñado, se requiere vivir el proceso de aprendizaje para construir experiencia.

 

Cuadro de texto:

 

 

 

 

 

 

La palabra experiencia la hemos encontrado muy a menudo como un factor  muy importante que dimensiona la aptitud-actitud de hombres y mujeres. Se manifiesta frente a los desafíos de cualquier tipo – técnico, laboral, científico, político, profesional,... – de una forma solvente y  generalmente basada empíricamente en resultados.

 La experiencia para un observador, es abordada en principio como un algo intangible que distingue a una persona de otra en cuanto a la forma y la eficacia de abordar la realidad.

 La experiencia desde un observador, puede ser modelada como un abanico tridimensional de estrategias de transformación ya vividas por una entidad. Los ejes tridimensionales, proponemos que sean por su relación:  la capacidad de aprendizaje; la inteligencia; el conocimiento. Este abanico representa los paradigmas  que un profesional juega frente al cambio y la problemática de su práctica profesional, desde luego que éste profesional se enriquece cuando de manera diferencial se realiza juicios sobre los cuales decide jugar con uno o algunos paradigmas, o en su caso crear paradigmas para innovar y disponer de ventajas competitivas.

 La experiencia de calidad supone una forma eficaz de abordar el futuro, desde luego que la interactividad con el problema desde las aristas científicas, técnicas y sociales relacionadas a la inversión de tiempo, la forma de interactuar con lo desconocido y con las habilidades no previamente definidas, determinarán la calidad de tal experiencia.

 Las condiciones para ampliar la base de experiencias de un profesional, nacen de una disposición conciente para aprender. Un ejemplo de un escenario no apto para la ocurrencia de experiencias de calidad, fue observado en Argentina al incorporar nuevas tecnologías de la información sobre 30,000 docentes, se identifica la presencia de conductas “Tecnofobicas”, conducta que margina de posibilidades de experiencias educativas a docentes dentro del marco de desarrollo científico y tecnológico contemporáneo.[2]

 Experiencia y su relación con el tiempo.

Erróneamente la experiencia se asocia con los años que una persona dedica  a una actividad profesional; los años escolares, grados académicos o los puestos de responsabilidad que a desempeñado a lo largo de su ejercicio profesional. Esta hipótesis la enunciamos, dado que la calidad de las interacciones con la realidad y los resultados de innovación, no son consecuencia sólo del  tiempo invertido a la tarea. En seguida planteamos porque.

 

Espacios para el desarrollo de experiencia.

 Quiere decir que la experiencia es fundamentalmente la sumatoria de la cantidad y calidad en la cohesión de acciones intelectuales basadas en el conocimiento científico y tecnológico sobre un problema. Ésta se desarrolla tanto en un escenario virtual para imaginar,  como en un escenario real para la búsqueda de resultados.

 ¿Qué límites reconocibles están presentes para la formación de una experiencia de calidad y de un abanico vasto de éstas?. 

 

  • La capacidad de procesamiento de nuestro cerebro,

  • El manejo inteligente de nuestras emociones,

  • Nuestra cultura, y

  • Nuestra apertura al aprendizaje.

Todos éstos aspectos  de alguna manera  juegan un rol sobre nuestras decisiones que más tarde se traducirán en hechos. Hechos que enriquecen el abanico de experiencias reales.

 

En un lenguaje determinado,  el conocimiento asociado a éste, es experiencia en potencia. Este concepto se refiere a una entidad que no es capaz de modificar su entorno inmediato y no hace juicios  críticos sobre  los que pueda desarrollar vivencias conscientes  y formales.

 

Personas con experiencia en potencia.

 Cuando una persona sólo en potencia  es capaz de crear y recrear las condiciones para su propio desarrollo, generalmente se reconoce como un individuo en un estado cognitivo y emocional  que en muchas ocasiones prefiere migrar a donde otros ya crearon mejores condiciones laborales, urbanas, democráticas y científicas.  Cuando este individuo decide escapar al reto de generar un abanico de experiencias de calidad o no muestra  la convicción de crear su propio futuro, fundamenta en experiencias potenciales su accionar cotidiano. Muchos docentes aluden a esta experiencia en potencia en el aula, para simular y en potencia modificar su práctica profesional.     

Cuantas veces observamos a personas con un basto conocimiento sobre un dominio de acción relevante,  y al mismo tiempo en este mismo dominio observa una clara incapacidad de revolucionar su entorno profesional  con acciones eficaces de transformación.

 

Sin más, me despido por el momento desde la “zona del silencio”.

Agradezco la atención a la presente.

Atentamente el autor.

4 de abril del 2002. DIE/Q.F.B./U.M.S.N.H.

 



[1] Sueco Reymundo M., Adrés Puente O. y Ramos González G.,  Diccionario del Español Actual.  Aguilar, vol. 1,1er ed., México, 1999, pp. 2074-2075.

[2] Belén B. M., “Principio del fin de las Utopías” [en línea]: Contexto Educativo. Año 3, No. 19.

< http://contexto-educativo.com.ar/> [Consulta: 16 de febrero de 2002]